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Del jazz a la poesía

Por Roxana Rodríguez

Yasek Manzano Silva.
La poesía es para Manzano un elemento inseparable de la música.
(Foto
Wildy)

Seducido por la música, Yasek Manzano Silva decide desde la niñez que la trompeta sería su instrumento. Con nueve años se presenta a los exámenes de aptitud en el conservatorio Alejandro García Caturla, de La Habana y sorprende por su afinado oído y facultades innatas para retener los sonidos.

Ya en la adolescencia, y estudiando en el conservatorio Amadeo Roldán, comienza a interesarse en el jazz, influenciado por aquellas composiciones de Dizzy Gillespie y Maynard Ferguson que continuamente escuchaba en su casa. Descubrir esta sonoridad no fue cuestión de un día, antes había tarareado, una y otra vez, temas antológicos como “María”, “Scheherezada” o aquellas piezas melódicas de Michel Legrand en la película “Los paraguas de Cherburgo”.

A los trece años su intuición de virtuoso lo lleva hasta Bobby Carcassés, quien lo instruye en los recursos básicos para improvisar, que luego definirían su actual proyección sonora. Así, primero aprende las escalas fundamentales que forman la estructura del blues y después comienza a buscar dentro de sí la improvisación.

“El blues como tendencia musical tiene un acento muy especifico y ancestral. Sus códigos parten de la energía del canto y la interpretación. Por esencia se basa en imágenes muy tristes de protesta de los negros norteamericanos contra la represión y el racismo.

“Con el tiempo a pasado a la canción romántica e implica problemas sociales, todo ello lo carga de un espíritu único fácilmente reconocible para el oyente sencillo.

“El jazz evoluciona de la música popular bailable de los Estados Unidos de los primeros años del siglo pasado, pero en especial de los ritmos ragtime y swing. Este es un género que ofrece una posibilidad de renovación constante, de madurar las ideas y a partir de su raíz, su cuerpo todo, recrear diversos matices, movimientos en dependencia de las necesidades del jazzista. Esos códigos rítmicos se van repitiendo y serán todos y transformados por otros instrumentistas. Por lo espontáneo de su lenguaje siempre da la oportunidad de hacer un viaje a la semilla”.

En su continua exploración musical, Manzano se va a la cuna del jazz, en 2001, a cursar estudios en la Julliard School of Music, de New York, donde profundiza en la obra de clásicos como Duke Ellington, Count Bassie y otras figuras prestigiosas. Allí recibe clase de otro de los grandes, Wyton Marsalis, de quien absorbe lo más puro del género.

Interesado en la experimentación sonora se inclina por el trabajo en formatos pequeños para favorecer la comunicación y el intercambio de ideas entre los cinco miembros de su proyecto. Asimismo, estima la sencillez y modestia en un músico.

“Con estas características de personalidad se es más afín al conocimiento, al deseo de aprender. No quiere decir que todos los que sean así puedan avanzar en el camino de la música, aunque a mi juicio la sabiduría es lo más importante, aprecio la necesidad del artista de expresarse y de hacer arte por un motivo legítimo.

“En cuanto a un ejecutante de la trompeta, lo primordial es estudiar mucho y preocuparse por desplegar un sonido presentable, controlado. La integridad en relación con los géneros, conocer fondo cuáles se han escrito para trompeta por alguna razón específica.

“Un trompetista clásico tiene grandes posibilidades de ser un gran jazzista por el desarrollo que le ofrece en materia de matices. En la música clásica están las herramientas, por eso, profundizo en ella de manera autodidacta, forma parte del rito”.

Aunque la creación jazzística ocupa casi todo el tiempo de este joven de 25 años, es un profundo admirador de las artes en su sentido más amplio; lee cuanto buen libro se le pone delante y escribe poesía.

“Creo que no entendería la poesía, si no fuera jazzista. Gracias a ella he aprendido a apreciar las artes más allá del término jazz. Para mí, escribir poemas es un vehículo para madurar como instrumentista, a medida que me desarrollo en esta tendencia literaria le estoy dando esa misma coherencia a la música.”


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