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La odisea del hombre moderno
James Joyce es considerado el mejor escritor del siglo
XX. Sus obras, en especial su novela “Ulises”,
continúan inspirando a noveles narradores de todo el
mundo.
Por IWC

Su estilo tan especial generó
un viraje en toda la narrativa.
(Tomada de www.prasannachoudhary.blogspot.com) |
La colosal obra del escritor irlandés
James Joyce le vale perfectamente el título de “genio”
de las letras. Sin aspavientos ni revuelos, sus libros continúan
marcando hito en la literatura moderna, tanto para lectores
como para escritores.
Sus textos han trascendido más allá de las páginas,
y en Dublín, cada 16 de junio, se celebra el “Bloomsday”
o Día de Bloom, cuando se reconstruye el recorrido
de los personajes principales de su novela “Ulises”:
Leopold Bloom y Stephen Dedalus, por las calles de la ciudad,
lo cual hoy constituye una de las tradiciones más atractivas
y festivas de este lugar.
Joyce
James aborrecía las tormentas, le temía a los
truenos; irónico, tal vez, pues nació en Dublín
el 2 de febrero de 1882, el día de Santa Candelaria,
la patrona de estos eventos meteorológicos.
Fue el primogénito de una numerosa familia burguesa,
y adquirió una sólida cultura clásica
en un colegio jesuíta, al unísono de una educación
rígida, marcada principalmente por el alcoholismo de
su padre.
Vivió la problemática compleja de los movimientos
nacionalistas irlandeses, que influyó en su vida universitaria
reflejada en violentos ataques al catolicismo y la reiterada
afirmación de su vocación artística.
Resultó atraído por las obras de Aristóteles
y Santo Tomás, así como de los grandes escritores
románticos ingleses y, más tarde, de los simbolistas,
del teatro universitario de Ibsen
y de la novela francesa del siglo XIX, que conformaron las
bases de su futuro quehacer.
Dedicó parte de su tiempo a aprender idiomas y pudo
llegar a apreciar el auténtico valor de Dante,
Giordano Bruno
y Giambattista Vico, por los cuales sintió especial
predilección.
Con 20 años realizó un breve viaje a París,
cuyo único objetivo era conocer y vivir en un ambiente
cosmopolita. En dicha ciudad comenzó a estudiar medicina,
pero abandonó sus estudios por la poesía.
Hubo de regresar a Irlanda, tras la muerte de su madre; sin
embargo, más tarde se exilió por motivos políticos,
acompañado de Nora Bernacle, una camarera de Galway,
quien se convirtió luego en su esposa.
En busca
de Vellocino
James Joyce fue un apasionado viajero, y ni sus continuas
dificultades económicas, ni su naturaleza enfermiza,
ni las convulsiones provocadas por las dos guerras mundiales
le privaron de sus andanzas.
Fue en Trieste donde terminó su poema lírico
“Música de Cámara” (1907) y “Dublinenses”
(1914), una colección de escenas y retratos de su ciudad
natal y punto de partida de una forma narrativa audaz y violenta
que luego cuajaría en su obra maestra: “Ulises”
(1922).
Toda la creación de Joyce es marcadamente autobiográfica,
y está inspirada en sus experiencias del período
dublinés y la profunda añoranza de Irlanda.
Después de vivir varios años en París,
cuando los alemanes invadieron Francia al principio de la
Segunda Guerra Mundial Joyce se trasladó a la parte
gala sin ocupar y luego a Zurich, donde murió el 13
de enero de 1941.
La odisea
“Ulises” es la obra cumbre de James Joyce. Cuenta
una anécdota que el libro se componía inicialmente
de alrededor de dos mil páginas y que, al ser rechazado
por los editores, su autor lo lanzó al fuego, del cual
fue recuperado por la esposa y, a partir de lo salvado, se
reelaboró tal como hoy lo conocemos.
