| Emblemática
promotora de la cultura
Por Araima
Saco Pérez

En su fachada pueden leerse los
nombres de los más preclaros pensadores de la Humanidad.
(Foto: Archivo) |
El 18 de octubre se cumplen 105 años
del surgimiento de la Biblioteca
Nacional de Cuba, la cual tiene diferencias con sus similares
creadas en América Latina, pues los antecedentes de
muchas de ellas fueron bibliotecas instauradas durante el
período colonial.
La Biblioteca Nacional de Cuba nació
en el Castillo de la Fuerza,
en un salón sin estanterías, sin libros, donde
funcionaba el Archivo General. Se creó sin objetivos
precisos para rescatar el tesoro bibliográfico del
país, y tampoco se tenía una clara idea del
modo más conveniente para catalogar y clasificar los
títulos.
Sus gestores no tuvieron presentes las colecciones
que la integrarían ni el local donde radicaría.
En realidad, la Biblioteca se inicia con la colección
persona de Domingo
Figarola Caneda (3151 volúmenes), primer director
con que cuenta la institución, y se va incrementando
paulatinamente con otras donaciones.
Apenas unos meses después de iniciado
el mandato de Figarola, la biblioteca se traslada al Departamento
de Instrucción Pública, y tres meses más
tarde a la Maestranza de Artillería.
En 1929 se lleva a cabo el traslado de los
fondos bibliográficos, esta vez una parte al Capitolio
Nacional y otra al sótano de la antigua Cárcel
de La Habana, donde desgraciadamente un incendio la destruyó.
Ya en 1936, el historiador Emilio
Roig de Leuchsenring funda la Sociedad Amigos de la Biblioteca
Nacional, mediante la cual denuncia el caos educativo y cultural
que vivía Cuba. En 1938 la biblioteca es trasladada
nuevamente de la Maestranza de Artillería al Castillo
de la Fuerza.
Por estos años es nombrado asesor
técnico de la institución el escritor José
Antonio Ramos quien tuvo a su cargo la catalogación
y clasificación de los fondos existentes en esos momentos.
Es en 1949 que la Junta de Patronos, por iniciativa de don
Fernando Ortiz acuerda designar con el nombre de José
Martí el edificio que se construiría años
más tarde, cuya primera piedra fue colocada el 28 de
enero de 1952. El suntuoso edificio fue entregado a la Junta
de Patronos el 12 de junio de 1957, y ese mismo día
se dispuso el traslado de la Biblioteca al nuevo inmueble.
Actualmente, la Biblioteca Nacional José
Martí es la encargada de compilar, publicar y difundir
la bibliografía nacional cubana, así como las
que se publican en el extranjero por autores de esa nacionalidad.
Entre sus objetivos están adquirir, procesar y conservar
el Patrimonio Bibliográfico Nacional Cubano, y lo más
representativo de la literatura universal; proveer bienes
y servicios derivados de las funciones que cumple y llevar
a cabo las proyecciones culturales paralelas a los servicios
que brinda la institución.
Todo ello la convierte en un centro emblemático
promotor de la cultura, que contribuye al desarrollo sociocultural
y profesional del país.
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