| Gladiador
viene de espada
Por Alicia
Centelles

El único destino que podía
esperar a los gladiadores era la muerte.
(Foto: Archivo) |
Gracias a la literatura y el cine nos es
familiar la figura de los gladiadores, luchadores que participaban
en espectáculos de combates armados en los antiguos
circos y anfiteatros romanos.
La palabra gladiador proviene
del latín gladius, o sea, espada. La práctica
de la lucha a muerte comenzó en Etruria, en el centro
de Italia, y la primera actuación de gladiadores en
Roma ocurrió en el año 264 antes de nuestra
era.
En tiempos de Julio César se hicieron
grandes espectáculos que incluían gladiadores,
aunque el Senado limitó el número de participantes.
Pero la competición mayor de todas la realizó
el emperador Trajano, como parte de la victoria sobre los
dacios en el año 106, con 5 000 parejas. Otro emperador
romano, Domiciano, llegó a organizar combates entre
mujeres y enanos en el año noventa de nuestra era.
Los gladiadores eran esclavos, delincuentes
condenados, prisioneros de guerra y a veces los primeros cristianos.
Obligados a luchar con armas blancas, eran adiestrados en
escuelas llamadas ludi, y se tomaban disposiciones especiales
para disciplinarlos y evitar que se suicidaran.
La situación en que vivían
era tan insoportable que uno de ellos, el tracio Espartaco,
se escapó y organizó un ejército que
mantuvo aterrorizada a Italia durante años.
Según la tradición, cuando
un gladiador vencía a su oponente, se volvía
hacia los espectadores. Si deseaban que dejara con vida al
vencido, agitaban sus pañuelos, pero si querían
que muriera, giraban su pulgar hacia abajo.
Aunque Constantino I, El Grande, proscribió
las competiciones de gladiadores en el 325 de nuestra era,
continuaron celebrándose aproximadamente hasta el año
500.
|