| Otro
sentido de la elegancia
Por Zenia Regalado

Iriadna tiene en alta estima la
humildad.
(Foto: Daniel Mitjáns. Cortesía Guerrillero
Digital.) |
Terminó su carrera con 5,86, por
ello fue Título de Oro en la última graduación
de la universidad Hermanos Saíz.
La eligieron la graduada más destacada
en las investigaciones y resultó el segundo expediente
en Economía en el finalizado curso.
Por si fuera poco, el Ministerio
de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente le entregó
el Premio Nacional CITMA de Ciencias Sociales en la categoría
de estudiante. Un reconocimiento muy codiciado a nivel de
país.
Pero a Iriadna Marín de León
no se le ha subido la fama para la cabeza. En ella se conjuga
ese raro binomio de talento y sencillez.
“¿Si sólo soy una adiestrada
por qué quieren entrevistarme a mí si hay tantos
especialistas en esta Universidad?”, nos dijo.
Queremos escuchar la voz de los jóvenes,
sus vivencias, le argumentamos; pero no se daba por vencida
esta muchacha recién graduada, la única de su
curso que ahora labora en el Centro de Estudios sobre Desarrollo
Cooperativo y Comunitario de la propia Universidad.
“Hay otros muy buenos aquí
y las entrevistas me ponen nerviosa”, se defendía
no sin cierta timidez, pero al ver que no cejaríamos
fluyó una conversación en la que no faltaron
las emociones.
Cuéntanos cómo fue
la entrega del Premio CITMA en el Capitolio,
un lugar tan hermoso y solemne.
“Fue triste y feliz a la vez. Mi abuela
Mirtha Díaz había muerto hacía pocos
días. Aquí en la Universidad la gente estaba
más contenta que yo con el premio. No lo pude disfrutar
bien.
“Mi abuela, maestra normalista, siempre
fue mi luz. Vivió conmigo las tensiones en la confección
del expediente que debía incluir todas las investigaciones
realizadas y un currículo de la carrera que estaba
por concluir.
“Siempre la tuve a mi lado, guiándome.
Cuando estudiaba en la vocacional Federico
Engels me explicaba que antes de iniciar un examen había
que leerlo bien, y responder primero lo más fácil.
”Cuando obtenía alguna mala
nota ella me alentaba: ´No siempre se puede ser sobresaliente.
Así es la vida de un estudiante´, me decía
cariñosamente.
“En la última Feria del Libro
su amor de abuela la llevó a decirme que debía
pensar en escribir uno en el futuro. Eso no lo ponga, por
favor, es una meta muy elevada.
“No me vio graduarme, ni conoció
lo del premio. Tampoco llegó a conocer la hermosa relación
de pareja que tengo, pero en todo está lo que ella
me enseñó, al igual que mi mamá.
“De la moda me decía que es
llevar a gusto lo que se tiene. He crecido con esa convicción.
La persona vale por lo que es debajo de la piel, y no por
un par de zapatos.
“Creo que eso va en la autoestima
de cada quien, en lo que una sea capaz de descubrir dentro
de sí. Veo la elegancia en otro sentido, no en el de
la apariencia, sino en la coherencia de una persona, en sus
sentimientos.
“Tengo amistades con poco nivel cultural,
tampoco son pudientes, pero tienen elevados valores espirituales,
brindan su ayuda sin esperar nada a cambio.
“De los amigos, lo que más
amo es la humildad. No me gusta la ostentación. Nunca
he vivido con la moda”.
Pero… ¿qué tenía
ese expediente que te dio ese premio tan importante?
“Bueno... en él aparecía
un trabajo que hicimos en segundo año Yamilé
Madera y yo. Se trata de un software, un sistema de estadísticas
económicas.
“Lo presentamos en varios eventos,
entre ellos, en el Nacional de Estudiantes de Ciencias Económicas
de 2003, y también en el Nacional Universitario de
Ciencias Sociales Naturales y Exactas, en la Universidad de
Santiago de Cuba, en el 2004”.
