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Maikel Zulueta
Rey de Luruaco
Por Joel
García

Ante el joven kayacista se abre
un amplio camino de triunfos.
(Foto: Archivo) |
Pleitesía y admiración rindieron
todos en el lago Luruaco de Cartagena de Indias al joven kayacista
cubano Maikel Zulueta Arencibia, quien debutó internacionalmente
con tres doradas y dos bronces, y de esta manera pasó
en dos días del anonimato a rey del canotaje en los
XX
Juegos Centroamericanos y del Caribe.
El espirituano de 19 años lució
todo un consagrado en la especialidad más fuerte, el
single sobre 1 000 metros. Media hora más tarde volvió
al bote junto a su compañero Jorge García para
imponerse en el K-2 a la misma distancia. Sin embargo, lo
más expectante se reservó para el final, cuando
Maikel lideró la embarcación K-4 sobre el kilómetro
y tomaron desquite ante la tripulación venezolana que
los había derrotado en los I
Juegos del ALBA, a la cual relegaron para la medalla de
bronce.
Entonces el rey pudo hablar a la prensa
sobre la emoción que se experimenta tras ganar tres
oros en su primera competencia internacional.
“Prefiero los eventos de resistencia,
pero debo decir que salí a buscar el oro también
en las pruebas rápidas, donde los contrarios remaron
mejor”, reconoció Maikel, quien tiene como próximas
metas clasificarse para los Juegos Panamericanos de Río
de Janeiro, Brasil, este año, y sueña con clasificar
para una final mundial u olímpica.
Kayacista por pura casualidad —practicaba
boxeo, pero para entrar en la Escuela de Iniciación
Deportiva Escolar hizo las pruebas en esta disciplina—,
el mejor representante cubano hoy en esta especialidad se
erigió como un monarca que atesora coronas gracias
al entrenamiento, el esfuerzo y el sacrificio diarios.
“No puedo pedir más en mi debut.
Cumplí con mi entrenador, con mi familia y conmigo
mismo, y esto solo me alienta a seguir, a pensar en cosas
mayores”, concluyó sus breves declaraciones Zulueta,
uno de esos muchachos que sobresale por su sencillez a la
hora de celebrar sus triunfos.
En momentos en que el kayac cubano parecía
estar huérfano de figuras, las medallas de Maikel en
Luruaco abrieron un camino de esplendor y de compromiso. Sin
embargo, nada ilustra mejor la calidad humana de este bisoño
deportista que las declaraciones al periódico
local de su provincia, tras el recibimiento en La Güira:
“No me esperaba este recibimiento, uno se ve entre ellos
tan normal, pero aquello fue grande, me recibieron en la calle,
todos vinieron a saludarme. ¿Mi madre? Ella lo es todo,
ha pasado mucho trabajo pero me ha impulsado siempre, por
eso le prometí un regalo por su cumpleaños el
mismo día que competí. ¡Y no pude darle
uno mejor!”.
Pleitesía y admiración
rindieron todos al rey del lago Luruaco, Y las que resta son
impredecibles para cualquier periodista. Confiemos.
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