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Las sangrientas Pascuas de 1956
Por Lucila
Sonia

Monumento a los mártires
de las Pascuas Sangrientas en Holguín, realizado
por la escultora Electa Arenal, comunista mexicana radicada
en esa ciudad oriental cubana.
(Tomada de www.lapolillacubana.typepad.com) |
La gran convicción en la causa que defendían,
la férrea voluntad de Fidel y de los expedicionarios
del Granma
que habían sobrevivido al combate de Alegría
de Pío en llevar a cabo la Revolución iniciada
en el Moncada
y, unido a esto, la ayuda incondicional prestada por los
campesinos, hicieron posible que la pequeña célula
revolucionaria no fuera aniquilada.
Después de reagruparse en el Purial de Vicana, comenzó
el camino indetenible hacia la Sierra Maestra y el surgimiento
del que luego sería nuestro glorioso Ejército
Rebelde.
En el difícil camino hacia la zona montañosa
se le fueron sumando a la naciente tropa pequeños grupos
de expedicionarios que habían quedado dispersos tras
la sorpresa del ataque, hasta completar la cifra de 20 hombres.
Los campesinos de la Sierra que recibían a los expedicionarios
habían sido preparados por combatientes clandestinos
del Movimiento
26 de Julio, quienes desde las ciudades garantizaban así
la ayuda a los recién estrenados guerrilleros; estos,
a través de Celia Sánchez
recibieron armas y otros recursos necesarios para la vida
en campaña.
Mientras eso ocurría, la tiranía daba noticias
sobre el supuesto aniquilamiento de los expedicionarios del
Granma y reportaba la falsa muerte de Fidel,
tratando de confundir al pueblo
.
Durante los últimos días de diciembre de 1956
la dictadura desencadenó una feroz represión
en la zona oriental del país. El coronel Fermín
Crowley, al frente de su soldadesca, bañó en
sangre los llanos y lomas del Oriente cubano con lo que llamó
operación Regalo de Navidad, que comprendía
la orden de no dejar títere con cabeza.
La zona de Nicaro fue punto de mira de estos feroces hombres,
ya que constituía un invaluable lugar de apoyo a los
guerrilleros por su cercanía a las montañas.
Con el asesinato de Rafael Orejón Forment,
jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 Julio de
en la zona, el 23 de diciembre de 1956, se inició una
oleada de crímenes que no solo incluyó a los
miembros del Movimiento, sino también a militantes
del Partido Socialista Popular (PSP) y a todo aquel que oliera
a revolucionario.
A lo largo de los días 23, 24 y 25 de diciembre fueron
apareciendo cadáveres
salvajemente torturados hasta llegar a 23 muertos, algunos
muy jóvenes; solo unos pocos lograron escapar.
Este hecho se conoce en la historia de Cuba como Pascuas
Sangrientas, y lejos de asustar al pueblo de esta
y otras regiones del país, sirvió para que aumentara
el rechazo hacia la tiranía de Fulgencio
Batista y su jauría, y que cobrara un nuevo impulso
la rebeldía popular.
La dirección del PSP elevó sus quejas al Tribunal
Supremo de la República, pero sus apelaciones no obtuvieron
respuesta.
Las actividades clandestinas contra la dictadura continuaron
en constante ascenso y la ayuda a los rebeldes por parte de
los campesinos no se detuvo. Con esta unión se formaron
lazos indisolubles de hermandad entre los combatientes de
la Sierra y el Llano, y se puso de manifiesto lo que años
más tarde expresara el inolvidable Camilo
Cienfuegos: “…el ejército es el pueblo
uniformado”.
La gran victoria alcanzada por los rebeldes el 1ro. de enero
de 1959 —a pesar de no poseer un moderno armamento—
y la construcción de una revolución popular,
evidenciaron ante el mundo que se debe luchar y trabajar unidos
si se quiere lograr una sociedad mejor.
Fuentes: - Le Riverend, Julio. Historia
de Cuba. Tomo VI
- Notas de la autora.
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