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Frank País, un joven grande y prometedor
Por Matilde
Salas Servando

“No sospecha el pueblo de
Cuba quién era Frank País, lo que había
en él de grande y prometedor”.
(Tomada de www.elhabanero.cubaweb.cu) |
El humilde hogar del matrimonio formado
por el reverendo Francisco País y doña Rosario
García se iluminó el 7 de diciembre de 1934,
con el nacimiento de Frank, su primogénito, quien desde
pequeño era estudioso y soñaba con ser arquitecto.
Para eso cursó con buenas notas el primer año
de bachillerato, pero la necesidad económica familiar
le hizo buscar otra profesión e ingresó en la
Escuela Normal para Maestros, en Santiago
de Cuba
El 10 de marzo de 1952 estuvo
en la concentración popular para repudiar el golpe
de estado de Fulgencio
Batista y desde entonces participó en manifestaciones
de calle, frente a la dictadura. Sabía que Cuba necesitaba
cambios sustanciales, que solo se lograrían con una
Revolución verdadera, de ahí que le diera su
apoyo incondicional.
Incorporado de lleno a la lucha revolucionaria,
en estrecha vinculación con el joven abogado Fidel
Castro, líder del Movimiento
Revolucionario 26 de Julio, Frank tuvo a su cargo la responsabilidad
de los preparativos para apoyar en Santiago de Cuba la llegada
del yate Granma
a las costas cubanas, con un levantamiento armado que
se efectuó el 30 de noviembre de 1956.
Frank y sus compañeros mantuvieron
durante seis horas el control absoluto de la Ciudad Héroe
y aunque el arribo a Cuba no ocurrió sino dos días
después, los jóvenes santiagueros siguieron
trabajando con afán, a pesar de las pérdidas
de valiosas vidas en esos hechos, para desde la retaguardia
apoyar al naciente Ejército Rebelde.
Su activa participación en importantes
tareas clandestinas dentro de la región oriental del
país y su incorporación a la Sierra Maestra
para entrevistarse con el Comandante en Jefe Fidel Castro,
fueron determinantes para el avance de las tareas programadas
por ambos.
En medio de una encarnizada persecución,
Frank País fue capturado, el 30 de julio de 1957, junto
a Raúl Pujols. Esa tarde, el Callejón del Muro
y las calles aledañas se estremecieron con el tableteo
de las balas que Segaron la vida de los dos jóvenes
santiagueros.
Desde la casa de su novia América
Domitro, en la calle Clarín, partió el cortejo
fúnebre que aquella calurosa tarde acompañó
a pie el cadáver de Frank País. Este último
viaje fue una manifestación de dolor y duelo popular,
por el asesinato del joven héroe y de Raúl Pujols.
Frank transitaba por última vez a lo largo de las calles
de su Santiago natal. Mientras eso ocurría, una lluvia
de flores salida de todas partes, acompañaba las notas
del Himno Nacional
cubano, entonadas por el pueblo, en el recorrido hasta
el cementerio de Santa Ifigenia,
y llamaba a la huelga general.
Ese 31 de julio de 1957, el cuerpo inerte
del joven revolucionario fue acogido amorosamente en el seno
de la tierra donde había nacido 23 años atrás.
Su asesinato mientras estaba en la primera
línea de combate clandestino, fue un fuerte golpe para
la Revolución, de ahí que poco después
el Comandante en Jefe Fidel Castro dijera: ”Duele verlo
así, ultimado en plena madurez, cuando estaba dándole
a la Revolución lo mejor de si mismo. No sospecha el
pueblo de Cuba quién era Frank País, lo que
había en él de grande y prometedor”.
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