| La
Revolución Francesa tuvo su propio calendario
Por Alicia
Centelles

(Foto: Archivo) |
Cuando leemos algún libro o texto
sobre la Revolución Francesa, nos llaman la atención
palabras como Brumario o Nivoso.
Pues ello se debe a que Francia, en 1793, reemplazó
el calendario gregoriano para conmemorar la instauración
de la primera República.
De esa forma, el año
quedó dividido en doce meses, de treinta días
cada uno, y subdivididos en tres períodos de diez días,
conocidos como décadas. El último
día de cada una de ellas era de descanso, y los cinco
que quedaban al final del año (que en el calendario
gregoriano corresponderían del 17 al 21 de septiembre)
fueron declarados fiesta nacional de Francia.
Otra innovación dentro del calendario
de la Revolución Francesa fue que el primer año
bajo el nuevo sistema se conoció como Año
uno, el segundo como Año dos,
y así sucesivamente.
Napoleón lo
abolió
En su nuevo calendario, los revolucionarios franceses de fines
del siglo XVIII le asignaron tres meses a cada estación
del año. Los correspondientes al otoño se llamaron
Vendimiario o mes de la vendimia, Brumario
o mes de la niebla, y Frimario, el mes del
hielo. Los de invierno eran Nivoso, por la
nieve; Pluvioso o de la lluvia, y Ventoso
por el viento.
Germinal o mes de las semillas; Floreal,
dedicado a las flores, y Pradial, por los
prados, correspondían a la etapa de primavera. Mientras
que Mesidor o mes de la cosecha, Termidor
o mes del calor y Fructidor o mes de los
frutos, eran los de verano.
El calendario republicano fue abolido
en agosto del año 1805 por Napoleón Bonaparte,
quien con el título de Napoleón I fue coronado
como emperador de los franceses.
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