| Para
conocer mejor al joven cubano
Por Dora Pérez Sáez

“Hemos tenido amplias posibilidades
de analizar los resultados investigativos con la dirección
de la UJC”, reconoce Natividad. |
Cuando hace 31 años
Natividad Guerrero terminó su carrera de Licenciatura
en Psicología y fue ubicada en el Centro
de Estudios sobre la Juventud (CESJ), para realizar su
servicio social, no se sintió precisamente contenta.
La recién estrenada psicóloga se había
destacado como deportista y bailarina en la universidad, y
deseaba ejercer su nueva profesión relacionada con
esas dos esferas. No se veía en lo absoluto vinculada
a una institución que tenía una proyección
más bien sociopolítica.
Pero la vida da muchas vueltas, y el trabajo que se hacía
en aquel lugar, poder conocer acerca de la juventud, y la
manera en que se tomaban los resultados de las investigaciones
por la dirección de la Unión
de Jóvenes Comunistas y otras instituciones, estimularon
a la científica.
Más de 30 años después, y con un título
de doctora en Ciencias Psicológicas, Natividad es la
directora del CESJ, que celebra por estos días su trigésimo
quinto aniversario.
“El centro —narra Natividad— surgió
como equipo de investigaciones sociales para asesorar al Buró
Nacional de la UJC en algunas situaciones problemáticas
de la juventud.
“Ellos consideraron que desde la psicología,
la sociología y la historia podría ser oportuno
que especialistas de las ciencias sociales investigaran y
dieran respuesta a determinados fenómenos, y con ello
tener argumentos que permitieran tomar decisiones políticas”.
¿Qué te propusiste al asumir la dirección?
“Nunca estuvo entre mis aspiraciones la de asumir la
dirección de la institución. Fue muy difícil
aceptar el reto, la mayor inspiración fueron los compañeros
que me rodeaban y ese apoyo me ha ayudado a no flaquear.
“Dado que el centro posee recursos humanos que valen
mucho, me propuse que se fortaleciera la relación entre
las organizaciones juveniles y nosotros, que se empezara a
tener otra mirada del investigador social, como una persona
objetiva, con los pies puestos en la tierra, y que puede ser
muy útil”.
Investigar, interactuar
La historia del centro ha pasado por varias etapas. En los
primeros años respondía más bien a las
demandas del Buró Nacional de la UJC y de las direcciones
de las organizaciones juveniles, con investigaciones mayormente
relacionadas con aspectos sociopolíticos.
Entonces se analizaba, por ejemplo, por qué los jóvenes
llevaban el pelo largo y si tal actitud constituía
o no un problema ideológico. Los distintos grupos juveniles
informales fueron estudiados.
En la medida en que los investigadores fueron desarrollándose
como tales, empezó a existir una continuidad entre
un estudio y otro. Ya el centro podía hacer propuestas
desde los propios estudios.
«A partir de los años 80 —relata Natividad—
comenzamos a trabajar temas como el tiempo libre y la recreación,
el empleo juvenil, la sexualidad, la familia, el género,
los valores... Con las investigaciones sobre ellos comenzamos
a abrirnos espacio en el mundo intelectual y de las ciencias
sociales.
Llegar a los jóvenes
«Ya en los años 90 el centro asumió una
estructura que nos permitió trabajar multidisciplinariamente
en nuestras investigaciones, estudiar desde distintas miradas:
la psicología, la sociología y la historia.
Eso nos hacía más fuertes a la hora de obtener
un resultado científico.
«Fuimos abriendo también nuestra manera de actuar.
Nos dimos cuenta de que al principio las investigaciones se
concebían en función de obtener una información
y brindársela a quien la estaba solicitando. Sin embargo,
había un actor, que era la razón de ser del
centro: el joven, a quien no le entregábamos resultados.
“Era como nuestro conejillo de Indias. A él le
preguntábamos, sobre él hablábamos, y
sin embargo faltaba darle la respuesta de lo que estaba pasando,
o la intención de transformar en él aquello
que estábamos identificando como problema. No fue hasta
fines de esa década que empezamos a buscar alternativas
para que esto fuera posible”.
¿Cómo trabajan en estos momentos?
“Hacia fines de los 90, el centro ya tenía una
perspectiva de proyectos comunitarios que nos permitió
interactuar con los jóvenes y así potenciarlos
para transformar en ellos ciertos comportamientos.
“Hoy ya hemos logrado, junto con especialistas de otras
instituciones, desarrollar intervenciones puntuales comunitarias
que facilitan desarrollar en el joven, por ejemplo, la resiliencia,
que es la capacidad que le permite saltar o librarse de obstáculos
que en algún momento le pone la vida y que él
no sabe cómo eliminar.
