| Una
vida dedicada a combatir el colonialismo y el imperialismo
Por Alicia
Centelles

El tío Ho, como cariñosamente
lo llamaba su pueblo, fue siempre ejemplo de abnegación
y austeridad.
(Foto: Archivo) |
Su verdadero nombre era Nguyen That Thanh,
pero desde que fue uno de los principales fundadores del movimiento
independentista contra la ocupación japonesa, adoptó
el apelativo que lo inmortalizaría a nivel mundial:
Ho Chi Minh, o sea, El que ilumina.
Nacido el 19 de mayo de 1890,
fue no sólo el fundador del Partido Comunista Indochino,
sino también el alma de la revolución y de la
lucha del hermano país por su total independencia.
Londres, París y China conocieron de su incansable
actividad revolucionaria desde los años posteriores
a la Primera Guerra Mundial, y tras la derrota de las tropas
colonialistas japonesas en 1945, fue electo presidente de
la República Democrática de Vietnam.
Pero entonces surgió la amenaza francesa,
que a finales de 1946 desencadenó la guerra de Indochina.
Dos existencias revolucionarias
de vigoroso paralelismo
Ho Chi Minh nació exactamente cinco años antes
de que cayera en combate, y de cara al sol, como siempre anheló,
el Héroe Nacional cubano, José
Martí. Ambos fundaron partidos que aunaron las voluntades
independentistas de sus compatriotas. Ambos emprendieron un
duro peregrinaje fuera de sus patrias para hacerlas brillar
con mayor realce como naciones libres y soberanas.
La austeridad también distinguió
a los dos próceres, quienes a lo largo de sus difíciles
existencias dieron siempre pruebas de una honestidad sin límites
y de un elevado espíritu de sacrificio.
La única ambición de
Martí y Ho Chi Minh fue liberar a sus patrias del yugo
opresor, y cada cual en su época, supo enfrentar y
alertar a su pueblo sobre los peligros de la zarpa imperialista
que se extiende, paso a paso, para apropiarse siempre de algo
más, sin saciarse nunca.
|