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El empleo y los jóvenes
Despejando incógnitas
Por Araima
Saco
Fotos: Wildy
Ilustraciones: Carlos
Javier

Muchos jóvenes no están
conformes con la
ubicación que se les propone, señala Mario
Miranda, especialista del MTSS. |
La política laboral en Cuba tiene
como aspecto esencial la responsabilidad que asume el Estado
en la formación de los recursos humanos y la ubicación
laboral.
Desde siempre se ha procurado que esta ubicación se
le garantice por igual a todos los jóvenes inmediatamente
que concluyan sus estudios, con empleos acordes con la calificación
adquirida.
¿Cómo se efectúa este proceso? ¿Quiénes
participan? y ¿Cuál es el principio a seguir?
Fueron apenas algunas de las interrogantes que Somos
Jóvenes quiso esclarecer. Para ello conversamos
con Mario Miranda, director de Formación y Desarrollo
del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS):
“La ubicación laboral de los recién graduados,
tanto de los centros politécnicos como de la enseñanza
superior, constituye un proceso en el que participan las instituciones
formadoras de fuerza de trabajo calificada, los organismos
asesores de las diferentes carreras y especialidades, así
como los de la administración, entidades laborales
y el MTSS.
“De forma conjunta se evalúa y propone una respuesta
consecuente con la demanda de fuerza de trabajo calificada
existente a nivel nacional en los sectores de la producción
y los servicios”.
Apuntó también Miranda que el principio fundamental
en este proceso es proponer la ubicación de los jóvenes
en correspondencia con las necesidades y prioridades económicas
y sociales del país, sin perder de vista las normativas
que regulan el cumplimiento del servicio social y el adiestramiento
laboral.
“Teniendo en cuenta este principio, hemos trabajado
para ubicar alrededor de
49 000 egresados de los centros politécnicos del país
y a más de 7 600 graduados de nivel superior este año.

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“Esto se logró al utilizar
diversas variantes para otorgar plazas a aquellos jóvenes
que en este instante no pueden ser ubicados en su especialidad.
Entre ellas se encuentra la reorientación profesional
a partir de las necesidades en la producción y los
servicios. Por ejemplo, en el caso de los técnicos
de nivel medio, deberán cubrir demandas y actividades
de obreros”, explicó el director de Formación
y Desarrollo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
“Es importante destacar que los egresados deben ubicarse
en la base para que adquieran ahí los conocimientos
y experiencias esenciales que les permitirán ocupar
cargos de mayor complejidad y responsabilidad”.
Miranda especificó que continúa siendo una prioridad
buscar solución de ubicación laboral a todos
los graduados de las diferentes enseñanzas.
Servicio social y
adiestramiento
El Servicio Social (Ley 73) tiene una duración de tres
años para las muchachas, mientras los varones solo
cumplen dos, debido al tiempo previo que deben estar en el
Servicio Militar Los graduados que provienen de la Orden 18
quedan exentos.
Dentro de este período hay una etapa de adiestramiento
laboral, con una duración de seis meses a dos años,
aunque el jefe de la entidad, asesorado por el Comité
de Ingreso u órgano correspondiente, puede acortarlo
a un año o prorrogarlo hasta tres, y este lapso coincide
entonces con el tiempo de servicio social (Resolución
No.9 2007, Capítulo III, Artículo 8).
Los egresados deben cumplir el adiestramiento laboral y el
Servicio Social en el centro donde sean ubicados. De no presentarse
por causas injustificadas, se les inhabilita para ejercer
la profesión estudiada por espacio de tres años.
Respecto al tema, Miranda apuntó:“No se trata
de quedarse toda la vida trabajando en el mismo lugar, solo
se les pide a los graduados que cumplan con el país
que los formó.
“Es bueno tener en cuenta que durante este período,
los adiestrados se encuentran protegidos de cualquier proceso
de reducción de plantilla o reordenamiento laboral”.
