| Solidaridad
y prevención
Por Ariadna Rengifo
Mucho se ha hablado y escrito sobre el tema del VIH/SIDA,
y aunque recurrimos a estos artículos llenos de expectativas
buscando leer la tan esperada noticia del descubrimiento de
su cura definitiva, hasta ahora lo más probable es
que en especial solo encontremos datos aproximados sobre las
características o síntomas del virus, formas
de transmitirlo, algunos avances respecto a su tratamiento
y/o recomendaciones para protegerse de él.
Sin embargo, hasta que esta enfermedad llegue
a ser cosa del pasado, no serán suficientes todos los
medios empleados para prevenirla.
Hoy, Somos Jóvenes
te invita a que conozcas el trabajo tan humano y optimista
que realiza el Proyecto Hombres que tienen Sexo con Hombres
(HSH), y el que se inserta dentro del Centro
Nacional de Prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual
y SIDA.
El derrumbe de un
mito
No es un secreto para nadie en estos días que durante
mucho tiempo existió la creencia de que el VIH/SIDA
era un padecimiento exclusivamente de homosexuales. El mito
comenzó a desmembrarse cuando se comprobó que
esta es una enfermedad que no establece jerarquías
sociales, distinción genérica o ramal y que
no tiene deferencias por una u otra orientación sexual.
No obstante, es útil aclarar que,
gracias a investigaciones realizadas por los sociólogos,
psicólogos, médicos y otros especialistas de
la Salud se ha comprobado que en la actualidad, entre los
grupos más vulnerables al VIH/SIDA en Cuba se encuentran
los adolescentes, los jóvenes y la población
homosexual; esta última es la más afectada por
la epidemia.
En una tentativa por ayudar a este grupo
a cambiar los patrones de conducta que los lleva a una situación
de riesgo, y para impedir que continúen infectándose
por el VIH/SIDA, es que se ha creado el Proyecto HSH. Pero…
¿Qué
es HSH?
Bueno, pues es posible que conozcas algunos de los programas
preventivos que se han organizado para alertar a todos los
grupos de la población. Quizás hayas oído
hablar de Consejería cara a Cara, LíneAyuda,
Carrito por la Vida o Afroaché. HSH es otro de estos
programas humanitarios, quizás poco difundido hasta
el momento y que al igual que los otros, constituye un camino
para llevar (en este caso a un grupo específico de
la población) esa actitud que a veces se pospone sin
causa clara: la responsabilidad.
Tu actitud ayuda
a todos
¿Quiénes realizan este trabajo?
Justamente cerca de mí tengo a tres de los jóvenes
que se dedican a esa labor de aconsejar con verdadero compromiso.
Uno de ellos es Roberto Alain.
“Nosotros somos voluntarios —me
dice—, nos hemos preparado para asistir a los lugares
de encuentro de la población homosexual y hacer intervenciones
con las personas que acuden allí.
“El trabajo consiste en hablar sobre
las Enfermedades de Transmisión Sexual, el VIH/SIDA,
tratar de aclarar las dudas que tenga esa población
y darle algunos materiales como condones y plegables, que
contienen la información necesaria para cada caso.
Es una tarea que se hace en la calle, en la mayoría
de los casos especialmente por jóvenes, pues constituyen
una parte de la población más afectada”.
Les pregunto que dónde han recibido
preparación para prevenir facultativamente y me cuentan
que en el Centro Nacional de Prevención de Enfermedades
de Transmisión Sexual y SIDA. En esta institución
se imparten talleres de Sexo Seguro, a los que pueden acceder
todas las personas interesadas.
“Yo, por ejemplo, antes de ser promotor,
era un usuario más. Recuerdo que antes veía
a los promotores llegar a los sitios en que me reunía
con mi grupo, y ellos hacían su trabajo. Respondían
siempre solícitos a las dudas de todos, incluso a las
mías, claro. Y aquello me llegó de verdad. Supe
lo importante que es estar consciente de cada decisión
y más aún si se trata de preservar la salud.
Esa toma de conciencia fue la que me motivó a querer
propagarla a mis amigos. Fue la que despertó mi curiosidad
por querer saber quiénes eran las personas que hacían
este trabajo, por qué lo hacían, de dónde
provenían… y así me fui informando hasta
que llegué al centro. Empecé como promotor y
actualmente estoy frente a la salida del proyecto”.
Bárbaro Maikel, que ha estado en
silencio hasta el momento, cuenta que a él lo motivó
el deseo de conocer con más profundidad acerca de todas
las Enfermedades de Transmisión Sexual, piensa que
era otra persona bien distinta a la que es ahora antes de
pasar el taller de Sexo Seguro. Cuando se dio cuenta de la
importancia de este plan tan altruista no pudo evitar sumarse.
“Sentí necesidad de llamarle
la atención a la población de homosexuales (círculo
en el que me he movido toda mi vida), sobre lo importante
que es protegerse y proteger al otro, que a fin de cuentas,
es parte de uno mismo”.
Ubaldo Reyes considera que el trabajo requiere
de tacto y delicadeza.
“Hay que lograr que las personas se
sientan cómodas, confiadas. Eso es algo muy importante
y una de las cosas más difíciles del promotor.
Y cuando lo logra es muy gratificante porque las personas
se abren, te confiesan sus dudas, temores y eso es lo que
permite que yo pueda cumplir con mi objetivo de aconsejarlos
positivamente.”
Todos han tenido experiencias gratificantes
con el público que los ve por la calle, al parecer,
cada vez más familiarizado con el trabajo preventivo.
“Las personas que nos reconocen cuando
vamos caminando por la calle, a cualquier hora, nos llaman
para hacernos preguntas —comenta Roberto—, y eso
nosotros lo tomamos como uno de los efectos favorables que
está logrando nuestro trabajo. La población
se está identificando con lo que hacemos y eso demuestra
que no es en vano”.
“Yo también agradezco haberme
encontrado con los compañeros del proyecto, me han
enseñado mucho —dice Bárbaro—, les
agradezco todo lo que ahora sé y el que trabajemos
juntos en la misma dirección, en esa tarea tan importante
que es prevenir”.
Les pregunto cuál es el mensaje principal
que desean mandarles a todos los jóvenes de Cuba. Inmediatamente,
y casi al unísono, responden.
“La única cura contra el SIDA
es la prevención”.
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