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Remates al corazón
de Idalmis
Por Joel
García

(Foto: René Pérez
Mazola) |
En Cuba caminan por las calles nueve tricampeones
olímpicos, galería envidiable para cualquier
país. De estos, siete son del equipo femenino de voleibol:
las famosas espectaculares morenas del Caribe. Y con una de
ellas, quizá de las menos conocidas, Idalmis Gato,
nos lanzamos al juego de remates, es decir, de una entrevista.
SJ: Todo está
listo en el taraflex. El público se impacienta. Comienza
la presentación de las jugadoras…
“Cuando fueron a la escuela primaria para hacer
las captaciones escogí voleibol, porque me gustaba
más que el baloncesto. Sin embargo, a las dos semanas
me llevaron a una competencia de este último. Salí
a jugar y me sonaron un codazo en la cara, y le dije al entrenador:
—No juego más, lo mío es el voleibol"
SJ: En los primeros minutos del
primer set se aprecia un poco de pesimismo. Alguien llama
a levantar el ánimo…
“El voleibol femenino contaba con equipos A,
B y C, y las jugadoras tenían un nivel altísimo.
Estamos hablando de Josefina Capote, Imilsis Téllez,
Lázara González y Mireya
Luis, entre otras muchas. Entonces pensaba que no sería
nada dentro de aquella constelación. Sin embargo, me
convertí en una especialista de la defensa y el recibo,
sin dejar a un lado el otro aspecto porque siempre fui el
primer cambio de las atacadoras individuales”.
Por fin la victoria parcial. Un breve descanso
para comenzar de nuevo en busca del premio final, ¡y
qué premios!
“Los tres títulos olímpicos
tuvieron una historia diferente. El de 1992, en Barcelona,
nos sorprendió, pero lo esperábamos. Las dos
derrotas en la clasificatoria de Atlanta,
en 1996, sucedieron porque nos confiamos y psicológicamente
estuvimos desubicadas en esa etapa. La noche antes de la muerte
súbita nos reunimos todas y quedó claro que
el voleibol femenino no podía hacer quedar mal a Cuba.
“El de mayor significado para mí
de los tres oros olímpicos fue el de Sydney. Me había
ido del voleibol de sala para el voli de playa y Eugenio
George me llamó para ver si estaba en disposición
de buscarme un puesto dentro del equipo que iba a esos Juegos.
Por esa incorporación a última hora, por todo
lo que pasé después para llegar a Sydney —no
aparecía mi credencial y estuve tres días más
en Japón—, y por las horas dedicadas al entrenamiento,
ese oro será siempre especial”.
SJ: Arranca el parcial que puede
dejar definido el juego. El saque de las contrarias arrecia
y se impone sacar el extra.
“En estos momento doy clases de aerobios,
porque desde que me retiré estoy buscando un trabajo
como entrenadora de base en el voleibol y no he podido encontrarlo”.
Idalmis Gato no esconde su predilección
por dos profesiones que hubiera deseado estudiar Derecho y
Periodismo. Tampoco la admiración por Josefina Capote,
Mireya Luis y Regla Torres dentro del equipo nacional, y la
brasileña Marcia Fu entre las foráneas.
El tiempo se acaba y a esta tricampeona
olímpica le quedan todavía más remates,
muchos más.
Y los dará.
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