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Walfrido estuvo junto al Che aquel 23 de noviembre
Por Alicia
Centelles
Sus más de setenta años no impedían a
Walfrido La O Estrada rememorar, nítidamente, aquel
23 de noviembre, cuando acompañó al Che
en el primer trabajo voluntario convocado con tal carácter,
y cuyo escenario fue la construcción de la Ciudad Escolar
Camilo
Cienfuegos, en el Caney de las Mercedes.
Walfrido era entonces miembro del Buró
del Partido Socialista Popular en la región Manzanillo-Campechuela-Niquero,
y recuerda: “Manuel Artimez, el mismo que vendría
luego cuando Girón,
era el segundo jefe de Desarrollo Agrario en la zona, pero
estaba creando la confusión entre los campesinos y
obreros. Entonces el Che nos reunió, el 5 de noviembre,
en el antiguo central Estrada Palma, hoy Bartolomé
Masó, para explicarnos su idea”.
A la reunión asistieron Carlos
Rafael y Piti Fajardo
Walfrido La O Estrada proseguía recordando que en la
reunión convocada por el Che, entonces jefe del Departamento
de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma
Agraria (INRA), participaron también Carlos
Rafael Rodríguez y “Piti” Fajardo. Este último
dirigía la construcción de una ciudad escolar
para veinte mil niños en el Caney de las Mercedes.
“El Che nos dijo –añade
Walfrido– que había que hacer una gran movilización
para una jornada voluntaria el día 23, y que a mí
me tocaba movilizar a los obreros, y a Piti garantizar el
trabajo para unas tres mil personas”.
En la nueva escuela laboraban tropas rebeldes
bajo el mando de Rogelio Acevedo, pero no eran suficientes,
y se decidió que la jornada se dedicaría a terminar
la primera unidad del plantel.
La movilización de aquel 23 de noviembre
de 1959 fue fenomenal, contaba Walfrido. Fue muy destacada
la participación femenina, sobre todo de las campesinas,
que caminaban leguas para llegar a la obra y enseguida se
ocupaban de la cocina y el lavado de la ropa.
“Aquellas jornadas se repitieron
domingo a domingo hasta que se terminó la primera unidad
de la ciudad escolar en el Caney de las Mercedes, el 25 de
julio del año siguiente, y el Che nunca faltó
a pesar de que sus responsabilidades crecían”,
expresa La O.
“Esas movilizaciones sirvieron
de tribuna para derrotar las intrigas de Artimez, y el Che
nos explicaba además a todos cómo el trabajo
voluntario en un generador de conciencia”.
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