| ¿Cuál
sería el paradero de la Monja Alférez?
Por Alicia
Centelles

Ciertamente, la vida de Catalina
Erauso no fue nada fácil.
(Foto: Archivo) |
No se sabe si fue un caso para un sicólogo
–que en su época no existían— o
la manifestación de una personalidad muy independiente,
pero lo cierto es que la española Catalina Erauso fue
un singular personaje histórico. Nacida en San Sebastián
en 1592, su familia la obligó a ingresar a un convento,
pero escapó pronto de ese encierro.
Vestida de hombre, Catalina recorrió
España y logró embarcar hacia las Américas.
Precisamente en el Nuevo Mundo esta aventurera se alistó
como soldado, y por su reconocido valor fue ascendida a alférez,
empleo del que sacaría su sobrenombre de La
monja alférez. Pero como la vida nos da sorpresas,
tal como dice la popular canción, Catalina fue herida
en un desafío, y no le quedó más remedio
que confesar su condición femenina.
Regresó a España al descubrirse
que era en realidad una mujer, y no un soldado. En su país
natal, el rey Felipe IV le concedió una pensión
como premio a su valor.
Luego, esta incansable mujer viajó a Italia, donde
obtuvo permiso del papa Urbano VIII, no sabemos alegando qué
razones, para llevar siempre ropas masculinas.
Catalina Erauso regresó a América
y desapareció al desembarcar en Veracruz, México,
en 1635. No se sabe a ciencia cierta si murió ahogada,
pero hay quienes, conocedores del afán de aventuras
de este singular personaje, aseguraron que a partir de su
desaparición comenzó una nueva vida, más
agitada todavía que la anterior.
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