| Siempre
que el hombre sueñe, la ciencia ficción perdurará
Por Alicia
Centelles

Desde época muy temprana,
el cine representó en imágenes los temas
de la ciencia ficción.
(Foto: Archivo) |
Nació como género literario,
pero el cine lo ha desarrollado en una forma muy peculiar.
Parte de las ideas científicas para explicar hechos
que aún no han tenido lugar, y de los que trata de
dar una explicación racional. De ahí su nombre
de ciencia-ficción.
Su tema, en un sentido amplio, ha sido abordado
por la literatura fantástica desde tiempos remotos.
Un ejemplo de ello es la epopeya babilónica de Gilgamesh,
que habla de la búsqueda del conocimiento verdadero
y la inmortalidad.
El mito griego de Dédalo, el primer
hombre que se fabricó unas alas, abre las puertas a
la posibilidad de volar, y la “Verdadera historia”
de Luciano de Samosata narra un viaje a la Luna.
Viajes imaginarios
y mundos mejores
Los cuentos sobre seres extraños que habitan en tierras
lejanas y los viajes imaginarios, fueron comunes en las literaturas
griega y romana, y encontraron una nueva forma expresiva en
los libros de viajes del siglo XIV, escritos en francés
bajo el seudónimo de John Mandevílle.
El tema del viaje a la Luna fue tratado
por autores tan disímiles como el francés Cyrano
de Bergerac y el astrónomo alemán Johannes Kepler
en el siglo XVII. Otro tema generalmente abordado por la literatura
de ciencia-ficción es la estructura de sociedades o
mundos mejores. Por ello pueden considerarse como antecedentes
del género de ciencia ficción, la “República”
de Platón, en el siglo IV antes de nuestra era, y la
“Utopía” de Tomás Moro, publicada
en 1516.
Como Julio Verne,
ninguno
Curiosamente, las historias basadas en viajes imaginarios
tenían una nota satírica, como es el caso de
los “Viajes de Gulliver”, del genial escritor
inglés Jonathan Swift.
La novela gótica del siglo XVIII
también hizo un importante aporte a la ciencia-ficción,
y muestra de ello es la novela “Frankenstein”,
de la británica Mary Shelley, una obra impregnada en
la creencia en las infinitas posibilidades de la ciencia.
Aunque es cierto que numerosos autores
del siglo XIX escribieron relatos de ciencia ficción,
el gran maestro del género fue, sin lugar a dudas,
el francés Julio
Verne, a cuyo genio se deben títulos inolvidables
como “Viaje al centro de la Tierra”, “De
la Tierra a la Luna” y “Veinte mil leguas de viaje
submarino”.
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