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Piti Fajardo, ejemplo de médico combatiente
Por Matilde
Salas

Cumplió como soldado, como
médico y como maestro.
(Foto: Archivo) |
El 8 de noviembre de 1931, llegó
al mundo en un hogar manzanillero Manuel Fajardo Rivero, quien
murió otro noviembre 29 años después.
Piti, como
le decían familiarmente, cursó la enseñanza
primaria y el bachillerato en su ciudad natal, y a pesar de
su apariencia física, pues era un joven delgado, fue
un destacado jugador de voleibol; de ahí su gira resistencia
para la marcha y la pelea, demostrada luego durante la lucha
insurreccional.
Su vocación para la
Medicina lo llevó a cursar estudios en la capital,
que hizo con muy buenas notas, por lo que pudo ganar una plaza
de cirujano residente en el Hospital de Emergencias de La
Habana. Luego volvió a su natal Manzanillo, para trabajar
con el doctor René Vallejo en la clínica La
Caridad, donde curaban a los heridos del Ejército
Rebelde y la clandestinidad.
La amistad surgida entre el doctor Vallejo
y el joven médico se consolidó día a
día durante la etapa de la lucha insurreccional. Al
conocerse la vinculación de ambos galenos con las fuerzas
revolucionarias, las fuerzas represivas de la dictadura de
Fulgencio Batista
asaltaron la clínica y detuvieron a Vallejo, quien
al ser liberado se incorporó a la Sierra Maestra. Fajardo
le siguió poco después, el 24 de marzo de 1958.
En la Sierra, Piti alternó
sus funciones de médico con las de soldado, cuando
participó en los combates de Santo Domingo, Providencia,
Cuatro Caminos, Las Mercedes, Cerro Pelado, Veguitas y El
Salto, en los que se destacó hasta obtener el grado
de capitán. Por su esfuerzo se levantó el hospital
de campaña de Pozo Azul, donde salvaron la vida a muchos
soldados del Ejército Rebelde.
Al triunfar la Revolución, Piti
Fajardo fue ascendido a comandante y nombrado director del
Hospital Militar de Santiago de Cuba, pasó a la edificación
de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos y después atendió
como médico al Comandante en Jefe Fidel Castro.
En noviembre de 1960 fue normado jefe de
Operaciones en la zona del macizo montañoso del Escambray,
al centro de Cuba, con la encomienda de limpiar el área
de elementos contrarrevolucionarios. En ese empeño
fue herido de muerte en un enfrentamiento el 29 de ese mes.
Al despedir el duelo, Fidel dijo:
“El compañero Fajardo cumplió su deber.
Lo cumplió en la guerra como médico y como soldado,
lo cumplió en la paz y en el corazón de los
primeros 500 niños de la Ciudad Escolar. El nombre
de Fajardo será siempre llevado con cariño.
Cumplió como médico, maestro y como soldado”.
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