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Gandhi, fundador
El combate de nuestra época
Por Lisandro Otero

Gandhi es uno de los precursores
del gran combate de nuestro tiempo.
(Foto: Archivo) |
India y Pakistán tienen un padre
común: Mahatma Gandhi, el gurú que logró
que Gran Bretaña renunciase a su soberanía sobre
el vasto subcontinente.
Gandhi se educó en una
familia religiosa y desde niño aprendió a ser
vegetariano, ayunar para purificarse y no agredir a ninguna
criatura viviente. Durante su juventud no se interesó
mucho en política. Confesaba que hasta cumplir dieciocho
años nunca leyó un periódico. Después
de educarse en Inglaterra y recibirse en Leyes, se estableció
en África del Sur. Las crueldades del "apartheid"
le enseñaron las realidades de la política.
Fue arrojado violentamente de un tren por
el crimen de ocupar un asiento reservado a los blancos. Fue
expulsado de los tribunales donde litigaba. Comenzó
a organizar a la comunidad india de Sudáfrica y aprendió
a combatir la discriminación con manifestaciones no
violentas. Estuvo a punto de perder la vida en más
de una ocasión pero nunca quiso vengarse de sus agresores.
En vísperas de la Primera Guerra
Mundial regresó a su patria, donde ya era conocido
por su actuación anterior. Leyó el Corán
y a Tolstoi y llegó al convencimiento de que todas
las religiones son verdaderas. En su casa nunca se cerraban
las puertas y cada día acudía a platicar con
él una legión de partidarios de sus creencias.
Al finalizar la contienda bélica,
Gandhi era ya la figura cimera de la vida política
en la colonia británica. Estimuló el nacionalismo
y logró implantar un programa de no violencia desobedeciendo
el dominio británico y boicoteando todas las instituciones:
oficinas, escuelas, tribunales, legislaturas, recaudaciones
fiscales, que dependiesen de la autoridad de los ingleses.
Estos respondieron con una violenta represión: prisiones,
masacres. Pero la autoridad moral del Mahatma se fortalecía
cada vez más. Gandhi se distinguió por sus dotes
persuasorias, fue un artífice de la mediación
y un poderoso conciliador.
Finalmente, en 1947, el Reino Unido terminó
por ceder la soberanía a su díscola provincia,
que le resultaba imposible de gobernar. Causando gran dolor
al Mahatma, hindúes y musulmanes se separaron en dos
Estados: India y Pakistán.
Gandhi fue, sin duda, uno de los grandes
luchadores anticoloniales y antirracistas de este siglo. Fue
asesinado por un extremista. La historia registrará
su nombre junto al de Fidel Castro, Nelson Mandela, Yasser
Arafat, Nasser, N'Krumah, Nehru, Sukarno, Sun Yat-sen, Lumumba,
Agostinho Neto
y Samora Machel entre tantos que lucharon con sus ideas, o
con las armas en la mano, por independizar a los empobrecidos
países, agrícolas y dependientes, de la explotación
de las naciones opulentas e industrializadas.
Ese ha sido uno de los rasgos que caracterizan
el siglo que terminó. El principal problema del despertar
de los nacionalismos fue asumir la modernidad para lo cual
se necesitaban créditos y tecnología. Nada de
ello fue fácil. El fracaso del modelo soviético,
la ofensiva del neoliberalismo con sus privatizaciones y su
congelación del pacto social propiciaron una demora
en la asunción de la soberanía plena. El diseño
de un orden mundial bajo el control de EE.UU. está
teniendo una fuerte resistencia.
En España, los separatistas vascos
han recurrido al injustificable terrorismo para lograr su
escisión nacional, en tanto los catalanes se han organizado
políticamente en torno a Convergencia i Unio para obtener
satisfacciones a su perfil nacional por medio de una lucha
civil. Después de reclamar su escamoteada soberanía,
desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, Estonia,
Lituania y Letonia alcanzaron su objetivo al disolverse la
Unión Soviética. Los nacionalistas ucranianos,
que no vacilaron en unirse a las fuerzas alemanas cuando invadieron
Rusia, finalmente se independizaron al disolverse la Unión
Soviética.
Eritrea logró separarse de Etiopía
al fracasar la revolución conducida por Mengistu Haile
Mariam. El separatismo de Biafra condujo a una sangrienta
guerra en Nigeria y terminó aplastado. Timor Oriental
vio ahogados en sangre sus esfuerzos iniciales por separarse
de Indonesia, debido a la represión bestial de un tirano
como Suharto. Los tamiles de Sri Lanka se han visto enfrentados
a intensos combates.
Irlanda del Norte ha llevado a cabo, durante
un largo período, una tenaz resistencia contra una
triple guerra colonial, religiosa y política animada
por Gran Bretaña. El nacionalismo peronista dio alas
a los "descamisados", al predominio de los humildes
y humillados. Nasser fue la clarinada inicial de un renacimiento
del arabismo, sepultado por años de colonialismo. El
Ayatollah Jomeini fue el factor que permitió eliminar
al régimen despótico de Reza Palevi y entronizar
el fundamentalismo basado en el imperio de la fe y el ascenso
de las capas populares.
Figuras como Mahatma Ghandi en la India,
Kemal Ataturk en Turquía y Sun Yat-sen en China, han
basado su prédica en el nacionalismo para alcanzar
sus objetivos de independencia y modernización de sus
respectivos países. Gandhi quedará como uno
de los precursores del gran combate de nuestro tiempo: la
lucha por la soberanía política y la independencia
económica con una justa distribución de los
bienes terrenales entre todos los seres humanos.
(Tomado de www.lajiribilla.co.cu)
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