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Jornada internacional por la liberación de los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.

IX Congreso de la UJC
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Iniciado el año 2001, uno de los Programas de la Revolución que mayor impacto ha tenido entre los jóvenes, la familia y la comunidad, es el Curso de Superación Integral.


Voto por la esperanza

Por IWC

Jóvenes estudiantes cubanos.
Saben que tienen que aprovechar la oportunidad que se les da.
(Foto: Elio Miranda)

Desafortunadamente —y sobre todo tras la crisis generada por el descalabro del bloque socialista europeo y su repercusión en Cuba—, un grueso número de adolescentes y jóvenes abandonó los estudios o el trabajo y perdió así la posibilidad de superarse. Muchos son los casos que he conocido, desde madres adolescentes, hasta muchachos que se dejaron impresionar por el oropel de unos cuantos pesos que pronto fueron malgastados.

Dejaron la escuela a medio camino y al transcurrir del tiempo comprendieron que habían dado un mal paso, que dejar de asistir a clases no era algo que precisamente, les había favorecido

Entones llegó la esperanza: “La suerte es calva y tiene un solo mechón de pelo”, me dijo Yanira Ross refiriéndose a esos eventos que suelen presentarse una sola vez, “pero con el Curso de Superación Integral descubrí que la suerte, si hay voluntad, puede tener coletas y hasta el pelo largo. La oportunidad nos la brindaron de nuevo y eso es algo por lo que siempre estaremos agradecidos… Y a la suerte no la suelto de nuevo”.

Este es solo el testimonio de una de las tantas personas involucradas en un hermoso proyecto que apuesta por el hombre como el bien más preciado que existe sobre la Tierra.

Yanira Ross.
Yanira quiere ser psicóloga.
(Foto: Elio Miranda)
El curso
Surgido el año 2001, el Curso de Superación Integral brindó un rayito de luz a muchos de los jóvenes desvinculados de los estudios y el trabajo. Cada año, gracias a la aceptación que ha tenido, más de 100 000 alumnos se han matriculado en esta novedosa modalidad. Se ha constituido así este Programa de la Revolución como uno de los que mayor impacto social genera, por la oportunidad que ofrece a jóvenes y familiares en un ambicioso proyecto de superación y reincorporación social.

A diferencia de los egresados de preuniversitario, estos jóvenes no tienen que someterse a exámenes de ingreso para la universidad; de esta forma pueden entrar a la Ecuación Superior en carreras pedagógicas, Ciencias Médicas, Naturales y Sociales, así como en Cultura Física.

“A nadie se le regala una carrera”, aclara Yanira, “porque es algo que se gana diariamente. A final del curso se debe recibir una evaluación positiva sobre su conducta, avalada por compañeros del colectivo y el claustro de profesores”.

Nuevos aires, nuevos pasos, nuevos bríos
Los Programas de la Revolución, enmarcados en la Batalla de Ideas, trajeron consigo una necesaria renovación y adaptación de todo el sistema educacional cubano; para llevar a cabo tan avanzada ambición hubo que transformar muchísimo la manera de concebir cada propuesta.

Nuevos aires soplaron desde entonces por todo el territorio nacional. Las escuelas han dejado de pertenecer exclusivamente a un nivel educacional determinado. Por ejemplo, las secundarias básicas también han brindado sus aulas a los centros de Superación integral para Jóvenes. Allí, como en otros lugares, desarrollan sus actividades en el horario de la tarde y la noche. Los alumnos reciben el contenido docente a través de la televisión, y luego, mediante encuentros con el profesor, se contribuye a consolidar los conocimientos.

Una historia que pudo ser la tuya
Yanira Ross no es una excepción. Ella dejó la carrera porque sintió que no era lo que necesitaba. “En esa época tenía otros intereses. Sentí que podía brincarme unos cuantos escalones. Comencé a trabajar, pero en cada lugar experimentaba la sensación de que me faltaba algo. Se lo achaqué a que no me sentía cómoda en el centro laboral y cambiaba de ubicación siempre que podía. No entendía que era yo, que tenía que ver con mi superación. Así es uno, siempre delega en los demás, cuando basta mirarse un poquito, solo un poquito a uno mismo.

“Siempre me atrajo intentar comprender a las personas, vislumbrar el comportamiento humano. Y supe que me encantaba la Psicología, que había tenido mi carrera al alcance de la mano y la había dejado escapar. No sabes cuánto me deprimí, Sentí que había perdido toda oportunidad de ser quien yo quería. Me había casado con un hombre maravilloso. Teníamos una hija y yo no poseía fuerzas para matricular en el curso para trabajadores. Pensé que simplemente había descubierto demasiado tarde mi vocación.

“Y la noticia corrió como pólvora. Se iniciaba un Curso de Superación Integral para menores de 29 años. Allí estaba mi oportunidad de ser lo que soñaba. Mi esposo llego con la noticia, y al principio sentí desconfianza; me decía a mí misma que ya no estaba para eso. Pero él insistió: Todos los hicieron y al final me convencieron. Me acerqué a matricularme creyendo que lo iba a dejar enseguida, pero ya ves, hoy estoy estudiando Psicología y te digo: esta vez será hasta el final”.

 

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