¿En qué consiste ese
software?
“Ese software sustituye todo el trabajo
manual de cálculo que tenían que hacer antes
todos los alumnos en la asignatura Estadística Económica.
“En ella hay que calcular índices
macroeconómicos como Producto Interno Bruto (PIB),
producción total de bienes y servicios, índices
del comercio exterior, tasa de ahorro, de consumo.
“El ingeniero Maikel Menéndez,
del área de computación, nos ayudó con
las nuevas tecnologías”.
¿Cómo se les alumbró
el bombillo para recurrir a esas técnicas?
“Buscábamos la forma de ver
la investigación más allá de un papel,
para que tuviera un cuerpo concreto, que pudiera usarse, para
eso es la ciencia, para crear algo destinado al hombre. El
software, nuestro primer hijo científico, lo emplean
actualmente los estudiantes de Economía”.
¿Cómo se vinculan
los alumnos con las nuevas tecnologías?
“Con la intranet que existe en la
Universidad se puede acceder a las bases de datos internacionales
que se actualizan diariamente en el mundo.
“También con la intranet del
Ministerio de Educación Superior podemos contactar
con facultades homólogas a la nuestra en todo el país.
“Desde que era alumna de preuniversitario
vi a la informática como una herramienta que podía
auxiliarme en la investigación”.
¿Qué encuentras de
atractivo en la economía?
“Le confieso que eso no era lo que
quería estudiar inicialmente, pero ahora estoy enamorada
de ella. Enseña cómo administrar los escasos
recursos, analizar qué mueve a las personas a partir
de la economía de su casa, de cómo conducen
el ahorro”.
En un país como Cuba, con
escasos recursos y bloqueado económicamente por la
mayor potencia del orbe, ¿ser economista no es un dolor
de cabeza?
“Puede que a veces sí, pero
tiene sus encantos. Es interesante ver, estudiar, cómo
las personas asumen las condiciones concretas en las que viven.
“Por ejemplo, el incremento de las
tarifas eléctricas, en consecuencia con el costo de
la energía y del petróleo en el mundo, ha provocado
que las familias se propongan mayores metas de ahorro, nada
fácil, y un hecho que provoca tensiones domésticas,
pero batallan...”
¿Y en este difícil
entramado mundial y nacional, cómo ves la aparición
de ese segmento de jóvenes tan preocupados por la apariencia
y la esclavitud de la moda?
“Los hay que tienen familiares en
el extranjero y tienen más posibilidades, pero quienes
no poseen esa solvencia deben darse cuenta de que no pueden
pedir a su familia lo que ella no les pueda dar.
“Lo que deben hacer es prepararse
para ser independientes económicamente en el futuro
y no resultar una carga; trazarse proyectos de vida. Luchar
y sacrificarse por ellos”.
¿Cómo te va en el
Centro de Estudios de Desarrollo Cooperativo y Comunitario?
“Desde cuarto año integraba
un grupo científico estudiantil y me interesé
en las líneas de investigación del centro, y
continué vinculada a él al llegar a quinto año.
“Ahora me encuentro en los primeros
seis meses de preparación con mi tutor Alberto Rivera,
doctor en Ciencias Económicas y director del centro.
La también doctora Odalys Labrador me ha ayudado mucho.
“El fin del cooperativismo es la satisfacción
de las necesidades económicas y sociales. En América
Latina resulta una alternativa a la globalización neoliberal.
“En Cuba tiene otras características
y se ha desarrollado en la rama agropecuaria. La Cooperativa
de Producción Agropecuaria de referencia en tal sentido
en la provincia es la Camilo Cienfuegos,
de Bahía Honda. Aún no he ido a ella, pero estoy
deseosa de hacerlo”.
Rostros y mentes nuevas como los de
esta muchacha, amante de la Nueva
Trova, rejuvenecen las universidades y áreas investigativas
en las que encuentran espacio para el desarrollo de sus capacidades.
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