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Los piojos no tienen alas

Las condiciones higiénicas no son determinantes para la tenencia de piojos. Millones de personas en el mundo han sufrido alguna vez en la vida esa desagradable visita. Este parásito no vuela, camina. Recorre 23 centímetros por minuto y tiene un enorme poder reproductor.

Por Aracelys Bedevia

Limpiando de liendres a una niña.
Las liendres o huevos son difíciles de eliminar, porque se adhieren al cabello.
(Tomado de www.saludenfamilia.com.ar)

La existencia de puntos blancos o marrón amarillentos adheridos al pelo o cerca del cuero cabelludo delata la presencia de piojos, parásito muy común en las becas, círculos infantiles, escuelas y concentrados, y que se transmite de una persona a otra por contacto directo y el intercambio de objetos como peines, hebillas, cintas de pelo, abrigos, ropa de cama, sombreros.

Su presencia ocasiona una terrible picazón debido al efecto que produce la sustancia anticoagulante que inoculan antes de chupar la sangre y alimentarse. Los más comunes en los seres humanos son los del cabello, que infestan a cualquier persona y colocan sus huevos a ambos lados de la sien, alrededor de las orejas, debajo de la nuca y en el centro de la cabeza. También están los del cuerpo, que en Cuba no se han reportado hasta el momento, y los del pubis.

Contrario a lo que muchos piensan, ese molesto visitante no vuela (carece de alas), sino que camina y puede sobrevivir fuera de su hábitat entre 20 y 48 horas en espera de algún lugar para fijarse y reproducirse nuevamente. Recorre 23 centímetros por minuto y tiene un enorme poder reproductor.

La tenencia de pediculosis, como se le conoce a la enfermedad, no discrimina entre factores socioeconómicos, educacionales y culturales. Tampoco está asociada solo a problemas higiénicos.

Cualquier persona —por limpia que sea— puede infestarse, por lo que se recomienda revisarse la cabeza al menos una vez por semana y no abusar del uso de los insecticidas. Estos últimos, cuando se aplican indiscriminadamente, contribuyen a que los piojos creen un mecanismo de resistencia que les permite sobrevivir y proliferar.

Piojo.
El piojo no vuela, camina.
(Tomado de www.une.edu.ve)

Tan antiguo como la civilización
Los primeros registros del parásito datan del año 6 900-6 300 a.n.e., fecha a la que según señala un artículo publicado en la revista The Lancet corresponden los huevos de piojo más antiguos encontrados en una cueva de Judea.

En América Latina la existencia de ellos desde hace miles de años también ha sido demostrada. Rastros del insecto fueron encontrados en una momia inca, según señalan los científicos.

Del mismo modo, antiguos papiros egipcios describen recetas para erradicar esta plaga; y Plinio el Viejo se refería en sus escritos a una planta llamada piretro, que los ahuyentaba, y dio lugar al principal producto que hoy se emplea al combatir la pediculosis.

Limpiar y prevenir
Cuba, aunque tiene cifras bajas, mantiene una continua vigilancia encaminada a disminuir los índices de infestación. Lo anterior ha permitido reducir cada vez más su presencia, según informó la doctora Caridad O´Farrill, funcionaria del Ministerio de Salud Pública. La incidencia en el 2003 se comportó por debajo de lo reportado en años anteriores.

Sin embargo, el parásito aún existe en nuestro medio y es importante prevenirlo. Para ello debemos usar el pelo corto o recogido y no compartir almohadas, abrigos, peines, hebillas, pañuelos o cintas de cabeza. Se trasmite incluso si recostamos la cabeza a un sofá donde antes estuvo un sujeto infestado; el piojo pudo haberse adherido a la tela del mueble y pasar de una persona a otra.

La mejor vía para quitarlos del cabello es utilizar un lendrera o peine fino. También pueden sacarse con la mano, después de aplicar el medicamento indicado por el médico.

Las liendres (huevos de color blanco grisáceo que pone la hembra del piojo) son más difíciles de eliminar, porque se adhieren fuertemente con una sustancia parecida al pegamento. Para retirarlas debemos ablandar primero con vinagre blanco la capa de quitina que las envuelve y posteriormente pasar un peine fino.

El medicamento más efectivo es la permetrina, aunque puede emplearse el benzoato de bencilo. Lindano, no; el parásito ya se hizo resistente a ese fármaco. En caso de no querer usar químicos es recomendable el aceite de coro, el cual le proporciona al pelo la grasa suficiente para quitar los parásitos de manera fácil.

Respecto a los champú antipiojos, los especialistas coinciden en afirmar que no resuelven el problema debido a que el tiempo de contacto es corto y la concentración del fármaco baja; además, la penetración del insecticida se reduce cuando el piojo está inmerso en agua.

Las colonias tampoco quitan la pediculosis. Su aplicación deja poca cantidad de producto en el pelo, por lo que el insecto, en vez de morir, sobrevive y se fortalece.

 

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