| No
hacen falta alas
Por Yusmileydis
Verdecia
Fotos: Elio Miranda

Las obras de Daneris asombran a
todos. |
“Cuando pienso en la pintura, lo primero
que me viene a la mente son los momento felices que me ha
traído, los momentos de gratitud de trabajo, de estudio…
Es como si me despertaran de un gran sueño”.
Una obra de arte puede tomar formas distintas,
Se trata de imaginación y atención al detalle.
Por eso, Daneris desanda por su adolescencia con sus pinturas
a cuestas, sumergiéndose en un inigualable mundo, lleno
de colores y gratas emociones...
“Amo mucho la naturaleza, y esto es
lo que me lleva a representarla en mi obra. A veces dejo un
espacio para crear urbanismos, retratos, trabajos creativos
y esculturas, pero lo que más me inspiran son los países,
los pensamientos, los sueños, las ideas… Desde
que descubrí el secreto de pintar le he sido tan fiel
que perder la pintura o dejarla por algún motivo es
como dejarme a mí misma”.
No hacen falta alas
para hacer un sueño…
Desde los primeros momentos en el mundo de las artes plásticas,
Daneris Flores Osoria reflejó la solidez de la orientación
de quienes a diario le inculcaban no solo la técnica
en la pintura, sino también el amor a la vida. Padres,
maestros, amigos… una gran familia que compartió,
junto a ella, momentos de felicidad y tristeza.
…Basta con
las manos, basta con el pecho (…) y con el empeño
Al nacer era una niña de bajo peso y traía una
malformación congénita. Tratando de incorporarla
socialmente, vincularon la medicina con la cultura. Fue entonces
cuando Nereyda, su mamá, la llevó a recibir
clases de baile en una escuela cercana.
“Me gustaba mucho bailar… Estuve
en danza hasta los ocho años de edad, pero siempre
sentí cierta inclinación hacia la pintura. En
los intermedios de los ensayos, dibujaba pequeños cuadritos
para regalarles a mis amiguitas.
“Un día escuchamos hablar de
Pedro del Valle, profesor de Artes Plásticas de la
Casa de Cultura de Santiago de las Vegas, y mi mamá
y yo fuimos a conocerlo… Una excelentísima persona
y un buen profesor. Me enseñó no solo de pintura,
sino también cómo convivir mejor y cómo
desenvolverme más. Al igual que a él, le debo
mucho a Kueli, mi profesor de Dibujo, quien me enseñó
a explotar y acrecentar lo que de dibujante llevaba dentro”.
Para estos profesores, acoger a Daneris
significaba creer en el futuro. Descubrirla y transmitirle
sus conocimientos ayudándola a enriquecer esas dotes
innatas de pintora, se convirtió en la más positiva
y halagüeña de todas las experiencias.

Para la artista, cada obra refleja
su personalidad. |
…No hacen falta
alas para ser más bellos…
Daneris sorprendía a todos en cada presentación.
Siempre se mostró altamente imaginativa… se entregó
con tesón, con amor sin límites al trabajo plástico,
deslumbrando a todos por poseer esa vocación tan fuerte,
esa palabra mágica y maravillosa que es el talento.
Participó en varios concursos y ganó
premios municipales, provinciales y nacionales. Ha realizado
varias exposiciones personales, algunos con más de
30 cuadros. Actualmente está inmersa en la exposición
“Mis quince primaveras…” y nada mejor que
los paisajes para representar la felicidad de su etapa más
floreciente.
“Es algo que siempre quise hacer durante
la celebración de mis quince años, ahora en
el mes de octubre. Cumplo quince primaveras y lo represento
con igual número de cuadros, los cuales preparé
con mucho amor. Cada obra simboliza un año de mi vida
un fiel reflejo de mi personalidad. El primero, con el cual
abro la exposición, representa el alba; y el último,
el atardecer”.
…Basta el buen
sentido del amor inmenso…
“Mi mamá me apoya mucho en este proyecto. Ha
estado siempre a mi lado guiándome intelectualmente
para hacer más completo mi trabajo artístico…
Me ha sabido orientar y ha luchado mucho por mí, al
igual que mi papá”.
Involucrados en este mundo, sus padres se
han convertido en partícipes de tantas creaciones,
pues no solo la guían en su andar por los detalles
de la vida cotidiana, sino también en la pintura, lo
cual se ha convertido en su alegría y satisfacción…
Para ellos, esta experiencia tan positiva
que tanto los emocionaba generaba también una lucha
incesante contra incrédulos y desconfiados, pues no
todos creían que aquellas pinturas, tratadas con tanta
minuciosidad y exactitud, nacieran de las manos de una pequeña.
… No hacen
falta alas para alzar el vuelo…
“Hoy mis retos son bien grandes…, diría
ambiciosos. Lo primero y más grande es entrar a San
Alejandro y realizarme como artista. Me gustaría
mucho, pues a este arte pienso dedicarme el resto de mi vida.
Creo así poder expresar de una forma más profesional
mi interior, mis sentimientos, mis ideas, pues la pintura
para mí no es solo un reto, sino también mi
vida. Es una forma de comunicarme con la sociedad, de trasmitirle
esa paz espiritual que reflejan mis cuadros”.
Y así va, conjugando ideas, sentidos
y emociones, para darles brillo a sus ojos y alas a la imaginación.
No se amilana ante el resto. Sabe que cada momento de creación
es emprender un nuevo vuelo hacia la luz del triunfo.
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