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| Implantes
prehistóricos
Según investigaciones realizadas por los doctores
Mario R. Montalvo Villena y Elena L. Fernández Herrera,
de la Facultad de Estomatología del Instituto Superior
de Ciencias Médicas de La Habana, los transplantes
dentarios son mucho más antiguos de lo que se imagina.
Las memorias hablan de un doctor Albucacis, cirujano de Arabia,
que realizaba fijaciones con hilo de oro en el año
1050 en dientes perdidos y removidos accidentalmente. También
se sabe que Ambrosio Paré (1564)
trasplantó a una dama de la nobleza un diente donado
por una de sus doncellas y verificó con posterioridad
que esta podía masticar perfectamente.
En Europa, en el siglo XVIII, se destacan los trabajos de
Fauchard (1725), quien consideró que los trasplantes
dentarios podían efectuarse de un individuo a otro;
y de John Hunter (1771), que creía que un tejido trasplantado
podía vivir y trasplantó dientes de una persona
a otra. Incluso hay investigaciones que sugieren que algunas
comunidades indígenas implantaban pedazos de concha
en donde se perdía un diente, tras lo cual la persona
podría seguir masticando.
Sin embargo, con esta técnica, para ser trasplantados
los dientes deben tener formado por lo menos el tercio cervical
de su raíz, y además deben fijarse durante un
tiempo de cuatro a seis semanas, sin contar que el traumatismo
sobre el saco folicular y los tejidos parodontales del diente
interfieren en la evolución de los trasplantes, lo
cual puede provocar su fracaso.
Con la técnica que experimentó el doctor Fisín
se ahorrarían molestias y sufrimiento al paciente,
a la vez que se garantizaría un mayor éxito,
ya que el molar crecería como si fuera un diente normal.
(Tomado de Juventud Rebelde
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