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Marta Abreu: El patriotismo como clave de la virtud


Por Ramón Fajardo

Universidad Central Marta Abreu.
La Universidad Central lleva con toda justicia el nombre de la insigne patriota y benefactora.
(Foto: Cortesía Habana Radio)

Dedicaremos hoy esta sección a la patriota cubana Marta Abreu (1845-1909), quien en el siglo XIX destinó su cuantiosa fortuna al progreso material y cultural de Santa Clara, su ciudad natal, así como a la causa independentista de nuestro pueblo.

Perteneciente a una familia acomodada, cuya fortuna crecería con el tiempo, Marta pudo viajar muy joven a Europa y Estados Unidos, experiencias que le permitieron aumentar sus conocimientos y asimilar ideas progresistas en su época.

A causa de la llamada Guerra de los Diez Años (1868-1878), ella y su familia se trasladaron a La Habana, sin dejar de atender sus cuantiosos intereses en Santa Clara. En la capital cubana tuvo lugar el comienzo de las relaciones amorosas de Marta y el abogado matancero Luis Estévez Romero, las cuales terminaron en un enlace matrimonial caracterizado por una profunda comprensión.

Rica por herencia, Marta Abreu decidió darle al dinero una función social. Eso haría sumamente larga la relación de obras que donó a su urbe natal. A un costo de 150 mil pesos construyó el teatro La Caridad, cuyas rentas sirvieron, a su vez, para mantener el Asilo de Ancianos, otra de las instituciones debidas a su fundación.

Como los niños de raza negra se encontraban marginados de la enseñanza debido al color de su piel, Marta creó la escuela Gran Cervantes; y, pensando siempre en todo lo que pudiera contribuir al desarrollo de Santa Clara, suministró el instrumental más moderno de aquel tiempo al Observatorio Astronómico Municipal.

Para el Cuerpo de Bomberos mandó a edificar un cuartel funcional, y compró la casa y los utensilios necesarios para el dispensario de niños pobres denominado El Amparo. Junto con sus dos hermanas donó las escuelas San Pedro Nolasco y Santa Rosalía, a las que dieron los nombres de sus padres, quienes, también, por su ilimitada generosidad, contaron con las simpatías de la comunidad.

En 1895 Marta Abreu dotó a Santa Clara de una planta eléctrica para el servicio público, e informada de la dura tarea del lavado de las mujeres pobres que se hacía a la orilla de los ríos construyó cuatro establecimientos públicos con las comodidades propias de ese menester, tomando como modelo uno que viera durante una visita a Suiza.

Tras el estallido de la revolución del 24 de febrero de 1895, Marta y su esposo partieron de Cuba hacia Europa. Y desde ese continente siguió dando muestras de su preocupación por el destino de su Patria al realizar una valiosísima contribución monetaria a la gesta libertaria organizada por José Martí y el Partido Revolucionario Cubano. De tan acendrado amor dejó constancias al afirmar: "Mi última peseta es para la República, Y si hace falta más y se me acaba el dinero, venderé mis propiedades; y si se acaban también, mis prendas irán a la casa de venta. Y si fuera poco, nos iríamos a pedir limosna por ella. Y viviríamos felices porque lo haríamos por la libertad de Cuba".

De ella diría Fermín Valdés Domínguez: "Su patriotismo es la cifra y la clave de todas sus excelsas virtudes", en tanto que el Generalísimo Máximo Gómez opinó: "Si se sometiera a la deliberación en el Ejército Libertador el grado que a dama tan generosa habría de corresponder, yo me atrevo a afirmar que no hubiera sido difícil que se le asignara el mismo grado que yo ostento".

En medio de una demostración de júbilo popular, Marta Abreu regresó a Santa Clara el 19 de marzo de 1901. Pero enemiga de los homenajes, de los reconocimientos públicos, continuó su vida sencilla, callada y generosa. De nuevo visitaba tierras europeas cuando falleció en la capital francesa el 2 de enero de 1909.

Por todo lo antes narrado, algunos han llamado a Santa Clara la ciudad de Marta Abreu. En etapas de la colonia y la neocolonia, cuando a muy pocas instituciones u organismos gubernamentales le interesaban los problemas de los desposeídos, allí quedó la huella de los esfuerzos de esta singular mujer, de esta insigne patriota, preocupada por el bienestar colectivo, por poner fin al atraso, la miseria y el abandono material en que vivía tanta gente del pueblo.


(Tomado de habanaradio.cu)


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