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Una institución orgullo de Cuba
Por Matilde
Salas Servando

En su fachada pueden leerse los
nombres de los más preclaros pensadores de la Humanidad.
(Foto: Archivo) |
El 18 de octubre de 1901, hace exactamente
ciento siete años, se
fundó en la capital cubana la Biblioteca
Nacional, que casi medio siglo después adoptó
el nombre de José
Martí, como un modo de honrar el Héroe Nacional
cubano.
Sus antecedentes más
remotos datan de la constitución de una Junta Organizadora
de la Biblioteca y Museos Nacionales de la Isla de Cuba, que
integraban reconocidos intelectuales de la época, entre
ellos: Diego Tamayo, Vidal Morales, Manuel Sanguily, Raimundo
Cabrera, José Poyo, Enrique
José Varona, Néstor Carbonell y Aurelia Castillo
de González, la única mujer que conformaba este
grupo.
El esfuerzo de esas destacadas personalidades
posibilitó que el albacea de la obra martiana, Gonzalo
de Quesada y Aróstegui, lograra la promesa verbal del
gobernador norteamericano en Cuba, Leonardo Wood, de crear
una institución que luego se reconocería como
la Biblioteca Nacional.
Así, en octubre de 1901, apareció
publicado en La Gaceta de La Habana, el nombramiento de Domingo
Figarola Caneda como el primer director de la institución
cultural, pero sin asentamiento en ningún inmueble
específico, pues un día los bultos llegaron
a la Maestranza de Artillería, luego los pasaron al
Castillo
de la Real Fuerza y después al Departamento de
Instrucción Pública, todos en el área
de La Habana Vieja.
Por iniciativa de Don
Fernando Ortiz, en 1949, la Junta de Patronos del centro
acordó designar con el nombre de José Martí
al edificio que se proyectaba en la antigua Plaza Cívica
de La Habana, hoy Plaza de la
Revolución, para albergar definitivamente a la Biblioteca
Nacional.
La primera piedra del inmueble se colocó,
el 28 de enero de 1952, en ocasión del aniversario
99 del natalicio del Apóstol, que alcanzó una
superficie de
22 300 metros cuadrados y un costo de dos millones 800 mil
pesos.
Aunque se inauguró en febrero de
1954, hasta pasados tres años (1957) no comenzaron
a brindarse los servicios para los cuales había sido
creada la Biblioteca Nacional.
Actualmente se ofrecen en la institución
exposiciones, proyección de filmes, investigaciones,
servicios especializados, concursos, publicaciones y conciertos,
para beneficio de estudiantes, investigadores y especialistas.
Los fondos de la Biblioteca Nacional lo
integran una colección central, formada por una alta
cifra de libros y folletos, además de periódicos,
revistas y miles de manuscritos de relevantes figuras cubanas
y extranjeras de las artes y las letras. Se conservan además
guías de viaje, fotos y negativos, una de las mayores
colecciones del mundo de discos de ópera, carteles,
incunables y una extensa colección de ex libris.
Al triunfar la Revolución Cubana,
en enero de 1959, asumió la dirección del centro
la doctora María
Teresa Freyre de Andrade, destacada personalidad de las
letras cubanas y activa luchadora contra las dictaduras de
Gerardo Machado y Fulgencio Batista.
También han tenido la máxima responsabilidad
del centro los poetas Sidroc Ramos y Luis Suardíaz
y los historiadores Julio Le Riverend y Elíades Acosta,
quien actualmente ocupa el cargo.
Entre sus cercanos colaboradores se cuentan
los destacados intelectuales cubanos Fina García Marruz,
Cintio Vitier, Rafaela
Chacón, Alejo Carpentier,
Cleva Solís y Roberto Fernández Retamar, entre
otros.
A propósito de celebrarse en Cuba
el Primer Seminario Latinoamericano y Caribeño de los
Servicios Bibliotecarios para Ciegos y Débiles Visuales,
en 1993, surgió la idea de crear una sala para personas
con esas discapacidades.
Ese sueño se materializó en febrero del 2001,
mediante un trabajo conjunto de la institución cubana
y la Organización de Ciegos de
España (ONCE).
El acceso de los ciegos y débiles
visuales a las fuentes de conocimiento, mediante una sala
dotada con modernas tecnologías en la Biblioteca Nacional
José Martí, les facilita una mejor rehabilitación
y una mayor integración a la sociedad, en lo que constituye
un verdadero logro de la Revolución Cubana.
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