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Así era Renato

Por Isabelle

Renato Guitart Rosell, uno de los mártires del  asalto al cuartel Moncada.
Uno de los más activos organizadores de las acciones del 26 de Julio de 1953.
(Foto: Archivo)

Es el mes de mayo de 1931 y un estremecimiento sorprende las calles de Santiago de Cuba. Luego de breves instantes, René y Déborah, terriblemente alarmados, quitan con sumo cuidado los escombros de las paredes del cuarto de su pequeño hijo de seis meses. Cuál no sería su sorpresa al encontrarlo gorjeando en su cuna como burlándose de la muerte.

Nacido el 2 de noviembre de 1930 y oficialmente inscrito como René Miguel, fue conocido por todos, y para beneplácito de su padre, como Renato. Su nacimiento, aunque deseado, provoca inquietud a sus padres debido a una mancha roja debajo del ojo izquierdo y que toma parte de su mejilla. En su niñez, no pocas serían las angustias que debió vencer al relacionarse con los demás niños, quienes lo observaban con algo de sorpresa y temor. La actitud de los padres y el carácter alegre y explosivo del niño, minimizan este signo que lo acompañaría durante su vida.

Se dedica con mucha responsabilidad a los estudios. Una vez finalizada su preparación en la enseñanza básica, la familia decide enviarlo a estudiar comercio en el colegio La Progresiva, de Cárdenas. Los conocimientos y habilidades que adquiere, unidos a sus condiciones patrióticas y revolucionarias, le facilitan cumplir con la enorme responsabilidad asignada por Fidel en los preparativos del asalto al cuartel Moncada.

Las actividades conspirativas para esta acción, encubierta por negocios privados, demandaron de no pocas operaciones comerciales. Renato recepciona y expide cheques, alquila casas y locales, recoge remesas procedentes de la capital, envía telegramas y cables. Junto a Abel Santamaría emprende algunas de estas importantes tareas, que se le facilitan por ser el único implicado residente en Santiago de Cuba. Debido a su nivel de implicación, en los días previos al asalto Renato contrae varias deudas para hacer frente a los gastos de los preparativos. Había aportado cerca de 1 000 pesos a la causa del Moncada.

Luego del asalto, su padre asume la responsabilidad del saldo de esos compromisos. De esta manera evita que Renato y el resto de los jóvenes caídos sean estigmatizados como delincuentes o irresponsables en momentos en que parte del pueblo todavía no comprendía la necesidad de una salida insurreccional a la crisis política cubana. Para el 1ro. de Enero de 1959, las cuentas sin saldar estaban pagadas en su totalidad.

Un año después de la muerte de Renato, el 26 de julio de 1954, nuevamente se estremecen las calles santiagueras. Luego de una misa en la catedral en honor y memoria a los jóvenes caídos en la acción del Moncada, miles de personas, arengadas por René Guitart, padre de Renato, realizan una peregrinación hasta el cementerio Santa Ifigenia, en las afueras de la ciudad.

Luego de franquear a los soldados de la tiranía apostados en las calles, se detienen a la entrada del cementerio, pues varias ametralladoras han sido emplazadas. Solo dejan pasar a René, y una vez dentro coge las flores y las reparte en todas las tumbas. Los soldados se le acercan y le preguntan: “¿Las flores no eran para Renato?” René, sobreponiéndose al dolor les responde: “¿Ustedes le tienen miedo a los muertos? Yo no he puesto granadas, solo he puesto flores.”

Fuentes: Ibarra Guitart, Jorge R: Todo valor, Ediciones Verde Olivo, 1998

 

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