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Cienfuegos se levantó un 5 de septiembre
Por Teresa
Torres

Este monumento, levantado en Cayo
Loco, perpetúa la heroica acción.
(Foto: Archivo) |
Tras el golpe militar
perpetrado el 10 de marzo de 1952 en Cuba, el levantamiento
popular en la ciudad de Cienfuegos —al centro del país—
el 5 de septiembre de 1957, ocupa un lugar destacado en la
lucha por derrocar a la dictadura de Fulgencio
Batista Zaldívar.
Cuando se produjo el estallido rebelde, la ciudad entera se
levantó. En la madrugada anterior habían arribado
Julio Camacho Aguilera por el Movimiento
26 de Julio (M-26-7), y el ex alférez de fragata
Dionisio San Román, jefe militar del alzamiento, encargado
de dirigir los acontecimientos.
Cerca de las seis de la mañana de ese día, los
revolucionarios redujeron en silencio las postas de entrada
de Cayo Loco, y así dieron paso a los jefes de las
acciones y a los milicianos del 26 de julio, que permanecieron
acuartelados, y acudieron a buscar las armas ocupadas, parte
de las cuales se entregaron al pueblo.
De inmediato cayeron las estaciones de la Policía Marítima
y la Policía Nacional, el Ayuntamiento y otros puntos.
Aunque no pudieron tomar el cuartel de la Guardia Rural, los
soldados se encerraron allí y la ciudad quedó
en manos de los rebeldes por espacio de 24 horas. Luego, la
tiranía lanzó sobre Cienfuegos a sus tropas
que ametrallaron y bombardearon indiscriminadamente los barrios,
y causaron decenas de muertos, heridos y mutilados entre la
población.
Lo más impactante del levantamiento
del 5 de septiembre en esa urbe cubana fue el apoyo popular:
el pueblo en masa se volcó a las calles. Desde el punto
de vista político, probó la inexistencia de
la tan cacareada unidad monolítica entre Ejército,
Policía y Marina de que se jactaba Batista, porque
esta última había sido capaz de alzarse en armas
contra las dos restantes. Ello ocasionó un fraccionamiento
interno muy grande dentro de las fuerzas armadas y, por supuesto,
debilitó profundamente al régimen.
Aunque en lo interno esta acción resultó un
revés para el movimiento en Cienfuegos, que desde entonces
quedó prácticamente neutralizado, en sentido
general representó una victoria para la lucha, por
su tremenda repercusión nacional y el hecho de que,
durante horas, fue un territorio libre, el primero de la Revolución
en el país.
La ciudad de Cienfuegos, que hoy se levanta majestuosa y orgullosa
de su historia, cada 5 de septiembre enaltece a quienes contribuyeron
a forjar allí los destellos de la libertad, que fuera
conquistada de manera definitiva el Primero de Enero de 1959.
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