| Anorexia:
el mal de las adolescentes
Por Ana Lilian Lobato

Un patrón de belleza que
ocasiona graves daños a la salud no puede ser nunca
un modelo que queramos seguir.
(Tomado de www.elnokiagame.tk) |
Una joven latinoamericana, de apenas catorce
años de edad, escribió un sorprendente libro
donde relata sus memorias de anoréxica.
La adolescente, contenta con su extremada delgadez, se enorgullece
de su padecimiento. Tan alarmante noticia propició
un cuestionamiento: que las sociedades de consumo imponen
patrones de belleza en lugar de aportar conocimientos sobre
las secuelas que causa la enfermedad.
Afección provocada por factores biológicos,
psicológicos o sociales, la anorexia surge a partir
de una alteración grave de la percepción de
la imagen, motivado por un temor morboso a la obesidad. El
mayor porcentaje de pacientes se manifiesta en el sexo femenino,
principalmente en la adolescencia y entre las mujeres de 25
a 35 años.
Se caracteriza por mantener un peso corporal mínimo,
miedo intenso a engordar, sufrir amenorrea (falta de la menstruación),
dietas exageradas, así como uso de purgas, vómitos
provocados o ejercicios físicos excesivos.
La anorexia nerviosa se divide en dos subtipos: el restrictivo
y el compulsivo purgativo. En el primero se presentan cuadros
clínicos donde la pérdida de peso se supera
con dietas o ejercicios intensos; en el segundo solo se recurre
a atracones o purgas.
Con mayor frecuencia esta enfermedad se evidencia en las sociedades
de consumo. El sistema capitalista impone patrones esquemáticos
vendidos en el mercado, se oferta un producto y la imagen
corporal pasa a convertirse en mercancía. Inmensas
pancartas anuncian la top model del año:
una joven de alta estatura, bastante delgada y con extremidades
largas, mensaje que influye en la psicología humana,
pues se dicta un canon de belleza que deviene expectativa
social.
Por otra parte, la vulnerabilidad del adolescente y los problemas
familiares y sociales pueden originar una conducta alimentaria
típica de los anoréxicos. La sociedad occidental
valora la obesidad como insana y poco atractiva, mientras
la delgadez resulta algo deseable.
En las sociedades donde escasean los alimentos, la anorexia
es prácticamente desconocida, no así en el mundo
capitalista, donde el 95% de anoréxicos son mujeres.
A veces, los pacientes abusan de purgantes, diuréticos
o píldoras dietéticas.
Para su tratamiento se aplica psicoterapia, terapia comportamental
o familiar medicamentosa e hiperalimentación. Como
objetivo se persigue corregir la mal nutrición y la
solución de disfunciones psíquicas.
Actualmente en el mundo se realizan campañas para combatir
y prestarle mayor atención a este padecimiento. En
España, el portavoz socialista de Juventud de Madrid
y los representantes de Atención a la anorexia nerviosa
y a la bulimia, denunciaron ante el hospital Santa Cristina
la poca seriedad que el gobierno regional presta al tratamiento
de los trastornos alimentarios.
La anorexia es hija legítima de la sociedad de consumo,
y aparece con frecuencia entre princesas y modelos. Pero esto
no se limita a quedarse en un cuento de hadas, pues muchas
jóvenes hoy son anoréxicas, e incluso se enorgullecen
de ello, poseídas por su narcisismo, desconociendo
los daños que puede ocasionarle.
(Tomado
de Juventud Técnica Digital)
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