| El
prisionero más misterioso de la historia
Por Alicia
Centelles

Generalmente se le representa así,
pero la máscara era de terciopelo en realidad.
(Foto: Archivo) |
“Su derecho a reinar se ha puesto
en tela de juicio; eso quiere decir que usted tiene ese derecho,
No han osado derramar su sangre del mismo modo que han derramado
la de sus servidores, esto quiere decir que por sus venas
corre sangre sagrada, observe ahora cuántas cosas le
ha obsequiado el señor, ese mismo dios a quien ha acusado.
Él le ha dado los escudos, la cara, la estatura, la
edad y la voz de su hermano, y todo aquello que motivó
que sus enemigos lo persiguieran será lo mismo que
se convertirá en causa de resurrección triunfal”.
Estas son las palabras que un personaje
de Dumas dirige a Felipe, un prisionero de La Bastilla, en
la novela “El vizconde de Bragelonne”, una de
las obras que popularizó la leyenda del hombre de la
máscara de hierro.
Esta historia fue recreada por Alfredo de
Vigny en su poema “La cárcel”, por Víctor
Hugo en su drama “Los gemelos” y el propio Dumas
en “El prisionero de la Bastilla”. Incluso el
célebre filósofo Voltaire, que en su juventud
estuvo encerrado en la famosa fortaleza francesa, planteó
la versión de que se trataba de un hermano de Luis
XIV.
Los estudiosos del tema han presentado
un gran número de candidatos al papel del desdichado
recluso: el duque de Montmouth, el ministro de Finanzas Fouquet
e incluso Moliére, a quien
odiaban los jesuitas por su inmortal “Tartufo”.
Todas estas hipótesis quedan descartadas al confrontar
los pocos documentos conservados sobre el arresto del hombre
de la máscara.
El prisionero de la máscara —que
por cierto era de terciopelo, y no de hierro— estaba
acompañado siempre por el antiguo subalterno de D´Artagnan,
quien poseía instrucciones espaciales del ministro
de la Guerra.
Varios libros se han escrito sobre la posibilidad
de que el recluso fuera Eustache Dauger, aparentemente un
lacayo de Fouquet, pero que en realidad era una persona que
interesaba extraordinariamente al rey y al ministro de la
Guerra, por su conocimiento de un secreto de Estado sumamente
grave.
En cambio, el periodista francés
Arrés asegura en un volumen que el recluso de la máscara
de hierro era Fouquet, el ministro de Finanzas de Luis XIV.
Lo cierto es que, hasta hoy, sigue siendo un problema no resuelto
la identidad del prisionero más misterioso de la Historia.
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