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Jornada internacional por la liberación de los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.

45... ¡Y van más!


¿Un clavo saca al otro?

Muchas personas sufren irremediablemente la ruptura con su pareja y, para consolarse, buscan sustituirla de inmediato por una nueva. ¿Es normal este comportamiento?

Por Mongui

Montaje gráfico.

Todo iba de maravilla entre ustedes salvo algunas discrepancias que a veces subían de tono; pero en el fondo se amaban. Todo inclinaba hacia una relación feliz cuando, de pronto, se cayó. Sabemos que te sentiste muy poca cosa y te propusiste llenar tu hoja de servicios aunque tuvieras que cerrar los ojos para tragar. “Cualquier cosa antes que me vean sufriendo”, fue tu justificación de entonces. Pero lo que parecía comprensible al principio ahora se ha convertido en vicio. Los dedos de la mano no te alcanzarán para contar cuántas relaciones has tenido solamente en este curso, con la comida y el “postre” incluidos.

Por supuesto que lo anterior no te sucede solo a ti, ni tiene nada que ver con tu sexo. Rachel, tu compañera de aula, atraviesa la misma experiencia. ¿Recuerdas cuando, por tu cabeza loca, perdió al buenazo de Alain y luego quedó peor que un trapo? Después de aquello le pusieron El expreso, tal vez porque al que se le ponía delante lo arrollaba como un tren. Creo que anda de una relación a otra aspirando encontrar al sustituto ideal.

Y qué me dices de Adonis, que se cree muy listo porque ha conquistado a seis chiquitas de septiembre para acá. Mucha gente lo aplaude, pero no engaña a nadie. Su autoestima está por el piso y, aunque pretende hacerse “el duro”, son ellas las que lo dejan la mayoría de las veces. ¡Averigua tú por qué! No obstante, él sigue vendiendo una imagen de conquistador. “El que come bueno y malo come dos veces”, suele decir, para que no se den cuenta de que está hecho un “carroñero”. Lo cierto es que tiene tremendo miedo a estar solo.

Esto de que un clavo saca a otro debe ser un cuento que además, no discrimina: lo mismo le sucede a mujeres que a hombres.

Estereotipos
Sin lugar a dudas, la sociedad es responsable de algunos comportamientos inadecuados, en especial dentro de la adolescencia, cuyo patrón fundamental son los mayores.

“El afán de ser como aquellos adultos que identifican en sus modelos ideales
—apunta la especialista Mariela Castro Espín, del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX)—, así como el deseo de comprobar si es verdad eso de poder procrear (si son fértiles o no), a veces interpretado como virtud indispensable para ostentar la nueva condición de ser mujer o hombre, conduce a incursiones con descuidos en el ?paraíso mágico de la sexualidad’”.

Aunque mucho se ha avanzado, todavía subsisten estereotipos. La sociedad impone modelos tipo: para la mujer, el de madre, esposa, amante (la destinada a cuidar los hijos, la encargada de preservar una relación, la culpable de las rupturas por dejar enfriar el matrimonio; la del eterno complejo de Cenicienta, en espera del hombre que la redimirá); para el hombre, el de padre, sostén, virilidad (el que mantiene a la familia, el que tiene que poder con todo, el que no ha de negarse a nada, el del eterno complejo de marinero, en cada puerto un amor). Y a partir de esos esquemas se estructura la familia cubana con más o menos independencia.

“El concepto de género sexual es modular en esta perspectiva —señala la doctora Patricia Ares en un artículo sobre la virilidad masculina—. Designa las características, códigos e ideales a ajustarse para reconocerse y ser reconocido como sujeto mujer o varón y modelar una tipificación más o menos rígida: el estereotipo”.

Esto explica por qué Javier, un amigo mío, carece de estabilidad emocional. Javier es una persona atractiva, inteligente y segur de sí, aunque pensándolo bien me parece un poco raro, creo que porque centra mucho sus energías en presumir de lo que no es. Jamás enfrenta su realidad traumática, porque se la pasa demasiado ocupado en su relación momentánea.

Y como sucede con Javier, pocas personas admiten públicamente su temor a quedarse solas; es más, ni siquiera se dan cuenta de ello. Por más que les insistamos, su respuesta casi siempre oscila entre el clásico “mejor solo que mal acompañado” y el “no necesito pareja para ser feliz”. En cambio, la psicología colectiva les impulsa a concentrar gran parte de su energía en buscar el alma gemela.

Muchos hemos caído en la trampa del desamparo amoroso, fracasamos en una relación supuestamente ideal y recomenzamos otra para olvidar, con lo primero que aparezca. A veces no tuvimos tiempo ni para recoger alguna prenda que le dejamos al anterior; todavía está su nombre, como folio en cada página de nuestra libreta, no hemos sacado su fotografía de la cartera y ya le encontramos sustituto.

En algunas ocasiones sabemos que nuestra última conquista va a durar lo que un merengue en la puerta de una escuela, pero tenemos que olvidar y los demás nos entienden, porque saben que estamos al borde de la locura. Lo preocupante es que hagamos de aquello un hábito, porque además nos puede traer alguna infección de transmisión sexual, riesgos de infertilidad y hasta poner en peligro nuestras vidas.

Ojo con la trampa
Existe un abismo entre compartir, incluso sexualmente, con la persona inadecuada, por el simple hecho de “descargar”, como dicen los jóvenes, y convertir esa acción en costumbre. Conozco personas que cambian de relación casi más rápido que de ropa. Las hay quienes tienen ya una lista preparada de posibles “sustitutos” por si acaso.

En la mayoría de los casos, “La gente que actúa así vive en estado de falsa seguridad, y raras veces mantienen la relación más de unos meses”, argumenta la consejera matrimonial española Cindy Marais. En el fondo, estas personas anhelan una pareja estable y amorosa, de ahí la constante búsqueda. De hecho, son felices cuando la encuentran, aunque suele durarles poco porque necesitan ser el centro de atención, cosa que logran al principio pero después la vida continúa y no son ellos o ellas los únicos en este mundo.

De todas formas, hoy por hoy, conservadores e inestables abogan por la estabilidad. Al menos, así lo confirma la doctora Beatriz Torres, especialista en temas sexuales:

“Se han hecho investigaciones de jóvenes y adolescentes cubanos, en cuyos resultados todavía ponderan, promueven y plantean que es importante la pareja monogámica, aunque admiten que deben tener relaciones inestables, de descarga, o sea, relaciones de placer”.

Lo cual no quiere decir, agregamos nosotros, que haya que convertirse en dependiente de una compañía por el solo hecho de cumplir con los demás, ni mucho menos caer en el complejo de Bella Durmiente (esperar que venga nuestra media naranja a rescatarnos). Piensa que en el horizonte, quizás más cerca, hay alguien que se cruzará en tu camino y si es necesario tú le pondrás el puente. Pero eso de coleccionar pareja no debe ir contigo, desdice mucho de ti, no importa el sexo que tengas.

 

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