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Sexualidad y salud


¿Padre es cualquiera?


La mayoría de los hombres considera la paternidad un acontecimiento maravilloso e indescriptible. Para ellos este pequeño homenaje por el Día de los Padres.


Por  Araima Saco Pérez

Padre enseñando a su hijo a afeitarse.
Se trata de educar, enseñar, jugar, ser cariñoso con tu hijo, llegar a ser cómplice, pero cuando hace algo mal hecho hay que verlo con firmeza.
(Tomada de www.orientaguia.files.wordpress.com)

Amanecía y era domingo, Día de los Padres. Karla había esperado durante toda la semana esta fecha. La joven apenas había pegado un ojo la noche anterior. Como todos los años, le tenía un pequeño regalo a su papá, que sería entregado con un beso y un abrazo; solo que en esta ocasión la entrega incluía un te quiero.

Esto último era lo que la tenía tan inquieta. Karla siempre había tenido con su padre infinitas muestras de cariño, pero nunca antes le había dicho te quiero con todas sus letras.

Se levantó de la cama y salió del cuarto hacia la habitación de sus padres. Tocó tímidamente la puerta y escuchó la voz de su madre invitándola a pasar.

Ambas comenzaron a cantar el acostumbrado Felicidades, papá, en tu día. Al finalizar, Karla se le acercó, le extendió las manos con el regalo y le dio un beso con un abrazo enorme. Luego, por más que lo ensayó, de sus labios apenas pudo salir una pregunta: “¿Tú sabes que yo realmente te quiero?”. El padre, notablemente conmovido, la miró y le contestó: “Yo siempre lo he sabido, mi vida, pero me ha encantado oírtelo decir”.

¿A cuántos de nosotros nos ha ocurrido lo que a Karla? ¿Cuántos no hemos esperado una fecha señalada para decirle a nuestro padre que lo queremos? ¿Cuántos hay por ahí que todavía no se han atrevido?

Cualquier día es bueno para decirle a papá cuánto lo amamos, pero teniendo en cuenta que estamos en el mes de junio y por esta fecha celebramos su día, anímate. Un te quiero tuyo puede convertirlo en el hombre más feliz del mundo.

Si tu padre es de esos que le cuesta trabajo dar muestras de afecto y casi siempre se esconde detrás de un muro que lo separa de ti, no permitas que esto te detenga. Quizás el te quiero tuyo sirva para desmoronar la barrera.
Ahora... ¿te gustaría saber cuándo, cómo y por qué surge este día? Ahí te va un poco de historia.

No todos lo celebran el mismo día
Se debe a la norteamericana Sonora Dodd  la idea de celebrar el Día del Padre. En 1909 hizo la propuesta, debido a que deseaba fehacientemente que existiera una conmemoración especial que honrara a su progenitor, William, un veterano de la Guerra Civil estadounidense; granjero, hombre noble, trabajador y viudo al fallecer su esposa mientras daba luz al sexto hijo. Solo y sin apoyo, asumió la tarea de criar y educar a toda su prole en una modesta granja al este del estado de Washington.

Al crecer y madurar, Sonora vio en su papá un hombre valeroso, cariñoso, emprendedor y desinteresado, que había realizado todo tipo de sacrificios para sacar adelante a la familia. Debido a que su padre había nacido el 19 de junio, Sonora escogió, en 1910, esa fecha para celebrar el Día del Padre, mas la propuesta no tuvo muchos adeptos en los primeros años y quedó en el olvido.

En 1915, Harris C. Meek, presidente del Club de Leones de Chicago, retomó la idea, que en esta ocasión contó con mejores auspicios, aunque en un principio se sugirió que cada familia eligiera celebrar o no este día.

El presidente norteamericano Calvin Coolidge apoyó la iniciativa y convirtió el Día del Padre en una celebración nacional en 1924. Pero no es hasta 1966 que se hace oficial que el tercer domingo de junio se celebrara el Día del Padre, gracias a la gestión del presidente Lyndon Johnson.

Sin embargo, hay naciones latinoamericanas en las que la efeméride no coincide obligatoriamente con el tercer domingo de junio. Por ejemplo, en El Salvador, Honduras y Guatemala lo celebran el 17 de junio. Nicaragua lo hace seis días después, mientras en Costa Rica es el 15 de ese mes y Panamá lo festeja 24 horas más tarde. México comenzó a generalizar la celebración en los centros escolares hacia los años 50.

Con el tiempo, la fecha  se fue convirtiendo en una fiesta de consumo patrocinada por las grandes cadenas comerciales, aunque esto no impidiera que muchos hogares convirtieran el homenaje en un motivo de reunión familiar.

Cuba celebra anualmente el Día de los Padres cada tercer domingo de junio. Esta es una manera que tenemos todos los cubanos de reciprocar el cariño, la dedicación y el amor que nos profesan nuestros progenitores desde que nacemos,  y cuya expresión social va más allá del encuentro familiar y los acostumbrados regalos.

La primera celebración de la fecha en la Isla tuvo lugar el 19 de junio de 1938 por iniciativa de la escritora y artista Dulce María Borrero, quien abogó por generalizar el acto.

Papá con su bebita.
Son ahora más abundantes los padres abiertos al disfrute de los hijos.
(Tomada de www.elpais.com)

Diferentes tipos de padres
Para que el mundo sea mundo tiene que haber de todo. Gracias a esa diversidad es que la vida se torna interesante. Por eso es usual  tropezarnos con diversos tipos de personas, familias y, dentro de ellas, con diferentes tipos de padres.

Me hago eco entonces de un texto que leí en una ocasión donde se define a algunos papás. A lo mejor el perfil del tuyo encaja en uno de estos.

