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Jornada internacional por la liberación de los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.

IX Congreso de la UJC
Logotipo del IX Congreso de la UJC.

Quiero contarte sobre tres “boniatos” recogidos por tres gigantes de la Informática, y luego presentarte a un pingüino muy prometedor. Bienvenido a…

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Por Michel Encinosa

Logotipo de Linux.
La popularidad de Linux crece por días.
(Ilustración: Archivo)

Alguien acuñó estos tiempos como la era informática. Y aunque los caminos de la ciencia tocan a otras puertas, lo cierto es que la IBM (International Business Machines), la Microsoft, la world wide web, los chats y Battlenet. com llegaron para quedarse por un buen rato.

Es fantástico, pensarás, cómo esos sesudos lograron convertir un pedacito de plástico y silicio llamado chip en una mina de oro. Cómo los modernos iluminados invierten en cosas intangibles —palabras, imágenes y sonidos que viaja por fibras de vidrio— y logran sacarles un provecho tan inmedible como incuestionable.

Son gigantes, sin duda. Gigantes de la ciencia, de las finanzas, del control sobre el mundo…

Pero incluso los gigantes tropiezan.

Se alquila un profeta
Uno de los primeros fiascos fue el del llamado Gigante Azul: la IBM. Desde la mitad del siglo XX despuntaba como uno de los amos del orbe e materia de máquinas de cómputo electrónico. Hoy es imposible hablar de computadoras, redes y ganancias estratosféricas sin pensar en la IBM.

Sin embargo, a los sesudos de esta compañía —los sesudos de la ciencia y los del dinero—, les había venido bien un profeta.

En 1971, INTEL /I(INTegrated ELectronics) creó el primer microprocesador. Primitivo —a juicios actuales, por supuesto— y experimental. Tras él nacieron el 8008, el 8080, el 8086, el 8088… Algunos de estos microprocesadores tuvieron, incluso, que esperar por la aparición de novedosos soportes de hardware para poder explotar toda su capacidad. Ofrecían grandes posibilidades de aplicación, y se extendieron por todo el mundo. No obstante, el Gigante Azul los ignoró.

En 1979, la IBM dedicó un estudio a estos microprocesadores, y los resultados erizaron cueros cabelludos. La IBM; ya había perdido 500 millones de dólares, solo por no haberse involucrado en aquel mercado. El golpe de gracia fue saber que en los años ochenta, el 99,9% de las aplicaciones correrían sobre microprocesadores.

Bueno, se pusieron las botas y quemaron gasolina. Metieron la mano en la canasta. Y ahí los tienes ahora, son de los líderes. Pero, ¿crees que no se lamentan por su alta de previsión? Ahora podrían ser El Líder. Nada, que a veces un profeta no viene mal.

El peligro de la prisa
La carrera de los microprocesadores no palidece ante una fogueada Fórmula 1. Del 286 al 386, de ahí al 486, al 486Sx, al 486Sx2, al 486 Dx4 y al Pentium… De 1982 a 1992. Diez años de trabajo, e INTEL rumiaba con avidez sus ganancias.

Pero llegó 1994, y surgió la brecha en el muro. INTEL había detectado un fallo en el diseño del Pentium y se lo calló. Durante la estructuración del dispositivo faltó la revisión escrupulosa.

Ante la revelación y la protesta obligas, INTEL defendió como un gato: “la posibilidad de encontrar un error era de 1 en 27 000 años”.Por su lado (la IBM (¡estos gigantes rivales!) aducía que: “los fallos serían 1 cada 24 días si se usaba el procesador 15 minutos diarios e hojas de cálculo, lo que supondría 20 errores diarios en una compañía de 500 computadoras”. Como ves, son opiniones muy, pero muy dispares.

Y aquí no acaba la cosa. Ya sabes que no aprende bien quien no corrige sus errores. El Pentium II también “incorporó un error”, que fue identificado en 1997. La probabilidad matemátíca de sufrir sus consecuencias es bastante baja, dicen los sesudos, pero… ya sabes. Lo peor siempre pasa en el momento menos esperado. Ya ves, no se gana nada con correr mucho.

El timo del siglo
Windows 95 se está iniciando…
Pocos horrores, tortuelas, neurosis y traumas son comparables a los que sufre el usuario que de súbito ve en su pantalla desaparecer la “amigable” interfase de Windows para ser sustituida por una pantalla azul: “Su equipo se ha vuelto inestable… Windows está intentando…”

Intentando suicidarse supongo, su es que esa interfase tiene aún algo de decoro.

Y no me refiero al común fallo doméstico, donde perdemos un juego, o un documento que olvidamos ir “salvando” a cada ratico. Hablo de fallos que implican pérdidas millonarias, y consecuencias terribles para quienes operan las máquinas, y quienes dependen de estas operaciones.

Windows 95 salió al mercado prometiendo “villas y castillas” que luego los compradores vieron desvanecerse como castillos de humo. La capacidad multitarea no cumplió sus expectativas. Tampoco el famoso concepto plug-and-play (es decir, la posibilidad de conectar cualquier periférico a la PC y empezar a utilizarlo de inmediato); ni la tan pregonada desaparición del MS-DOS, que seguía oculto bajo las faldas del Windows.

Producto apresurado, Windows 95 surgió acompañado por “paquetes de actualización”, cuyo objetivo era el de enmendar fallos y agujeros del sistema en venta, y adicionar mejoras no incluidas en las primeras versiones.

La llegada del Windows 98, del NT, del Millenium y el 2000, y la ya no tan reciente aparición del Windows XP, han significado un ligero alivio para los “computófilos”. Pero solo ligero. Siguen mirando a la pantalla con sospecha, temiendo el próximo susto.

En fin, quien siembra falsos mitos, recogerá desconfianza. Es un precio a pagar.

Un pingüino atrevido
Nuestra sección termina, t como te lo prometí, con la presentación de un pequeño titán.

Un sistema operativo ciertamente notable, Linux, cuyo emblema más popular es un simpático pingüino.

Todo empezó en 1991 cuando une estudiante graduado de a Diversidad de Helsinki, llamado Linus Torvalds, empezó a contactar a través de la Internet a otros programadores, invitándolos a probar, adaptar y mejorar un sistema operativo fe su propio diseño. La piedra echó a rodar…

Hoy, Linux es un sistema en cuyo desarrollo han intervenido decenas de miles de programadores, colaboradores y usuarios llenos de sugerencias. Nadie posee el copyright de Linux, si bien se tiene en alta estima a su fundador. Creado en una cultura de intercambio e innovación constantes, el Linux plantea un ejemplo peligroso para… pulpos como la Microsoft, por ejemplo.

La popularidad del Linux y la cifra de sus usuarios crecen día a día. Es gratis, es potente, es versátil… Nuevas variantes y versiones del Linux surgen continuamente, a libre disposición de los interesados. El pingüino crece y, sin duda, seguirá creciendo.

Muchos se intrigan aún por la causa del éxito del Linux. Para mí la respuesta es sencilla: Triunfa porque es propiedad de nadie y hecho por todos.

Tiene lógica, ¿no?

 

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