| Primera
Declaración de La Habana
JUNTO a la imagen y el
recuerdo de José Martí, en Cuba, Territorio
Libre de América, el pueblo, en uso de las potestades
inalienables que dimanan del efectivo ejercicio de la soberanía
expresada en el sufragio directo, universal y público,
se ha constituido en Asamblea General Nacional del Pueblo
de Cuba.
En nombre propio y recogiendo el sentir de los pueblos de
nuestra América, la Asamblea General Nacional del Pueblo
de Cuba:
PRIMERO: Condena en todos sus términos la denominada
“Declaración de San José de Costa Rica”,
documento dictado por el imperialismo norteamericano y atentatorio
a la autodeterminación nacional, la soberanía
y la dignidad de los pueblos hermanos del Continente.
SEGUNDO: La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba condena
enérgicamente la intervención abierta y criminal
que durante más de un siglo ha ejercido el imperialismo
norteamericano sobre todos los pueblos de la América
Latina, pueblos que más de una vez han visto invadido
su suelo en México, Nicaragua, Haití, Santo
Domingo o Cuba; que han perdido ante la voracidad de los imperialistas
yanquis extensas y ricas zonas, como Texas, centros estratégicos
vitales como el Canal de Panamá, países enteros
como Puerto Rico, convertido en territorio de ocupación;
que han sufrido, además, el trato vejaminoso de los
infantes de marina, lo mismo contra nuestras mujeres e hijas
que contra los símbolos más altos de la historia
patria, como la efigie de José Martí.
Esa intervención, afianzada en la superioridad militar,
en tratados desiguales y en la sumisión miserable de
gobernantes traidores, ha convertido a lo largo de más
de 100 años a nuestra América, la América
que Bolívar, Hidalgo, Juárez, San Martín,
O’Higgins, Sucre y Martí quisieron libre, en
zona de explotación, en traspatio del imperio financiero
y político yanqui, en reserva de votos para los organismos
internacionales, en los cuales los países latinoamericanos
hemos figurado como arrias del “Norte revuelto y brutal
que nos desprecia”.
La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba declara que
la aceptación por parte de gobiernos que asumen oficialmente
la representaci6n de los países de América Latina
de esa intervención continuada e históricamente
irrebatible, traiciona los ideales independentistas de sus
pueblos, borra su soberanía e impide la verdadera solidaridad
entre nuestros países, lo que obliga a esta Asamblea
a repudiarla a nombre del pueblo de Cuba, y con voz que recoge
la esperanza y la decisi6n de los pueblos latinoamericanos
y el acento liberador de los próceres inmortales de
nuestra América.
TERCERO: La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba rechaza
asimismo el intento de preservar la Doctrina de Monroe, utilizada
hasta ahora, como lo previera José Martí, “para
extender el dominio en América” de los imperialistas
voraces, para inyectar mejor el veneno también denunciado
a tiempo por José Martí, “el veneno de
los empréstitos, de los canales, de los ferrocarriles”.
Por ello, frente al hipócrita panamericanismo que es
s6lo predominio de los monopolios yanquis sobre los intereses
de nuestros pueblos y manejo yanqui de gobiernos prosternados
ante Washington, la Asamblea del Pueblo de Cuba proclama el
latinoamericanismo liberador que late en José Martí
y en Benito Juárez. Y al extender la amistad hacia
el pueblo norteamericano -el pueblo de los negros linchados,
de los intelectuales perseguidos, de los obreros forzados
a aceptar la dirección de gangsters- reafirma la voluntad
de marchar “con todo el mundo y no con una parte de
61”.
CUARTO: La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba declara
que la ayuda espontáneamente ofrecida por la Unión
Soviética a Cuba, en caso de que nuestro país
fuera atacado por fuerzas militares imperialistas, no podrá
ser considerada, jamás, como un acto de intromisi6n,
sino que constituye un evidente acto de solidaridad, y que
esa ayuda, brindada a Cuba ante un inminente ataque del Pentágono
yanqui, honra tanto al gobierno de la Unión Soviética
que la ofrece, como deshonra al gobierno de los Estados Unidos,
sus cobardes y criminales agresiones contra Cuba.
POR TANTO: La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba
declara ante América y el mundo que acepta y agradece
el apoyo de los cohetes de la Unión Soviética,
si su territorio fuere invadido por fuerzas militares de los
Estados Unidos.