La moderna interpretación del mito de Ulises, del aeda
griego Homero,
creó una obra enciclopédica, un espejo de su
patria y también de toda Europa. La historia narra
lo que le sucede a un agente de publicidad de Dublín
un día cualquiera. Pero esta no es más que una
excusa empleada por Joyce para sumergirse en la realidad del
mundo y del hombre de nuestro tiempo.
Todos los esquemas de la novela moderna fueron alterados con
una técnica que utiliza a menudo el monólogo,
la lentitud proustiana y que rompe con el lenguaje en un alarde
de fantasía innovadora. Se ha dicho que la revolución
de Marx,
Freud
y Einstein
tiene en la obra más madura de Joyce su propia
síntesis, hasta el punto de haber influido en toda
la literatura contemporánea.
“Ulises”, sin embargo, no fue favorablemente recibido
por el puritanismo inglés, que lo condenó por
los rasgos de subversión latentes entre líneas
y que atacaban sutilmente el modo de vida burgués,
basado en el egoísmo, la falsedad y la ambición.
De Homero a Joyce
“Ulises” no es en sí una novela fácil.
Muchos de los que se aventuran en este viaje lo abandonan
después de una par de capítulos, por considerarla
“aburrida”. Pero aun así, esta obra sobrevive
a pesar del tiempo, dominando los cánones de la literatura
moderna, y continúa inspirando a generaciones…
Entonces uno se pregunta: “¿Por qué?”
Sin lugar a duda, “Ulises” es una de las obras
de intensa imaginación creadora, una magnífica
novela que apuesta por los valores humanos.
Cada episodio de Leopold Bloom, el personaje central, coincide
con un acontecimiento de la Odisea,
de Homero. Llama la atención el encuentro del protagonista
y el republicano (el Ciudadano), en un bar, donde contrasta
la opinión del mundo miope e intolerante, que se corresponde
con el enfrentamiento de Odiseo (Ulises) y Polifemo, el monstruo
de un solo ojo.
En medio de una acalorada discusión acerca de la política
mundial, Bloom sentencia: “En vano es… la fuerza,
la historia, el odio, todo eso. Eso no es vida para hombres
y mujeres, los insultos y el odio… Todos saben que la
vida está, en verdad, constituida por todo lo contrario:
el Amor”.
La novela y el hombre moderno
Muchos afirman que después de Joyce no se ha podido
escribir una novela en lengua inglesa, que él decretó
el final del género para ese idioma. Desde luego que
exageran, y quienes así lo aseguran pecan evidentemente
de absolutistas.
Pero también es cierto es que “Ulises”
elevó el listón a niveles muy altos, difíciles
de superar, para la mayoría de los escritores contemporáneos.
La atención con la cual Joyce atiende cada detalle
de la vida de sus personajes, de su realidad y hace protagonista
al drama vital de los barrios bajos, presta realce a aquello
que por ordinario desatendemos.
Su estilo tan especial generó un viraje en toda la
narrativa, un antes y después; y ese material poco
prometedor produjo una de las celebraciones mayores del espíritu
humano.
Si bien Homero habría de llevar a su Odiseo por innumerables
aventuras prácticamente insuperables, Joyce llevó
a su Bloom a un viaje más arduo y aventurero que no
perderá vigencia con el paso del tiempo; esa odisea
que es adentrarse en la travesía hacia el interior
de cada cual, hacia las recónditas aguas que componen
el espíritu del hombre.

(Tomada de www.en.wikipedia.org) |
Todos los 16 de junio Dublín festeja Ulises y reconstruye
el recorrido de sus personajes principales: Leopold Bloom
y Stephen Dedalus. Muchos participantes se visten con
trajes de la época eduardiana, lo que confiere
al día un ambiente excéntrico y circense.
Nadie aquí queda fuera de la apasionante historia.
Los automóviles son de época, las vestimentas
y las interpretaciones de momentos del relato, como discusiones
entre personas ebrias, son realizadas por actores locales. |
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