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Humboldt, un sabio de larga trayectoria
Por Matilde
Salas Servando

Su profundo humanismo lo convirtió
en un fuerte crítico de la esclavitud africana
en las Américas.
(Foto: Archivo) |
El naturalista de origen alemán Federico
Guillermo Enrique Alejandro de Humboldt (1769-1859) es una
figura familiar en el mundo científico americano y
muy especialmente en Cuba, donde se dedicó con especial
interés al estudio del clima, la flora, la fauna y
otros problemas sociales de importancia, como la esclavitud
imperante en la época.
Por el holgado desenvolvimiento
económico de su familia, perteneciente a la nobleza
prusiana, tuvo oportunidad, al igual que sus dos hermanos,
de estudiar con importantes preceptores, que le iniciaron
en el conocimiento de materias muy necesarias en su desenvolvimiento
futuro, como: geografía, ciencias naturales, matemática,
geofísica, teología, literatura, historia e
idiomas. Ello le posibilitó cursar estudios superiores
en varias universidades europeas.
Con la facilidad que le proporcionó
una herencia recibida de su madre, en 1797 Humboldt inició
la preparación de uno de sus más caros sueños
de adolescente: realizar viajes de exploración por
diversas latitudes. Dos años después, partió
con el talentoso botánico y cirujano francés
Aimé Bonpland, en un viaje hacia América, que
partió del puerto español de La Coruña
y se extendió por espacio de cinco años.
La prolongada estancia del estudioso alemán
en el Nuevo Mundo se inició por Venezuela, donde recorrió
Cumaná, Caracas, Valencia, San Fernando, Maipure, Casiquiari,
Angostura y Barcelona, para luego partir hacia Cuba. Retornó
a América del Sur y entonces visitó Cartagena
de Indias, Bogotá, Quito, Trujillo, México y
otra vez Cuba. Su próxima estancia sería en
Filadelfia, antes de retornar a Europa por el puerto francés
de Burdeos.
En esa época se estableció
en Francia, donde permaneció durante veinte años,
y se produjo su primer encuentro con Simón Bolívar,
que dio lugar a una prolongada amistad.
Su posición antiesclavista y de condena
a la trata, el comercio y la explotación de los seres
humanos, la puso de manifiesto Humboldt en sus escritos sobre
la época que residió en Venezuela y Cuba, cuando
señala: “El problema del negro es de lo más
deplorable”. En Cumaná le impresionó en
forma desfavorable la compra y venta de esclavos en un mercado
próximo a la casa donde vivía, situación
que luego se repitió en las plantaciones azucareras
de Cuba.
Este sabio europeo se refirió con
fuerza al problema que representaba la esclavitud de los africanos
y sus descendientes, tanto por testimonios directos, como
por las fuentes documentales y bibliográficas, que
dio a conocer en diversas publicaciones.
Su disposición de incansable viajero
le llevó a otras tierras, y para ello atravesó
toda Rusia por Siberia, hasta la frontera con China.
Para honrar la memoria de Alejandro
de Humboldt, en Cuba se le dio su nombre al Parque
Nacional situado en la región montañosa
de Moa-Sagua-Baracoa, en la
zona más oriental del país. Ese lugar de belleza
exuberante posee una superficie de 69 mil hectáreas,
y en él se encuentran los bosques mejor conservados
y los ríos más caudalosos de todo el archipiélago
cubano.
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