QUINTO: La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba niega
categóricamente que haya existido pretensión
alguna por parte de la Uni6n Soviética y la República
Popular China, de “utilizar la posición económica,
política y social de Cuba, para quebrantar la unidad
continental y poner en peligro la unidad del hemisferio”.
Desde el primero hasta el (último disparo, desde el
primero hasta el último de los 20,000 mártires
que costó la lucha para derrocar la tiranía
y conquistar el poder revolucionario, desde la primera hasta
la última ley revolucionaria, desde el primero hasta
el último acto de la Revolución, el pueblo de
Cuba ha actuado por libre y absoluta determinación
propia, sin que, por tanto, se pueda culpar jamás a
la Uni6n Soviética o a la República Popular
China, de la existencia de una Revolución, que es la
respuesta cabal de Cuba a los crímenes y las injusticias
instaurados por el imperialismo en América.
Por el contrario, la Asamblea General Nacional del Pueblo
de Cuba entiende que la política de aislamiento y hostilidad
hacia la Unión Soviética y la República
Popular China, preconizada por el gobierno de los Estados
Unidos e impuesta por éste a los gobiernos de la América
Latina, y la conducta guerrerista y agresiva del gobierno
norteamericano, y su negativa sistemática al ingreso
de la República Popular China en las Naciones Unidas,
pese a representar aquélla la casi totalidad de un
país de más de 600 millones de habitantes, si
ponen en peligro la paz y la seguridad del hemisferio y del
mundo.
POR TANTO: La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba
ratifica su política de amistad con todos los pueblos
del mundo, reafirma su propósito de establecer relaciones
diplomáticas también con todos los países
socialistas, y desde este instante, en uso de su soberana
y libre voluntad, expresa al gobierno de la República
Popular China, que acuerda establecer relaciones diplomáticas
entre ambos países y que, por tanto, quedan rescindidas
las relaciones que hasta hoy Cuba había mantenido con
el régimen títere que sostiene en Formosa los
barcos de la Séptima Flota yanqui.
SEXTO: La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba reafirma
que está segura de hacerlo como expresión de
un criterio común a los pueblos de la América
Latina- que la democracia no es compatible con la oligarquía
financiera, con la existencia de la discriminación
del negro y los desmanes del Ku-Klux-Klan, con la persecución
que privó de sus cargos a científicos como Oppenheimer;
que impidió durante años que el mundo escuchara
la voz maravillosa de Paul Robeson, preso en su propio país,
y que llevó a la muerte, ante la protesta y el espanto
del mundo entero, y pese a la apelación de gobernantes
de diversos países y del Papa Pío XII, a los
esposos Rosenberg.
La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba expresa la
convicción cubana de que la democracia no puede consistir
sólo en el ejercicio de un voto electoral, que casi
siempre es ficticio y está manejado por latifundistas
y políticos profesionales, sino en el derecho de los
ciudadanos a decidir, como ahora lo hace esta Asamblea General
del Pueblo de Cuba, sus propios destinos. La democracia, además,
sólo existirá en América Latina cuando
los pueblos sean realmente libres para escoger, cuando los
humildes no están reducidos por el hambre, la desigualdad
social, el analfabetismo y los sistemas jurídicos,
a la más ominosa impotencia.
Por eso la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba: Condena
el latifundio, fuente de miseria para el campesino y sistema
de producción agrícola retr6grado e inhumano;
condena los salarios de hambre y la explotación inicua
del trabajo humano por bastardos y privilegiados intereses;
condena el analfabetismo, la ausencia de maestros, de escuelas,
de médicos y de hospitales; la falta de protecci6n
a la vejez que impera en los países de América;
condena la discriminaci6n del negro y del indio; condena la
desigualdad y la explotaci6n de la mujer; condena las oligarquías
militares y políticas, que mantienen a nuestros pueblos
en la miseria, impiden su desarrollo democrático y
el pleno ejercicio de su soberanía; condena las concesiones
de los recursos naturales de nuestros países a los
monopolios extranjeros, como política entreguista y
traidora al interés de los pueblos; condena a los gobiernos
que desoyen el sentimiento de sus pueblos para acatar los
mandatos de Washington; condena el engaño sistemático
a los pueblos, por 6rganos de divulgaci6n que responden al
interés de las oligarquías y a la política
del imperialismo opresor; condena el monopolio de las noticias
por agencias yanquis, instrumentos de los trusts norteamericanos
y agentes de Washington; condena las leyes represivas que
impiden a los obreros, a los campesinos, a los estudiantes
y los intelectuales, a las grandes mayorías de cada
país, organizarse y luchar por sus reivindicaciones
sociales y patrióticas; condena a los monopolios y
empresas imperialistas que saquean continuamente nuestras
riquezas, explotan a nuestros obreros y campesinos, desangran
y mantienen en retraso nuestras economías y someten
Ia política de la América Latina a sus designios
e intereses.
