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Jornada internacional por la liberación de los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.

45... ¡Y van más!


¿Pareja de tres?

Por Heldrys e Isabelle

Infidelidad
(Tomado de: Revista Somos Jóvenes)

“Fue mi media mitad…”. Así, muchos suelen apreciar las relaciones de pareja: como la complementación suprema del ser humano. Sin embargo, para algunos investigadores es desacertado verlas como la unión de dos mitades, pues atribuyen a la misma un sentido de dependencia que puede castrar la individualidad de cada persona.

A pesar de lo anterior, a la altura del siglo XXI no podemos obviar el precepto de las dos mitades, el cual nos ha acompañado desde tiempos inmemoriales. Bajo la égida de este pensamiento, los seres humanos se buscan casi con demencia unos a otros y una vez fusionados se juran amor y respeto. Quizás por esto una de las peores traiciones en los vínculos de pareja sea la infidelidad.

Usualmente es entendida solo desde el punto de vista de las relaciones de pareja; por tanto, la asumiremos en este trabajo como la ruptura de ese pacto tácito de mantener relaciones sexuales y lealtad sentimental con la persona escogida.

Con respecto a las relaciones paralelas o infidelidad existen variadas opiniones. Algunos creen que una pareja estable es mucho más dada a la felicidad, pues se erige como el medio ideal para el desarrollo de una comunicación profunda y, por consiguiente, en ella se potencian relaciones sexuales más seguras, con más confianza y el respeto a nuestras peculiaridades y gustos.

Otros, por su parte, plantean que la infidelidad le da un toque especial a la relación estable, pues la mantiene fresca. Incluso hay partidarios de que esta no es amenazante para la pareja, mientras sea el afecto la razón que la promueva. De ahí que muchos no permitan que esta relación los absorba desde el punto de vista afectivo.

Aunque en Cuba los estudios sobre el fenómeno son pocos, nos atreveríamos a afirmar que es una conducta frecuente.

En la mayoría de los casos, la infidelidad puede ser el resultado de la crisis de una pareja. En otros, la relación no satisface las expectativas sexuales, emocionales o intelectuales de uno de los miembros y en vez de apelar al diálogo se refugian en un vínculo con otra persona. Para algunos la infidelidad aparece ante la dificultad de manejar la intimidad con su pareja y por eso a veces interponen una actividad o una persona entre ellos.

Las causas de este comportamiento, además, varían en dependencia del sexo. Para los muchachos esta conducta es vista como algo inherente a su condición de “macho”. Muchas veces se ven fuertemente influidos por diferentes normas y valores que un entorno machista les impone.

No obstante, en determinados casos, detrás del papel del “superhombre” se esconde una carencia afectiva importante o una necesidad de mejorar la autoestima. Por ello recurren a la conquista como vía de sentirse valorados.

Según la licenciada María Teresa Abreu García, profesora auxiliar de Psicología Médica de la Facultad de Ciencias Médicas Comandante Manuel Fajardo, una de las causas fundamentales en la mujer es la búsqueda de nuevas experiencias y la insatisfacción emocional con su pareja estable.

Asimismo, constituye un complemento importante para las féminas el sentirse atractivas o deseadas por el hombre que tienen a su lado. Si esto no se cumple, pueden sobrevenir la frustración y la devaluación de la autoestima. Quizá sea una de las causas más comunes que las llevan a aceptar un cortejo e involucrase con otra persona.

Sin embargo, cuando la práctica es asumida por el sexo femenino suele generar censura social. Tal vez por esta razón ellas se escondan más o adopten posturas más sutiles, lo cual no indica que la tendencia sea más elevada en los varones.

Entre hombres y mujeres hay quienes son adictos a la infidelidad y se enganchan por el placer que les produce esa situación de riesgo.

Frecuentemente, cuando una de las partes ha sido infiel, se debilitan los nexos que solidifican al vínculo. Algunos perdonan y continúan la relación; en cambio, el amor puede ser opacado por la desconfianza e inseguridad, con lo que se rompen las bases de la unión.

Entre otros, se observa el sentimiento de culpa como una de las principales consecuencias de la infidelidad. Si la traición es conocida por la otra parte añora con mayor intensidad, aunque el engañado se considera también responsable por no haber sabido retener al otro a su lado.

Descubrir una infidelidad conmociona a ambos sexos; le es más difícil al hombre superarlo, debido a los estereotipos. Por su parte, históricamente las mujeres han estado acostumbradas a perdonar y a tolerar, aunque esto ha cambiado algo en la actualidad.

Nuevas tendencias
“¡Hay que disfrutar la vida!” “Si no gozamos ahora, entonces, ¿cuándo?”, constituyen expresiones muy socorridas por los jóvenes para justificar determinadas actitudes “infieles”.

En nuestro país, y en muchos otros, aunque tal vez con otros nombres, “la descarga” está de moda. Según el doctor Lázaro Hernández Coterón, de la Clínica del Adolescente, en Ciudad de La Habana, “hay una tendencia real en la actualidad al vínculo en el cual no exista nada sólido, sino para pasar el momento. En la “descarga” ambos coinciden en tener un placer escueto, que pueden tener relaciones sexuales, sin involucrar sentimientos”.

Muchos jóvenes no conciben la relación como una compañía estable y a largo plazo, sino como algo variable que pueden cambiar siempre que lo deseen. Esto ocurre, quizá, debido a una mala concepción de la relación de pareja o a la inmadurez a la hora de asumir responsabilidades.

El fenómeno no es exclusivo de Cuba. En otras partes del planeta la volubilidad de las relaciones amorosas está en boga. Se le ha querido llamar “pareja abierta”, “swinger” o “poliamor”. Los defensores de esta corriente plantean cuán beneficioso resulta abrirse a nuevas relaciones con terceros y que cada miembro propicie espacio al otro para este tipo de vínculo.

Pero ¡cuidado! Los conflictos de pareja y las insatisfacciones que puedan existir deben asumirse con madurez y responsabilidad para evitar el daño mutuo. No se resuelve intercambiando parejas o involucrándose con terceros.

Pareja significa dos
Si bien es cierto que la infidelidad no es algo por lo que pasan todas las uniones, constituye para muchas una amenaza de las que pocas han podido escapar.

La constitución de una pareja es un acto de madurez que implica el compromiso de lealtad mutua. Los vínculos fortuitos pueden acarrear estados emocionales negativos, desconfianza e incluso la ruptura de la relación, porque rompen precisamente con la palabra de fidelidad dada, aunque no medie documento alguno.

Según la mayoría de los especialistas, no existen estudios concluyentes desde el punto de vista biológico que permitan afirmar que la especie humana necesita genéticamente tener varias parejas a la vez. Pero sí hay un gran número de investigaciones que demuestran lo beneficioso y positivo de una relación con una sola pareja; no solo en los planos psicológico y social, sino también para los descendientes de esa unión.

Para la infidelidad siempre hay causas, puesto que el otro no será nunca exactamente como queremos. No obstante, a la unión consensual debe llegarse lo suficientemente preparados para asumir con fidelidad lo pactado.

 

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