No ofertar peras
si lo que hay es manzanas
El país tiene profundo interés y voluntad política
en la formación de los jóvenes y garantizarles
una plaza cuando se gradúan; sin embargo, no siempre
resulta posible ubicarlos en su perfil, aunque se buscan variantes
de empleo que tengan cierta afinidad. ¿Qué ocurre?
Que las modificaciones sociales y económicas no necesariamente
van a la par con la formación de recursos humanos.
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Por ejemplo, durante 2000-2008 se comenzó
la aplicación de una serie de programas que les ofrecían
a los jóvenes la posibilidad de reinsertarse en la
sociedad y conseguir un puesto de trabajo. Esto, si bien resolvió
un problema, contribuyó a que no se utilizara en forma
óptimo la fuerza de trabajo; en ocasiones había
más personas que las que realmente se necesitaban.
Debido entonces a las limitaciones económicas, hubo
que emprender un reordenamiento o análisis de la situación,
lo cual conllevó a priorizar sectores como los servicios,
productivos, energéticos y de transporte. Por esta
razón, hoy por hoy, las inversiones del Servicio Social
están en dependencia de las prioridades económicas
del país.
¿Qué implicación traería? Los
jóvenes tendrían que reorientarse, capacitarse
y valorar otras posibilidades de empleo que no son estrictamente
para las que fueron formados. Solo se presenta un problema:
no todos están dispuestos a hacerlo.
Teniendo en cuenta lo anterior, Miranda plantea: “Algunos
jóvenes no están conformes con la ubicación
que se les oferta; unos, porque creen que está por
debajo de sus capacidades; otros, porque no está cerca
del hogar o porque desean mayores comodidades. En ocasiones,
sin haberse presentado ni conocer las condiciones de trabajo
ni el sistema de pago, reclaman el empleo que les fue otorgado.
La verdad es que si se tratara de complacer a todos ya no
sería servicio social”.
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Idoneidad demostrada
y recién graduados
Una vez que el joven cumple con su Servicio Social pasa a
ser un trabajador más, por lo que se le aplica el mismo
tratamiento que al resto del personal de la entidad.
¿Qué ocurre con ellos? ¿Están
o no en desventaja? ¿Qué significado tendría
el término idoneidad demostrada?
En un intento por despejar estas incógnitas, Somos
Jóvenes visitó el Centro
de Estudios sobre la Juventud (CESJ), donde dialogamos
con la MSc. María Josefa Luis, jefa del Departamento
Socio-político:
“La reducción de las plantillas está acompañada
de la observancia del principio de idoneidad demostrada para
ocupar un puesto de trabajo. Esto sitúa a los jóvenes
en igualdad de posibilidades, más allá de colocarlos
en desventaja como se cree en algunos casos. Tienen la oportunidad
de demostrar sus potencialidades para cubrir una plaza; incluso
puede darse el caso de que se encuentren mejor preparados”.
Es evidente que se ha buscado la manera de no discriminar,
sino de poner a los jóvenes en igualdad de condiciones
con el resto de los trabajadores. El desafío está
en que se haga bien y que exista justicia en los análisis.
Para que esto fluya, el joven implicado debe mantenerse al
tanto de todo lo que ocurra, tiene todo el derecho del mundo
a indagar y estar informado.
Todo cambio genera incertidumbre
Variadas son las opciones. Ahora, ¿estarán preparados
los jóvenes para todos los cambios que se están
produciendo?
Hay que hacer una buena labor en la formación vocacional
de nuestros adolescentes, guiar, orientar, ayudar, apoyar,
para que puedan escoger el camino a seguir.
Los jóvenes continúan desempeñando un
papel fundamental y siguen siendo un segmento de la población
altamente priorizado en la estrategia de empleo desarrollada
por el país.
Para asimilar estos cambios es imprescindible preparar a la
juventud.
A Arlena le ha ido bien
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