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Homosexual, ¿y qué…?


Por IWC

Pareja homosexual.
Todavía se estudian las causas de la homosexualidad.
(Foto: Wildy)

… fue la respuesta que en carta pública leyera el afamado escritor inglés Oscar Wilde en el más sonado proceso judicial del siglo XIX. Toda la clase media de la Inglaterra victoriana estaba escandalizada por su conducta. Wilde, quien había mantenido una íntima amistad con lord Alfred Douglas, resultó acusado de sodomía por el padre de éste, el marqués de Queensberry. Se le declaró culpable en el juicio, celebrado en mayo de 1895, y fue condenado a dos años de trabajos forzosos.

La prisión lo arruinó material y espiritualmente. Era un escarmiento para todos aquellos “invertidos” que se atrevían a luchar públicamente, una clara advertencia para que permanecieran a la sombra en una sociedad que no los aceptaba.

Orientación sexual, homosexualidad y sociedad
El ser humano nace hombre o mujer, y según su orientación sexual puede ser heterosexual, homosexual o bisexual. Por otra parte, el transexualismo engloba a las personas que biológicamente tienen un sexo, pero se debaten en la convicción de que deberían haber nacido con el sexo opuesto.

La homosexualidad no describe una población uniforme, ya que los hombres y mujeres con esta orientación constituyen un grupo tan diferente entre sí como los heterosexuales y bisexuales desde los puntos de vista de educación, ocupación, estilos de vida, características de personalidad y apariencia física.

Homosexualidad y sus causas: ¿genéticas, hormonales, sicológicas o sociales?
Hay una gran diversidad en la definición de homosexualidad en la literatura científica. La actitud hacia la homosexualidad ha variado desde la aceptación en la antigua Grecia y la tolerancia en el Imperio Romano, hasta la condena absoluta en muchas sociedades, occidentales y del Oriente.

En el siglo XIX el neuro-sicólogo alemán Richard von Krafft-Ebing consideró la homosexualidad una “degeneración neuropática hereditaria” que supuestamente se agravaba con la excesiva masturbación; mientras que Cesar Lombroso –uno de los máximos representantes de la Antropología Criminal– se basaba en la Frenología y sustentaba la teoría de la degeneración. Así, locos, delincuentes, prostitutas, minorías étnicas y homosexuales fueron degradados, excluidos y marginados bajo los auspicios de la ciencia.

El siquiatra austriaco Sigmund Freud postuló la existencia de una predisposición constitutiva, aunque también destacó el efecto determinante de experiencias durante la infancia (como por ejemplo, la falta de un progenitor del mismo sexo con el cual poder identificarse) y la frecuencia de experiencias homosexuales masculinas durante la adolescencia, que consideró como desviación sexual.

Los científicos no consiguen ponerse de acuerdo. Diversas teorías han intentado explicar las causas de la homosexualidad aunque sin respuestas definitivas. Las más populares han sido:

1. La teoría genética: Fue una de las primeras explicaciones científicas de la homosexualidad. Presentada por Kallman, en 1952, aseguraba que la orientación homosexual venía dictada por los genes; es decir, que las personas heredaban la homosexualidad. No ha tenido, sin embargo, pruebas que confirmen el estudio, y sus conclusiones han sido, por tanto, descartadas.

2. La teoría hormonal: Algunos científicos han sugerido que el origen de la homosexualidad está en el desequilibrio de hormonas en el feto o en la introducción de hormonas inapropiadas. La falla de esta teoría está en que aún no se han encontrado pruebas físicas de tal desarreglo hormonal en el recién nacido ni en individuos adultos.

3. El sicoanálisis: Plantea varios postulados. El problema con ellos es que nunca se han puesto a prueba ni han sido verificados en un sector amplio de personas, sino sólo en pequeños grupos de individuos sometidos a terapia.

Freud creía que la tendencia homosexual constituía una etapa natural que se debía atravesar para alcanzar a la madurez. Según este criterio la madurez significaba, entre otras cosas, una orientación heterosexual. Un adulto homosexual era alguien cuyo desarrollo sicosexual se había interrumpido. El razonamiento de Freud era que cuando los chicos descubrían que las niñas no tenían pene, temían perder el suyo si mantenían contacto con ellas. Y, puesto que los hombres sí lo tenían, no correrían ese peligro si mantenían contacto sólo con los del mismo sexo.

