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Por Araima
Saco Pérez
En enero del año 1988 se declaró
el 1ro. de diciembre como Día Mundial del SIDA, como
concreción de una idea surgida en la Conferencia Mundial
de Ministros de Salud sobre Programas de Prevención
del SIDA celebrada en Londres. Desde entonces esa ha sido
una fecha en la que se lleva un mensaje de compasión,
esperanza, solidaridad y comprensión a cada uno de
los que padecen esa enfermedad en todo el mundo.
En la actualidad, el acercamiento de la
sociedad al VIH-SIDA ha sido una necesidad que no excluye
continente alguno. Precisamente por haberse convertido en
pandemia son mayores las dimensiones del problema. Hay que
tener en cuenta que ya ha dejado sin vida a más de
40 millones de personas y por ende es incuestionable la suprema
importancia del tema para los sectores que se ocupan del bienestar
humano.
Panorama cubano
El Caribe es una de las regiones más afectadas, y desde
la década de los 80 Cuba se viene acercando a esta
problemática. Primeramente fue el Ministerio de Salud
Pública quien asumió la responsabilidad al respecto.
No obstante, a medida que aumentaba el conocimiento adquirido,
otros organismos e instituciones fueron involucrándose
de acuerdo con su perfil.
Una mirada a la población joven movilizaría
las iniciativas en el orden de la prevención. Los jóvenes
han sido siempre un grupo poblacional activo a través
del cual se promueven valores nuevos y suelen estar menos
estereotipados que otros grupos de edades.
El acceso a la información se hace
vital para que todas las personas, y muy particularmente la
juventud, puedan estar mejor preparados para evaluar y reevaluar
su comportamiento sexual.
¿Qué saben los jóvenes
sobre el SIDA?
Para indagar acerca del tema solicitamos información
a especialistas del Centro
de Estudios Sobre la Juventud (CESJ), que ya cuenta con
una vasta experiencia en estudios sobre sexualidad y que trabaja
de manera sistemática los temas de Educación
Sexual.
Recientemente, estos especialistas realizaron
un diagnóstico acerca de las necesidades de aprendizaje
sobre ITS/ VIH-SIDA en adolescentes y jóvenes que arrojó
resultados muy a tener en cuenta.
Entre estos podemos señalar que tienen
un alto nivel de conocimiento sobre las principales formas
de reducir el riesgo de contraer alguna ITS/VIH/SIDA, sus
valoraciones son erróneas en cuanto a los fluidos corporales
que transmiten el virus, la comprobación de la calidad
del condón y la forma de abrirlo, la posibilidad de
que una mujer seropositiva sea madre, y los derechos y deberes
que tienen las personas que viven con el virus.
Acciones a tener
en cuenta
Es necesario intensificar el trabajo comunitario dirigido
a fomentar valores y la percepción de riesgo en los
adolescentes y jóvenes. También profundizar
y hacer énfasis en los aspectos en los cuales presenten
mayor desinformación.
Resulta vital que las estrategias de prevención
que se activen no se limiten solo al incremento del nivel
de información, sino que extiendan las conductas responsables
hacia la sexualidad, lo cual sería fundamental en este
grupo etáreo.
De manera general, la Humanidad necesita
prestar mayor atención a las estrategias dirigidas
hacia la disminución de esta pandemia. Es por eso que
la Organización
Mundial de la Salud (OMS) está promoviendo el cambio
del rumbo de la historia del VIH / SIDA, vinculando la prevención,
el tratamiento, la atención y el apoyo prolongado.
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