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¿Quién fue “El Lugareño”?

Gaspar Alonso Betancourt Cisneros,
“El Lugareño”.
(Tomada de www.ecured.cu) |
Gaspar Alonso Betancourt Cisneros fue conocido como “El
Lugareño” por su apego al terruño natal
y, sobre todo, por dedicarse a la introducción de cambios
a favor del bienestar material e intelectual de sus coterráneos,
así como su oposición al dominio español
sobre Cuba.
Luchador incansable, logró con la construcción
del ferrocarril de Puerto Príncipe a Nuevitas —la
obra de su vida— el inicio de una nueva era en la economía
y la sociedad de su pueblo, así como otros resultados
no menos importantes, frutos de la aplicación de la
técnica o de lo más avanzado en materia de educación.
Esta actitud de apelar al progreso a partir del desarrollo
de la instrucción y la industria, lo situó en
el centro de su momento histórico y también
de la historia presente.
Nacido en Puerto Príncipe, hoy Camagüey,
el 29 de abril de 1803, Betancourt Cisneros fue privilegiado
por la alcurnia de su tronco familiar. Sus padres fueron Diego
Antonio Betancourt y Aróstegui y Loreto de Cisneros
y Betancourt. Recibió las aguas bautismales el mismo
día de su nacimiento, en la Catedral.
Identificada por una placa de bronce, su casa natal se encuentra
en La calle Lugareño, esquina a Hermanos Agüero,
antes Contaduría y San Ignacio.
Contrajo nupcias en La
Habana el 7 de septiembre de 1857 con María Monserrate
Canalejo e Hidalgo-Gato. De esa unión nacieron tres
hijos, pero solo uno llegó a la adultez y se hizo Doctor
en Medicina.
Desde su infancia Gaspar dio pruebas de una privilegiada inteligencia,
cultivada con esmerada educación en el seno familiar
y, ya crecido, debió gran parte de sus conocimientos
al Dr. Núñez de Cáceres, de origen dominicano
y Regente de la Audiencia, trasladada a Puerto Príncipe
en 1800.
Continuó alimentando su ya vasta cultura a través
de los viajes que realizó a los Estados Unidos de América
y Europa. Al primero llegó en 1822, cuando apenas contaba
19 años, e hizo amistad con el bayamés José
Antonio Saco, importantísimo intelectual cubano
con quien sostuvo un valioso intercambio en temas relacionados
con los caminos en la Isla y en torno a la anexión
de la misma al país norteño.
Asimismo, aprendió de las enseñanzas de Félix
Varela. También es notable la amistad que lo unió
con Domingo
del Monte, considerado, junto a otros, como lo mejor y
más avanzado de la intelectualidad cubana de su tiempo.
A su acción crítica contra la falta de escuelas,
los salones de juego y la resistencia a la construcción
del ferrocarril de Nuevitas, el intelectual camagüeyano
unió la capacidad de demostrar en la práctica
la veracidad de sus teorías; se sobrepuso a las no
pocas dificultades e incomprensiones que le salieron al paso
que, lejos de amilanarlo, le convirtieron en poseedor de un
espíritu incansable en pos del progreso, con la ciencia
como plataforma fundamental.
Político, periodista, educador
Otro mérito que se le reconoce a Gaspar Alonso Betancourt
Cisneros es haber formado parte en 1823 de una comisión
que, con el objetivo de tratar el tema de la independencia
de Cuba con el Libertador Simón Bolívar, lo
llevó junto a otros cubanos a Sudamérica. Aunque
tal empeño no se materializó, sí define
su pensamiento desde muy joven.
En efecto, como señala Luis Álvarez, “El
Lugareño en sí mismo representa una especie
de síntesis individual de la evolución política
cubana antes de 1868 (en su tránsito desde una actitud
de interés fundamental por las reformas económicas
internas, para después pasar al anexionismo, y de este
al independentismo)...”.
A su regreso de los Estados Unidos en 1834, comienza a aplicar
su vasta cultura en todo lo que pudiera ser de utilidad a
su querida ciudad natal, y ya en 1837 es elogiado por su agudeza
periodística en la Gaceta de Puerto Príncipe,
la creación del primer centro educacional con que contó
Nuevitas en 1839 y la impartición de varias asignaturas
en el Colegio Calazancio de esta ciudad.
Luego de una estancia por tierras de España, Francia
e Italia, regresó a La Habana el 7 de julio de 1861
y fue reconocido por sus escritos de Economía Política,
publicados en El Siglo y firmados bajo el seudónimo
de Homobono.
La intensidad de su modo de vida lo llevó a fundar
escuelas para niños pobres, exposiciones ganaderas,
la divulgación de métodos científicos
de trabajo, y el reparto y la venta a los pobres de tierras
pertenecientes al patrimonio familiar a precios ínfimos,
entre muchas otras obras. Esta actitud altruista hizo estrecha
la colaboración con su amigo, el Padre Valencia, a
favor de los más desposeídos.
El deceso de El Lugareño tuvo lugar en La Habana el
7 de febrero de 1866, y su cuerpo, trasladado a Camagüey,
fue expuesto al pueblo en la Parroquial Mayor hasta el día
16, cuando fue llevado al cementerio.
A propósito, Eduardo Agramonte Piña y Salvador
Cisneros Betancourt, entre otros, “colocaron dentro
de la caja [de muerto] la bandera de la patria y el acta de
independencia”, hecho que hace justicia a la evolución
de El Lugareño hacia el independentismo.
El retrato que hiciera póstumamente el artista Francisco
de Cisneros por encargo de sus primos Salvador Cisneros Betancourt
y José Ramón Betancourt, resulta, a la vez que
reflejo de su personalidad hiperactiva, un resumen biográfico
de aquellos momentos de especial significado en su vida. Como
dice José Ramón, se quiso:
“[…] obtener y legar a la posteridad el semblante
de su hijo predilecto, en todo el desarrollo, madurez y firmeza
de su inteligencia, en toda la energía de su carácter,
en todo el poder de su ingenio, en toda la abnegación
de su espíritu //…en la época en que despertaba,
por decirlo así, el espíritu público
del Camagüey, en la época en que veía irradiar
en el seno de su sociedad estacionaria la luz vivificadora
de su entusiasmo y su sabiduría, en la época
en que conmoviendo todos los corazones, estimulando todas
las inteligencias, hacía marchar al país por
la senda del progreso, de la civilización y de la prosperidad.
Gaspar, así era el hombre del pueblo: en él
palpitaba su vida, se concentraban sus deseos, se refundían
sus esperanzas”.
Fuente: http://www.ecured.cu
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