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Primavera en octubre
Por Isabelle

La figura de Lenin sigue inspirando
a las masas trabajadoras oprimidas de muchos países.
(Foto: Archivo) |
Cada vez que cerramos una etapa de nuestras
vidas nos inclinamos a reseñar los principales momentos
vivenciados. Pueden diferir los hechos escogidos pero, sin
dudas, lo común entre algunos de ellos, es haber sido
períodos de grandes transformaciones y mucha turbulencia.
A propósito de esto, en los finales
del pasado siglo, cientos de publicaciones y medios de comunicación
ofrecieron al mundo la lista de los hechos y personalidades
más sobresalientes de ese período. Era una necesidad
del hombre patentizar todo aquello que lo hubiese conmocionado.
Por derecho propio, la Gran
Revolución de Octubre, y con ella la figura de Vladimir
Ilich Lenin, fue uno de los hechos de obligatoria presencia.
Ya antes el mundo europeo, gestor de grandes cambios mundiales,
había sido conmocionado por otras revoluciones; sin
embargo, ninguna había tenido un carácter tan
popular y esperanzador como la de 1917.
Desde el ocaso del siglo XIX, el sistema
capitalista arreciaba contra las capas más humildes
de la sociedad haciéndolas caer de rodillas. La esperanza
de la instauración de gobiernos democráticos,
el respeto a las libertades, el derecho a la autodeterminación
y la posibilidad de poner los medios de producción
en manos del pueblo, movilizaban el interés y el accionar
de miles de personas.
Si bien los enfrentamientos provocaron la
muerte de millares de personas, el sacrificio sirvió
para cimentar un proyecto social abocado a despertar las mejores
virtudes de los hombres y mujeres.
Comprendiendo las indudables simpatías
suscitadas por la Revolución de Octubre entre los trabajadores,
los círculos gobernantes de los países burgueses
utilizaban todos los medios para desacreditarla. La prensa
de los Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania y otros
países reflejaban supuestas monstruosidades cometidas
por los bolcheviques.
Mientras, las personas que apoyaban y difundían
la verdad sobre la nueva Rusia eran sometidas a represiones
y persecuciones. A pesar de las medidas tomadas por los círculos
de poder de los países capitalistas, la verdad se abría
paso a través de las sombras.
¡Viva Lenin! ¡Viva Rusia! eran
consignas, repetidas y patentizadas a través de toda
la URSS. En otras naciones, las consignas eran gritadas como
una amenaza a la burguesía y como la esperanza de una
vida mejor.
La esencia de la Revolución Socialista
de Octubre significó el encuentro de alternativas de
beneficio para miles de personas mediante un sistema donde
el concurso de todos potenciaría un desarrollo espiritual
del individuo.
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