| Jaque
mate a Bruzón
Por Joel
García

El nombre de Bruzón ha quedado
inscrito para siempre en la historia del ajedrez cubano.
(Tomado de www.trabajadores.co.cu) |
Para escribir sobre este joven es mejor
retarlo a una partida de ajedrez, aunque de antemano sepamos
que la posibilidad de victoria es mínima. Nacido el
2 de mayo de 1982 en una provincia de poca tradición
en esta disciplina, Las
Tunas, el GM Lázaro Bruzón es de esos trebejistas
que hablan sólo lo necesario para no incomodar, y juegan
todo el tiempo pensando en el triunfo, por desventaja que
tenga sobre las 64 casillas.
Sin embargo, el cubano con más alto ELO
del país (2677 según la lista actualizada
de octubre) —a sólo 23 puntos de rebasar por
vez primera en la Isla la barrera de los 2700— esquivó
este match por puro milagro. Tras su último desempeño
en el campeonato panamericano de Argentina —obtuvo el
boleto mundialista—, el periodista pudo darle jaque
mate.
Válido o no, esta es la descripción de la partida
que retrata parte de su vida.
SJ: ¿Por qué el ajedrez?
“No sé a ciencia cierta qué fue lo que
más me gustó, pero desde el principio me enganchó.
Desde que aprendí a mover las piezas se convirtió
en un vicio sano. Algunos le llaman pasión, pero yo
prefiero llamarlo así. He ido descubriendo sus misterios
y la posibilidad que le da a uno para desarrollar la mente.
Es lo más importante de mi vida.”
SJ: ¿Un rápido ascenso?
“Si me hablas en edad, sí, pero si se trata de
juegos y días estudiando demoré muchísimo,
aunque a algunos les parezca lo contrario. Sin dudas, el punto
más importante en mi etapa juvenil fue el título
en el campeonato mundial de Armenia en el 2000. Resultó
un torneo difícil y el hecho de ser el segundo cubano
que se convertía en campeón de esta categoría
—Walter Arencibia lo hizo en 1986— me comprometió
a seguir con iguales o mejores desempeños.
En el 2002 vencí las 2600 unidades ELO, y para el 2006
espero superar los 2700.”La victoria sobre Víctor
Korchnoi... “La calidad del suizo Korchnoi es de sobra
conocida. En el 2001, Holanda organizó un torneo con
cuatro GM. Además de nosotros dos estaban la húngara
Judit Polgar y el local Loek Van Wely. Perdí tres juegos,
entablé dos y le gané a Korchnoi, algo que motivó
mucha algarabía porque casi decidió que él
perdiera el torneo. Con los años ese recuerdo me persigue,
aunque no es el más importante de mi carrera.”
Los internacionales José
Raúl Capablanca... “Es el torneo que no se puede
perder ningún ajedrecista cubano y reviste un gran
significado por ser uno de los más prestigiosos del
continente americano. Después de ganar el grupo Elite
en el 2002, la suerte no me ha acompañado, pues el
peruano Julio Granda en el 2003 y Leinier
Domínguez un año después me aventajaron
por medio punto. En el 2005, Vassily Ivanchuk se impuso ampliamente,
aunque hice dos tablas con él. Así es el ajedrez,
juegas muy bien, pero puede haber alguien que lo haga mejor
que tú.”
SJ: ¿Y los duelos con Leinier?
“Son esperados y bien parejos. Nos ganamos mutuamente
y eso levanta expectación entre la gente.
Hace unos meses sucedió así con el campeonato
nacional. Un periodista lo calificó como el encuentro
de las dos L. Sin embargo, en el 2004 gané mi primera
corona nacional en la II Olimpiada del Deporte Cubano, y un
mes después él triunfó en el Capablanca.
Hay propuestas de hacer algún día un match de
seis partidas y televisar esos duelos con tableros inteligentes
—los que permiten proyectar cada movimiento en pantalla—
para nuestro pueblo. Nosotros dimos ya nuestra aprobación,
pues favorece la promoción del ajedrez. Quizás
se concrete.”
SJ: ¿Qué consejos te dio Anatoli Karpov
en su visita a Cuba?
“Karpov conversó mucho con Leinier y conmigo.
Nos aconsejó sobre cómo debe ser el trabajo
de equipo para las Olimpiadas Mundiales —lo pusimos
en práctica en Calviá, España, donde
finalizamos séptimos—, así como la importancia
de estudiar el ajedrez actual. Explicó que los jugadores
rusos lo hacen así, por eso sus resultados estables
e inmejorables. También nos felicitó por los
premios alcanzados.”
SJ: ¿Cómo asumes una partida cualquiera?
“Lo dije en otra entrevista: me gusta ganar o perder
peleando. No conozco la derrota preconcebida, sea el rival
que sea. Soy un ajedrecista tan combativo que para sacarme
unas tablas tengo que pensarlo más de una vez. De mí
no esperes nunca una rendición fácil.”
Le recuerdo que acaba de perder conmigo una partida y lanza
su último aviso. “Eso cabe nada más en
el periodismo. Mañana celebramos la verdadera...”
(Tomado de
www.trabajadores.co.cu)
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