La orientación sexual se ha atribuido también a las relaciones distantes y hostiles con los padres. Los varones –dicen los inclinados a esta teoría– buscan una relación homosexual para obtener el amor masculino que en realidad nunca recibieron de su progenitor. Igualmente las hembras se acercan a otras mujeres para compensar la falta de amor femenina por parte de su madre. El lesbianismo se ha atribuido, de forma similar, a tener padres distantes, lo cual hacía que la niña no supiese relacionarse con hombres adultos. La homosexualidad masculina, mantienen algunos, puede atribuirse también a haber tenido madres demasiado protectoras, que no han liberado a sus hijos en el mundo masculino competitivo y así, estos no han aprendido a luchar en condiciones iguales por las mujeres.

La más reciente y popular de las teorías sicoanalíticas es la narcisista. Según ella los niños, en su etapa de desarrollo, se encuentran a veces tan atraídos por sus propios encantos que buscan parejas sexuales que ese les parezcan.

Sin embargo, todas las teorías sobre la homosexualidad y las relaciones con los padres parecen venirse abajo cuando son sometidos a experimentación. Una misma pauta de relaciones padre-madre y de relaciones padre-hijo o madre-hijo puede engendrar hijos homosexuales e hijos heterosexuales, tanto si las relaciones son íntimas como si son distantes.

Sociales: Algunos investigadores sugieren que la orientación homosexual se forma por la presión de los compañeros. En cambio, hasta la fecha ha sido prácticamente imposible clasificar a los jóvenes y sus actividades con claridad y significación suficiente como para mantener si hay o no algo de cierto en esta teoría. Uno de los problemas que se presentan es el siguiente: ¿un joven se une a otro y desarrolla una orientación homosexual, o mas bien se juntan porque ya tienen una 9orientación homosexual ¿ Esta teoría, al igual que las otras, no ha ido más lejos.

Pese al sinnúmero de estudios, se carece aún de respuestas definitivas, no existe consenso entre los estudiosos del tema n están claramente identificadas las causas u orígenes de la homosexualidad.

Falsas concepciones
“Muchos de los problemas que abruman al homosexual son creados por la hostilidad de la sociedad”. Así concluye Michael Schofield la investigación sociológica cuyos resultados publicó en el libro “Aspectos sociológicos de la homosexualidad”. La reacción primera de una persona es negara acerca de lo que desconoce, teme o no se acepta. Si a esto le sumamos lo coaxialmente establecido por la tradición y los cánones religiosos, entonces podríamos comprender los innumerables prejuicios que han existido contra los homosexuales.

Ponderan los estereotipos, aún cuando está científicamente demostrado que el amaneramiento o los manierismos no conforman un elemento determinante en la orientación sexual. La apariencia física nada tiene que ver con la homosexualidad.

Un hombre y una mujer que respondan a los cánones genéricos de acuerdo con la época en que se enmarquen, pueden ser muy masculinos o muy femeninas, respectivamente y, sin embargo, explotar su sexualidad según estimen, ya sea de una forma heterosexual u homosexual, o ambas inclusive.

Respeto a la homosexualidad dentro de la diversidad
Difícil ha sido obtener un espacio para reivindicar a los homosexuales en una sociedad predominantemente heterosexual.

Dos hechos, al menos desde el punto de vista del diagnóstico profesional: culminan la lucha contra la discriminación y la marginación de las relaciones entre personas del mismo sexo: en 1973, la Asociación Siquiátrica de Estados Unidos eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales; en 1980, también desaparece en el Manual de Clasificación de las Enfermedades Mentales de la Organización Mundial de la Salud.

Sin embargo, en muchos otros países, el hecho de ser homosexual o de practicar la homosexualidad puede ocasionar la pérdida del trabajo, la discriminación en el alquiler de una vivienda, el rechazo social e incluso, la cárcel.

Durante los últimos años, los grupos a favor de los derechos de los gays han centrado su lucha en conseguir una mayor aceptación de la homosexualidad por parte de la opinión pública.

Queda mucho por andar. Un estado de “tolerancia” ha ido en ascenso en los últimos veinte años. La lucha que los gays han mantenido con sus sentimientos sobre sí mismos no tiene nada que ver con su condición, sino con el punto de vista de la sociedad que los considera inferiores, faltos de dignidad humana y como individuos que no tienen derechos ni m merecen respeto alguno.

Como principio la sociedad debe mantener el respeto a la sexualidad de cada cual, sea homosexual, heterosexual o bisexual. Lo que se pretende es el reconocimiento de las diferencias.

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