Papá ideal
Escuchar, conversar y compartir con sus hijos son sus cualidades principales. Para él, contribuir a la formación de valores y el desarrollo de la personalidad de sus descendientes es vital. Es el padre que  respeta las determinaciones, espacios y concepciones siempre y cuando no sobrepasen los límites de las normas establecidas dentro del hogar.

Papá informal
Por lo general piensa que los años nunca pasan y que él puede llegar a ser el confidente de sus hijos, aunque cuando ve que la situación se sale de sus manos, recurre a la autoridad para hacer respetar su posición. Lo más seguro es que al día siguiente haya olvidado lo sucedido y traiga un obsequio a casa.

Papá sobreprotector
Es aquel extremadamente cuidadoso, que no les permite a sus hijos tomar decisiones ni resolver sus propios conflictos. Muchas veces llega hasta a manipular los sentimientos para demostrar que es indispensable y superior a los demás miembros de la familia.

Papá inestable
La autoridad es su rasgo característico. Cree que por su machismo no debe demostrar su afecto e interés a sus hijos. Es distante y ausente, no conoce los gustos de sus hijos ni sabe cómo perciben la vida. Su gran temor es perder el respeto y la templanza de su carácter.

Pudieran existir muchas otras calificaciones, incluso puede que tú tengas la tuya propia, pero esto es solo una muestra de la variedad que suele existir en el mundo. Conozcamos ahora algunas opiniones y experiencias de padres jóvenes y varios criterios de adolescentes acerca de sus progenitores.

La voz de los padres

Frank Josué Ramos García, 30 años:

“Mi vida cambió por completo cuando me convertí en padre; antes solo pensaba en salir, disfrutar, no tenía otras preocupaciones. Al nacer el niño ya no puedes ir a todos los lugares, adquieres responsabilidades que antes no tenías, surgen algunas limitantes y nuevas experiencias.

“Yo soy de los padres que aunque llegue tarde del trabajo, me pongo a jugar con mi hijo, coloreamos, le enseño a armar los juegos didácticos y lo educo sin perder de vista el respeto. Él va conmigo, siempre que puedo llevarlo, para todas partes.

“Ser padre para mí ha sido una experiencia inigualable. El que no quiere a un hijo no quiere a nadie. Es la mejor cosa que me ha pasado en la vida”.

Luis L. Rojas Díaz, 30 años:

“El ser padre te cambia totalmente la vida, son otras las prioridades, las responsabilidades, los retos. Es una mezcla un poco compleja. Se trata de educar, enseñar, jugar, ser cariñoso con tu hijo, llegar a ser cómplice, pero cuando hace algo mal hecho hay que verlo con firmeza.

“Es la única forma de prepararlo para la vida, de que aprenda a distinguir desde temprana edad lo correcto y lo incorrecto, a valorar las cosas y que pueda ir descubriendo poco a poco el mundo en que vive.”

“La paternidad significó entrar en una etapa para la que no estaba preparado, pero había que crecer, y en la medida en que uno va logrando hacerlo más o menos bien, cada día se convierte en una recompensa infinita”.

La voz de los hijos

Yaniris Vega Panfet, 17 años:

“Mi papá para mí es una de las personas más importantes que tengo en la vida. Le agradezco muchas cosas. Me ha ayudado a crecer y siempre me ha apoyado en todas las cosas que he hecho en mi vida. Las relaciones entre él y yo son muy buenas; las mejores, se puede decir. Existe entre nosotros mucha confianza”.

Yisel Frómeta López, 17 años

“Las relaciones con mi papá son buenas. Me ha ayudado siempre en todo, gracias a él hoy soy una buena estudiante. Mi papá es para mi como un hermano, un amigo. Le tengo plena confianza, y en todo lo que he necesitado, él me ha apoyado, y eso me hace sentir bien”.

Elider Cruz Fernández, 18 años:

“Mi padre para mí es un amigo. Las relaciones entre nosotros son las mejores. Compartimos ideas, criterios, opiniones, me ayuda mucho cada vez que tengo alguna inquietud, me aconseja constantemente. Él ha sido mi guía, mi conductor desde edades muy tempranas y sé que así seguirá siendo siempre”.  

Estos textos hablan por sí solos. Se evidencia claramente que aquella posición que asumían algunos padres de impenetrables, faltos de sentimientos, “ogros”, va quedando atrás para beneplácito de muchos. Ahora vemos a una figura paterna abierta al disfrute de los hijos y nada tímida a la hora de expresar los sentimientos que alberga en su alma, dispuesto a asumir y compartir con la madre la crianza de sus hijos.

Gracias a esto muchos niños, adolescentes y jóvenes ven en su padre a un amigo, alguien con quien conversar, intercambiar criterios y hasta ciertas confesiones sin que esto les cause vergüenza.

Me gustaría terminar con un poema que Ramón Labañino, uno de los 5 Héroes cubanos prisioneros injustamente en cárceles del imperio,  les escribió a sus tres hijas. Estos versos dan muestra de su condición de padre de nuevo tipo que hoy, por suerte, abunda.

A mis hijas:

Yo les di la vida,
rocié su amor de rocío,
glorifiqué su alma en la mía;
y crecí en sus desafíos…

Mi vida se hizo tres vidas,
tres mis deseos y destinos,
tres mi felicidad agradecida,
tres mis fortunas y designios.

Yo, por ustedes existiría,
en todo cuanto soy y resido,
pues solo en ustedes va todo mi amor;
solo en ustedes yo existo.

Quizás hoy yo esté lejos,
y no pueda compartir sus delirios
pero sepan que donde quiera que esté
yo las amo.

Donde quiera que esté
yo, por ustedes,
¡es que vivo!




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