| Sacudo
cierta melancolía que invade mi ventana en esta fresca
tarde de diciembre. Son tus ojos que esperan quienes tocan
de azul a este gris de llovizna que sabe a soledad. Si no
fuera por ti qué sería de mí… un
pobre diablo cansado de buscarse y buscarte entre sueños
sin brújula, sin asidero, inspirando estas líneas
que no pueden darse el lujo de la nostalgia ni les hace falta,
pues cuando nos sabemos correspondidos —por muy oscura
que amenace la noche— la vida es como el alba. Gracias
por darle el privilegio de la alegría a tu fiel amante.
El Diablo Ilustrado
La poesía no quiere adeptos,
quiere amantes, dejó escrito Federico García
Lorca, invitándonos a abrazar incondicionalmente la
búsqueda de la belleza. Poesía es todo lo que
nos rodea, incluso las partes oscuras que nos circundan.
No se trata específicamente de versos,
sino de esa manera de tallar el alma de tal forma que nos
permita penetrar en nuestro entorno con una visión
enamorada. Cada ser se despierta y mira con sus ojos; aunque
hagamos referencia a los mismos objetos, cada cual aprecia
matices muy distintos —en dependencia de la espiritualidad
que está valorando constantemente lo que sus sentidos
captan. Por ello, mientras más cultivado y poético
seas, más profunda será tu visión.
Lo que mi alma ignora
Es lo que quiero poseer.
En estos versos, Fernando Pessoa confiesa
esa ambición de crecer adentrándose en los infinitos
misterios que el conformista o ignorante desconoce siquiera
que existen. Los conocimientos, el estudio amplio y diverso,
nos dotan de una capacidad de asociación que hace posible
ver en otras dimensiones. Pueden estar dos personas contemplando
el mismo paisaje y una llorar de emoción mientras otra
contempla indiferente. “¿Qué te pasa?¿Tienes
algún problema?¿Te sientes mal?". No entiende
nada, su espíritu no está preparado para calar
los enigmas que te cautivan. Los ojos no sirven de
nada a un cerebro ciego, dice un proverbio árabe.
La felicidad se teje día a día,
robándole espacio al desconocimiento incomensurable.
Piensa que todo cuanto te rodea tiene su origen, su lógica,
su historia; cada persona, cada objeto, son fruto de un milagro
de la naturaleza, pues, ciertamente para que esté ocupando
un lugar en el espacio y el tiempo, han tenido que ocurrir
muchísimas cosas durante millones y millones de años.
Solo sé que no sé
nada, exclamó Sócrates en la antigüedad,
y no por gusto sigue estando vigente en nuestros días.
Todo lo que pueda saber un genio no llega a rebasar un grano
de arena en la inmensa playa del saber humano. Por eso, todo
conocimiento es poco y no alcanza una vida para rozar la sabiduría.¿Qué
puede quedar del que ni se preocupa por saber?
Ahora que se nos acaba el año, y
llega ese momento en que uno traza proyectos por aquello de:
año nuevo, vida nueva, no estaría nada mal que
te propusieras campos del conocimiento en los cuales adentrarte
que no implican únicamente estudios; podrías
escalar el Pico Turquino, unirte a un grupo de espeleólogos
y visitar una cueva, o asistir simplemente a un campo para
respirar los encantos de la fauna y la flora, en sus mágicas
leyes.
La naturaleza inspira, cura, consuela,
fortalece y prepara para la virtud al hombre. Y el hombre
no se halla completo, ni se revela a sí mismo, ni ve
lo invisible, sino en su íntima relación con
la naturaleza.
Nuestro Martí nos llama en estas
reflexiones a romper la rutina; salirnos del cerco de las
costumbres y hábitos puede ser un propósito
muy saludable para el nuevo año. Solo si amplías
tus horizontes estarás más cerca del amor.
¿Qué puedo desearte? Que hurgues
dentro de ti, que te des pleno (a) al universo, que crezcas
para que seas feliz. No hay dicha como la encontrada por Rilke
en sus versos: regalarme temblando. Ese debe
ser el lema de cada día, de cada obra que emprendamos.
Solo desde el conocimiento y la pasión podrás
reconocer a distancia al ser que tu alma merece.
He averiguado esto: que su risa
es suave, como un ungüento sobre la piel quemada; que
mira usted de un modo profundo, desde unos ojos llenos de
luz crepuscular; y que su carne parece amasada con yodo, con
canela, con bronce y con agua del mar.
Me gustaría oírla hablar,
Porque las palabras salen de su boca como un nido: primero
se asoman, y enseguida rompen a volar.
Nicolás Guillén nos desea
en sus versos pasión, esa que viene de muy adentro
si se sabe cultivar el alma. Cada cual alcanza lo que se merece.
Entra a un nuevo enero con espíritu descubridor; busca
en los demás y en ti las honduras que ennoblecen y
te hacen más capaz de reconocer el amor; piensa que
de él hay mucho ante tus ojos y puedes no darte cuenta,
o ver muy poco, por falta de conocimiento y sensibilidad.
Pero no te preocupes, si te lo propones, tendrás alas,
y podrás volar hacia ese horizonte. Claro que el horizonte
siempre será una línea final ante tu vista,
pero ¿quién te quita las horas de vuelo?
Silvio Rodríguez tiene una canción
que se llama Verbos en juego que es como
una fórmula para aplicar. Dentro de la estructura que
él te ofrece puedes ponerle el verbo que tú
quieras, con las condiciones que el mismo texto exige:
Si tu signo es cantar, cántalo
todo
tu camisa, tu patio, tu salud,
si tú debes cantar de cualquier modo
canta bien, con virtud,
pero ay amor, ay amor, canta siempre de corazón
ay amor, ay amor.
Pon el verbo en sien, corazón
Pon el verbo tú pero pon el verbo que te haga bien
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