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Reminiscencias
Por Isabelle

La familia Cienfüegos-Garriarán.
(Foto: Archivo) |
Cuando pequeños, ya fuera en el regazo
de mamá o desde nuestro asiento en la escuela, escuchamos
sobre la trayectoria guerrillera y revolucionaria del Comandante
Camilo Cienfuegos. Sus proezas en la búsqueda de
la liberación de Cuba, le hicieron merecedor del sobrenombre
“Señor de la Vanguardia”.
Con unos pocos años, los padres forjaron
en él y sus hermanos un fuerte sentido humanista. Quizás
uno de los primeros esbozos de ello fue cuando se inicia la
Guerra Civil Española en 1936. Por aquellos días,
el fondo de la calle Monserrate daba asiento a la Asociación
de Auxilio al Niño Español. Allí sus
padres, Emilia y Ramón, entregaban colectas para los
huérfanos por la guerra, mientras los hijos del matrimonio,
Humberto, Osmany y el pequeño Camilo, asumiendo el
ejemplo, daban hasta el dinero de sus meriendas. Verdadero
acto de altruismo si se tiene en cuenta lo modesto de los
recursos de la familia Cienfuegos-Gorriarán.
La corta vida estudiantil de Camilo fue
muy intensa y contribuyó a solidificar los valores
patrios sembrados en el seno familiar. Se le veía asumir
con pasión los homenajes a los héroes de las
guerras de independencia. Su actitud ante la escuela estuvo
reconocida en varias ocasiones por El Beso de la Patria, distinción
dada a aquellos estudiantes con una excelente conducta, asistencia
y aplicación. Se vio obligado a dejar los estudios
en octavo grado, por su difícil condición económica.
Esto lo hizo reflexionar sobre la situación del país.
Cuando en 1953 viajó por primera vez a los Estados
Unidos, no era un simple inmigrante con ansias de hacer fortuna
o ganarse la vida. Era un hombre signado por la injusta realidad
de su país. Con apenas 21 años su vocación
revolucionaria se evidenciaba indudable, y por ello, a su
regreso participó en varias actividades revolucionarias.
Su segundo viaje a Estados Unidos coincidió con los
preparativos del yate
Granma. En esta ocasión es presentado a Fidel y
aunque en principio no es aceptado logra entrar al selecto
grupo de expedicionarios.
Sería imposible hacer un recuento
del Ejército
Rebelde sin las acciones del Comandante Camilo. Quizás
su éxito se debió a su accionar temerario y
sus dotes de líder natural, todo ello reforzado por
su figura de hombre de pueblo y genuinamente popular.
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