“Formamos grupos de no más 25 muchachos y trabajamos
con ellos durante cuatro meses. Realizamos talleres en los
que, a través de técnicas didáctico-afectivas
o participativas, el individuo puede estimularse a hablar
de su vida personal. Son tácticas que provocan la participación,
la reflexión, que la gente diga lo que está
sintiendo en el momento, sin calificar a nadie».
¿Qué temas han trabajado más?
“Aquellos en que hemos tenido más desarrollo
son los asociados a la sexualidad. Tenemos varios programas
interventivos que se relacionan con la sexualidad asociada
a las ITS, al sida, a los valores, como respuesta a situaciones
de jóvenes con conductas desordenadas o prostituidas,
y para propiciar una mejor preparación de ellos para
su vida sexual y familiar.
“También hemos trabajado lo relacionado con los
derechos de la infancia y la adolescencia; reproductivos y
derechos en general”.
¿Qué forma de investigar prefieres,
la tradicional o los proyectos comunitarios?
“Si me dieran a escoger, escogería esa última
variante. Es mucho más difícil y agotadora,
pero más rica, porque le deja mucho más al joven
a quien tú quieres potenciar para que asuma una actitud
más responsable ante la vida”.
¿Pudieras comentarme acerca de la actividad
editorial de la entidad?
“Hemos producido varios libros, como “Cuba: jóvenes
en los 90”, y en el año 2007 saldrá a
la luz “Adolescentes, reflexiones necesarias”.
Son textos con un espectro amplio de temas que de alguna manera
recogen el quehacer de investigadores durante un tiempo prolongado.
“Son producciones que hemos hecho tratando de combinar,
en la medida en que vamos tomando más experiencia,
los resultados científicos con esa manera, digamos,
potable, con esa forma de hacer científico-popular,
que permite que el joven se identifique con nuestro trabajo.
Escribimos sobre los jóvenes y para ellos. Esa es una
distinción que en los últimos años se
ha venido fortaleciendo y consolidando.
“Desde la década del 80 contamos además
con la revista Estudio, dirigida a los profesionales que se
dedican al trabajo con los jóvenes”.
Una de las quejas principales de los investigadores
de todas partes del mundo es que los resultados de su trabajo
no se toman en cuenta. ¿Qué sucede con el CESJ?
“El centro tal vez sea sui géneris y privilegiado.
Es cierto que hemos pasado por momentos en que un decisor
no ha entendido por qué tal resultado, u otro ha opinado
que su criterio era el correcto, y aunque la investigación
dijera otra cosa, él no lo aceptaba.
“Hemos vivido también momentos en que investigaciones
nuestras se engavetaron. Pero son otros los tiempos.
“Si antes te decía que éramos privilegiados,
es porque hemos tenido amplias posibilidades de analizar los
resultados investigativos con la dirección de la Juventud.
Nuestro plan lo aprueba la UJC, pero no formalmente. Antes
de ese instante tratamos de que nos lleguen sus necesidades,
y también hacemos nuestras propuestas como investigadores
sociales.
“Por otra parte, existe una planificación de
la presentación de resultados. Y hemos encontrado oídos
receptivos. Siempre ha habido, y en los últimos años
más aún, una sensibilidad por dar a conocer
lo que hacemos y por recibir lo que el centro investiga. Esa
es una satisfacción, aunque podemos aspirar a mucho
más».
¿Qué investigaciones del centro han
sido utilizadas con efectividad?
“En el tema de la desvinculación del estudio
y el trabajo, por ejemplo, tuvimos la oportunidad de acompañar
a la dirección del Programa de trabajadores sociales
para que pudieran tomar medidas con el propósito de
insertar a los jóvenes desvinculados. Las recomendaciones
del centro han sido consideradas para diseñar una estrategia
de trabajo en relación con el empleo.
“También en cuanto a la educación sexual
hemos tenido muestras de que se toman en cuenta nuestros resultados
para fijar estrategias. Creo que junto a instituciones como
el Centro
Nacional de Educación Sexual y el Centro
de Prevención del SIDA, entre otros, hemos hecho aportes
importantes.
“Sin embargo, no todas las recomendaciones sugeridas
han sido apreciadas. En esto hay mucho camino por recorrer.
“Seguiremos buscando alternativas que contribuyan a
que los resultados que generamos sean usados por los decisores
como herramientas para trabajar con el sector de la población
a que se refiere —en este caso la juventud. No obstante
tenemos la satisfacción de ser leídos, escuchados
y hasta de tener una retroalimentación de cuánto
pudo servir nuestra labor para tomar una decisión”.
(Tomado de
Juventud Rebelde Digital) |
Artículo relacionado
|