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Albizu Campos, abanderado de la libertad borinqueña
Por Matilde
Salas Servando

Inútilmente trataron sus
enemigos de doblegarlo durante su larga prisión.
(Foto: Archivo) |
La ciudad de Ponce, en la isla caribeña
de Puerto Rico, fue el lugar donde llegó al mundo Pedro
Albizu Campos (12 de septiembre de 1891), un hombre que, muy
temprano, conoció en carne propia las vicisitudes que
pasaban los oprimidos de su tiempo y supo estar al lado de
ellos hasta el último de sus 74 años (21 de
abril de 1965).
Muy joven fue a estudiar Leyes
en la ciudad estadounidense de Vermont y luego pasó
a la Universidad de Harvard, donde se graduó con notas
brillantes, poco antes de incorporarse al Ejército
de los Estados Unidos.
Las experiencias vividas durante varios
años en el país norteño le permitieron
a Don Pedro conocer las interioridades de esa nación
y cómo la ambición de sus gobernantes, manejados
por los grandes consorcios, llevaba a los pobres a una situación
de miseria que llegaba hasta su natal Puerto Rico, por su
condición de Estado dependiente.
Ahí comenzó su activismo político,
y con el desarrollo de los conocimientos adquiridos en sus
estudios de Derecho entró a considerar las condiciones
de opresión que sufrían sus coterráneos
en Borinquen, esa tierra bendecida por la Naturaleza con bellos
paisajes, favorable clima y privilegiada situación
geográfica en el mar Caribe.
El año 1924 fue definitorio en la
vida de Albizu Campos, por su ingreso en el Partido Nacionalista
y desde sus filas propugnó ideas relacionadas con la
recuperación de la dignidad de su tierra sometida.
Después viajó por varios países latinoamericanos
para recabar la solidaridad con la lucha de Puerto Rico por
su independencia y soberanía.
Una década más tarde, los
obreros de la agricultura azucarera iniciaron una huelga para
reclamar mejoras, y de nuevo el opresor brazo yanqui estuvo
presente, para acusar al líder independentista de ser
el promotor de esos hechos y luego condenarlo.
Cuando el 21 de marzo de 1937, los miembros
del Partido Nacionalista organizaron una pacífica manifestación,
el gobernador impuesto por Estados Unidos ordenó dispararles,
crimen que hoy se conoce como la Masacre
de Ponce. Todo culminó con la prisión en
Atlanta de varios líderes nacionalistas, entre ellos
Albizu, quien no pudo volver a su tierra hasta diez años
después.
Su larga lista de acusaciones y prisiones
incluyó un supuesto atentado al ex presidente Harry
Truman. Fue encarcelado y poco después de indultado,
en 1953, volvió a la celda acusado de dirigir un acto
de protesta realizado por varios independentistas puertorriqueños
en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
Albizu Campos estuvo preso hasta que su
grave estado de salud obligó a sus captores a liberarlo
el 15 de noviembre de 1964, y murió el 21 de abril
de 1965. Su sepelio fue el más concurrido en la historia
de la isla borinqueña, pues sus compatriotas supieron
reconocer su larga trayectoria de lucha por la independencia
patria..
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