| Temibles
celos
Por ARC

Los celos son una emoción
opuesta a la confianza.
(Foto: Wildy) |
Aunque al decir de algunos
los celos, en cierta medida, avivan la llama del amor
en la pareja, cuando no se tiene control de las reacciones
pueden pasar de ser una simpática muestra de afecto
a un estado de locura que termine en violencia o agresividad
en cualquiera de sus manifestaciones.
¿Los has sentido alguna vez?
Si has tenido que detenerte a pensarlo es que no hay dudas:
el latido de tu corazón se ha acelerado e incluso te
ha faltado momentáneamente la respiración a
causa de la ira que los acompaña.
No te sientas incómodo por ello.
La cuestión de los celos es una de las más antiguas
y profundas que se remite a la historia de la especie humana
y, según encuestas realizadas en diversas regiones
del mudo, todo parece indicar que el 100% de las personas
al menos los han sentido al menos un par de veces.
Claro, no todos llegan a los extremos, y
aunque los más difundidos son los experimentados por
las parejas, no son los únicos. Bien lo sabrán
esos hijos mayores que han imaginado ser desplazados por el
pequeño hermano o viceversa: el pequeño hermano
que siente celos de los supuestos privilegios del mayor. Tampoco
serán ajenos a aquellos que se disputan el cariño
de alguien o a quienes rivalizan por el reconocimiento en
determinado ámbito.
Sin embargo, hay personalidades que hacen
viables los celos patológicos. Entre ellos se encuentran
los obsesivos compulsivos y aquellos que padecen de baja autoestima.
Lo cierto es que la existencia de los celos
es universal y puede basarse en situaciones reales o fantaseadas,
pero se trata básicamente de una forma particular de
temor de la cual se puede estar prisionero y como consecuencia,
acarrea reacciones insospechadas.
Los estudiosos del tema coinciden en que
a pesar de que los celos son naturales, constituyen una emoción
opuesta a la confianza. Aunque algunos psicólogos piensan
que permiten las relaciones monogámicas y fieles. Desde
esta perspectiva se asume que funcionan como un mecanismo
de defensa mediante el cual las parejas intentan perpetuarse.
Sin embargo, muchas veces logran el efecto contrario y tienen
el poder de destruir la más bella de las relaciones.
De todos modos, es posible crear fórmulas
personales para intentar transmutarlos en provecho de la relación
de pareja. La clave estriba en el equilibrio, pues un poquito
condimenta la relación; pero con exceso…ya sabemos
cómo acaban estas historias.
Por eso no es aconsejable tomarse muy en
serio la popular idea de San Agustín: “Si no
está celoso, no está muy enamorado”, El
amor y los celos están relacionados, pero es posible
prescindir de estos últimos para convivir en armonía.
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