Logo del XI Congreso de la FEEM.

Jornada internacional por la liberación de los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.

IX Congreso de la UJC
Logotipo del IX Congreso de la UJC.

Pavorreales


Por Michel Contreras

Regia y descomunal, seductora y perfecta, la muchacha desanda la calle como una diosa fugitiva. Camina suavemente. Viste bien. Todos la miran.

Muy cerca de una esquina, alguien tropieza con ella, que milagrosamente alcanza a conservar el equilibrio. Avergonzado, el hombre abre los brazos, va a ofrecerle disculpas, pero aquella muchacha –¿quién sabe por qué crudo misterio? – ha dejado de ser la misma diosa.

Súbitamente, la chiquilla da muestras de un conocimiento riguroso del libro no escrito de las obscenidades. Increpa al individuo con una sucesión de groserías. Las grita a toda voz. Inclusive parece disfrutarlas. El hombre, mientras tanto, solo atina a encogerse de hombros para paliar su asombro y su sonrojo.

Así pasa. Lo vemos en cafeterías, ómnibus, mercados... Triste cosa: se trata de abrir paso a una tendencia horrible, que un amigo acostumbra a definir como vulgaridad en clave femenina. Una tendencia que no debía existir, por lamentable. Una tendencia que lamentablemente existe.

Lo digo sin ponerme los espejuelos del machismo: en la boca de una mujer, la obscenidad resulta dramáticamente deplorable. Y siempre que me toca presenciarla, pienso en la imagen de una rosa que vomita.

"Poesía eres tú", cantó Bécquer sobre una mujer. Poesía viviente, en carne y hueso. Poesía que salva. Es una lástima que algunas no lo sepan, y pasen por la vida ametrallando oídos con las balas del lenguaje marginal. Un lenguaje que, especialmente en ellas, suena desagradable, basto, sucio, impropio...

Son pavorreales. Tienen el don de la belleza física, pero carecen del comedimiento elemental para callarse groserías. Abren la boca, y su hermosura escapa abruptamente. Mucha razón llevaba aquel Pequeño Príncipe: "No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos."

Aquí, donde la dignidad es –por igual– patrimonio de hombres y mujeres; donde cada muchacha puede afinar su sensibilidad con Shakespeare y Cervantes, con Vallejo y Quevedo; donde la educación es democrática, no se entienden manifestaciones como la de la historia que propició estas líneas.

Y aclaro, por si algún malpensado —tal vez, mal pensador— cree ver el veneno en el antídoto: no hablo de un proceder cotidiano, a la manera de las partidas de dominó o los aguaceros. Como dije en un párrafo anterior, la vulgaridad en clave femenina es una tendencia que busca abrirse paso, pero que por fortuna choca contra la resistencia de la mujer cubana auténtica.

¿Pavorreales? Los espléndidos son los del zoológico.


(Tomado de www.elhabanero.cubaweb.cu)

 

Subir
Somos Jóvenes Digital
Directora: Marietta Manso Martín, Editora: Alicia Centelles,
Diseño Web y Programación: Carlos Javier Solis, Webmaster: Letty Fernández Chirino,

Casa Editora Abril, 2006
 
Edición de papel