La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba condena, en
fin, la explotaci6n del hombre por el hombre, y la explotación
de los países subdesarrollados por el capital financiero
imperialista.
En consecuencia, la Asamblea General Nacional del Pueblo de
Cuba proclama ante América:
El derecho de los campesinos a la tierra; el derecho del obrero
al fruto de su trabajo; el derecho de los niños a la
educaci6n; el derecho de los enfermos a la asistencia médica
y hospitalaria; el derecho de los jóvenes al trabajo;
el derecho de los estudiantes a la enseñanza libre,
experimental y científica; el derecho de los negros
y los indios a la dignidad plena del hombre; el derecho de
la mujer a la igualdad civil, social y política; el
derecho del anciano a una vejez segura; el derecho de los
intelectuales, artistas y científicos a luchar con
sus obras por un mundo mejor; el derecho de los estados a
la nacionalizaci6n de los monopolios imperialistas, rescatando
así las riquezas y recursos nacionales; el derecho
de los países al comercio libre con todos los pueblos
del mundo; el derecho de las naciones a su plena soberanía;
el derecho de los pueblos a convertir sus fortalezas militares
en escuelas, y a armar a sus obreros, a sus campesinos, a
sus estudiantes, a sus intelectuales, al negro, al indio,
a la mujer, al joven, al anciano, a todos los oprimidos y
explotados, para que defiendan, por si mismos, sus derechos
y sus destinos.
SEPTIMO: La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba postula:
El deber de los obreros, de los campesinos, de los estudiantes,
de los intelectuales, de los negros, de los indios, de los
j6venes, de las mujeres, de los ancianos, a luchar par sus
reivindicaciones econ6micas, políticas y sociales;
el deber de las naciones oprimidas y explotadas, a luchar
par su liberaci6n; el deber de cada pueblo, a la solidaridad
con todos los pueblos oprimidos, colonizados, explotados a
agredidos, sea cual fuere el lugar del mundo en que éstos
se encuentren y Ia distancia geográfica que los separe.
Todos los pueblos del mundo son hermanos.
OCTAVO: La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba reafirma
su fe en que Ia América Latina marchará pronto
unida y vencedora, libre de las ataduras que convierten sus
economías en riqueza enajenada al imperialismo norteamericano,
y que le impiden hacer su verdadera voz en las reuniones donde
Cancilleres domesticadas hacen de coro infamante al amo despótico.
Ratifica, par ella, su decisión de trabajar por ese
comité destino latinoamericano, que permitirá
a nuestros países edificar una solidaridad verdadera,
asentada en la libre voluntad de cada uno de ellos, y en las
aspiraciones
conjuntas de todos. En la lucha par esa América Latina
liberada, frente a las voces obedientes de quienes usurpan
su representación oficial, surge ahora, con potencia
invencible, la voz genuina de los pueblos, voz que se abre
paso desde las entrañas de sus minas de carbón
y de estaño, desde sus fábricas y centrales
azucareros, desde sus tierras enfeudadas, donde rotos, cholos,
gauchos, jíbaros, herederos de Zapata y de Sandino,
empuñan las armas de su libertad, voz que resuena en
sus poetas y en sus novelistas, en sus estudiantes, en sus
mujeres y en sus niños, en sus ancianos desvalidos.
A esa voz hermana, La Asamblea General Nacional del Pueblo
de Cuba le responde: ¡Presente! ¡Cuba no fallará!
Aquí hay Cuba para ratificar, ante América Latina
y ante el mundo, como un compromiso histórico, su lema
irrenunciable:
¡Patria a Muerte!
NOVENO: La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba resuelve:
que esta Declaración sea conocida con el nombre de
“Declaración de La Habana”.
LA HABANA, septiembre 2 de 1960
(Tomado
de http://www.bnjm.cu/librinsula/) |
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