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La canasta de Mayra
fue en el remo
Por Joel
García

Cambió la pelota por el remo,
y con muy buenos resultados.
(Foto: Archivo) |
El cambio de deporte en edades tempranas
es normal para muchos atletas. Para algunos, el éxito
mayor ha llegado con la dicha de una oportuna y sabia reorientación,
aconsejada por experimentados entrenadores.
En esta situación se
ubica Mayra González, baloncestista por tres años
hasta su captación para el mundo del remo en Sancti
Spíritus, gracias al empuje de su primo, Wenceslao Borroto,
y la visión estratégica del actual comisionado
nacional, Norge Marrero.
SJ: Entrar en la historia…
“Imagínate —explica ella—, nunca
había montado un bote, pero en apenas seis meses dominaba
bien los remos. No eran muchas las muchachas que parecíamos
enamoradas de este deporte, aunque había ganas de salir
adelante, y no faltaban las giras a Europa, donde se concentraba,
como hoy, lo mejor de este deporte”.
SJ: Y en México 1990 comenzó
tu colección de premios.
“Prefiero decir mi primera medalla, porque la historia
siempre se está escribiendo y uno entra en ella por
muchas cosas, no solo por sus resultados. Entonces, logré
ese primer título, en el doble sin timonel, con Magdalena
Rodríguez”.
SJ: Fue el estreno dorado también
del remo femenino cubano.
“Sí, y eso sorprendió a muchos, porque
nadie pensó que Cuba pudiera, en menos de cuatro años,
armar una selección femenina de nivel. En los Juegos
Panamericanos de La Habana también dimos pelea y les
ganamos dos bronces a las canadienses y americanas”.
SJ: En el caso tuyo, ¿qué
es lo más difícil de asumir en cada jornada?
“Al principio competía en los botes dobles y
hasta en los cuatro sin timonel y resultaba un poco más
animado el entrenamiento Luego pasé al single y la
soledad de esta especialidad tiene cosas buenas, como que
el resultado depende únicamente de tu esfuerzo”.
SJ: ¿Te consideras recompensada?
“Diría que sí. Concreté el sueño
de ir a unos Juegos Olímpicos —Sydney 2000—
y estar fajada entre las primeras, aunque finalmente terminé
séptima. También alcancé medallas en
Copas del Mundo y fui octava del orbe en el 2001. Sin embargo,
cuando miro hacia atrás, creo que pudo haber sido mejor,
a pesar de que en todo momento di el máximo”.
SJ: ¿Por qué regresaste
de nuevo a los botes?
”Cuando me retiré siempre pensé que podría
regresar algún día, ya fuera como entrenadora
o deportista, y aquí estoy desde noviembre del 2005”.
SJ: ¿Qué diferencias
observas hoy con el remo de tus inicios?
“Ha dado un salto de mejoría
en resultados y calidad técnica incuestionable. Solo
resta coronarlo con preseas en campeonatos mundiales —Ismaray
Marrero estuvo a punto de lograrlo en Gifú, Japón—,
pues en el resto de los niveles, Centroamericanos y del Caribe,
Panamericanos y Copas del Mundo ya la logramos”.
SJ: ¿Y el baloncesto?
“Quizás algún día vuelva a entrar
en un tabloncillo para refrescar la puntería, pero
el remo es mi amor eterno”.
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