| Quiero
contarte sobre tres “boniatos” recogidos por tres
gigantes de la Informática, y luego presentarte a un
pingüino muy prometedor. Bienvenido a…
www.tropezones.com
Por Michel
Encinosa

La popularidad de Linux crece por
días.
(Ilustración: Archivo) |
Alguien acuñó estos tiempos
como la era informática. Y aunque
los caminos de la ciencia tocan a otras puertas, lo cierto
es que la IBM (International Business Machines), la Microsoft,
la world wide web, los chats y Battlenet.
com llegaron para quedarse por un buen rato.
Es fantástico, pensarás, cómo
esos sesudos lograron convertir un pedacito de plástico
y silicio llamado chip en una mina de oro.
Cómo los modernos iluminados invierten
en cosas intangibles —palabras, imágenes y sonidos
que viaja por fibras de vidrio— y logran sacarles un
provecho tan inmedible como incuestionable.
Son gigantes, sin duda. Gigantes de la ciencia,
de las finanzas, del control sobre el mundo…
Pero incluso los gigantes tropiezan.
Se alquila un profeta
Uno de los primeros fiascos fue el del llamado Gigante Azul:
la IBM. Desde la mitad del siglo XX despuntaba como uno de
los amos del orbe e materia de máquinas de cómputo
electrónico. Hoy es imposible hablar de computadoras,
redes y ganancias estratosféricas sin pensar en la
IBM.
Sin embargo, a los sesudos de esta compañía
—los sesudos de la ciencia y los del dinero—,
les había venido bien un profeta.
En 1971, INTEL /I(INTegrated ELectronics) creó el primer
microprocesador. Primitivo —a juicios actuales, por
supuesto— y experimental. Tras él nacieron el
8008, el 8080, el 8086, el 8088… Algunos de estos microprocesadores
tuvieron, incluso, que esperar por la aparición de
novedosos soportes de hardware para poder explotar toda su
capacidad. Ofrecían grandes posibilidades de aplicación,
y se extendieron por todo el mundo. No obstante, el Gigante
Azul los ignoró.
En 1979, la IBM dedicó un estudio
a estos microprocesadores, y los resultados erizaron cueros
cabelludos. La IBM; ya había perdido 500 millones de
dólares, solo por no haberse involucrado en aquel mercado.
El golpe de gracia fue saber que en los años ochenta,
el 99,9% de las aplicaciones correrían sobre microprocesadores.
Bueno, se pusieron las botas y quemaron gasolina.
Metieron la mano en la canasta. Y ahí los tienes ahora,
son de los líderes. Pero, ¿crees que no se lamentan
por su alta de previsión? Ahora podrían ser
El Líder. Nada, que a veces un profeta no viene mal.
El peligro de la
prisa
La carrera de los microprocesadores no palidece ante una fogueada
Fórmula 1. Del 286 al 386, de ahí al 486, al
486Sx, al 486Sx2, al 486 Dx4 y al Pentium… De 1982 a
1992. Diez años de trabajo, e INTEL rumiaba con avidez
sus ganancias.
Pero llegó 1994, y surgió
la brecha en el muro. INTEL había detectado un fallo
en el diseño del Pentium y se lo calló. Durante
la estructuración del dispositivo faltó la revisión
escrupulosa.
Ante la revelación y la protesta obligas, INTEL defendió
como un gato: “la posibilidad de encontrar un error
era de 1 en 27 000 años”.Por su lado (la IBM
(¡estos gigantes rivales!) aducía que: “los
fallos serían 1 cada 24 días si se usaba el
procesador 15 minutos diarios e hojas de cálculo, lo
que supondría 20 errores diarios en una compañía
de 500 computadoras”. Como ves, son opiniones muy, pero
muy dispares.
Y aquí no acaba la cosa. Ya sabes
que no aprende bien quien no corrige sus errores. El Pentium
II también “incorporó un error”,
que fue identificado en 1997. La probabilidad matemátíca
de sufrir sus consecuencias es bastante baja, dicen los sesudos,
pero… ya sabes. Lo peor siempre pasa en el momento menos
esperado. Ya ves, no se gana nada con correr mucho.
El timo del siglo
Windows 95 se está iniciando…
Pocos horrores, tortuelas, neurosis y traumas son
comparables a los que sufre el usuario que de súbito
ve en su pantalla desaparecer la “amigable” interfase
de Windows para ser sustituida por una pantalla azul: “Su
equipo se ha vuelto inestable… Windows está intentando…”
Intentando suicidarse supongo, su es que
esa interfase tiene aún algo de decoro.
Y no me refiero al común fallo doméstico,
donde perdemos un juego, o un documento que olvidamos ir “salvando”
a cada ratico. Hablo de fallos que implican pérdidas
millonarias, y consecuencias terribles para quienes operan
las máquinas, y quienes dependen de estas operaciones.
Windows 95 salió al mercado prometiendo
“villas y castillas” que luego los compradores
vieron desvanecerse como castillos de humo. La capacidad multitarea
no cumplió sus expectativas. Tampoco el famoso concepto
plug-and-play (es decir, la posibilidad de
conectar cualquier periférico a la PC y empezar a utilizarlo
de inmediato); ni la tan pregonada desaparición del
MS-DOS, que seguía oculto bajo las faldas del Windows.
Producto apresurado, Windows 95 surgió acompañado
por “paquetes de actualización”, cuyo objetivo
era el de enmendar fallos y agujeros del sistema en venta,
y adicionar mejoras no incluidas en las primeras versiones.
La llegada del Windows 98, del NT, del Millenium y el 2000,
y la ya no tan reciente aparición del Windows XP, han
significado un ligero alivio para los “computófilos”.
Pero solo ligero. Siguen mirando a la pantalla con sospecha,
temiendo el próximo susto.
En fin, quien siembra falsos mitos, recogerá
desconfianza. Es un precio a pagar.
Un pingüino
atrevido
Nuestra sección termina, t como te lo prometí,
con la presentación de un pequeño titán.
Un sistema operativo ciertamente
notable, Linux, cuyo emblema más popular es un simpático
pingüino.
Todo empezó en 1991
cuando une estudiante graduado de a Diversidad de Helsinki,
llamado Linus Torvalds, empezó a contactar a través
de la Internet a otros programadores, invitándolos
a probar, adaptar y mejorar un sistema operativo fe su propio
diseño. La piedra echó a rodar…
Hoy, Linux es un sistema en cuyo desarrollo
han intervenido decenas de miles de programadores, colaboradores
y usuarios llenos de sugerencias. Nadie posee el copyright
de Linux, si bien se tiene en alta estima a su fundador. Creado
en una cultura de intercambio e innovación constantes,
el Linux plantea un ejemplo peligroso para… pulpos como
la Microsoft, por ejemplo.
La popularidad del Linux y la cifra de sus
usuarios crecen día a día. Es gratis, es potente,
es versátil… Nuevas variantes y versiones del
Linux surgen continuamente, a libre disposición de
los interesados. El pingüino crece y, sin duda, seguirá
creciendo.
Muchos se intrigan aún por la causa
del éxito del Linux. Para mí la respuesta es
sencilla: Triunfa porque es propiedad de nadie y hecho por
todos.
Tiene lógica, ¿no?
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