| Este
mes el teléfono cumple 132 años
Por Alicia
Centelles

Graham Bell probando el prototipo
del teléfono.
(Tomado de www.aref.de) |
El inventor escocés Alexander Graham
Bell debe su fama tanto a la creación del teléfono,
como a sus estudios para limitar los efectos de la sordera.
Nacido en Edimburgo el 3 de marzo de 1847, y alumno de las
universidades de Edimburgo y Londres, emigró a Canadá,
y luego a Estados Unidos.
En este último país comenzó
a dar clases a sordomudos y divulgó el sistema denominado
lenguaje visible, consistente en demostrar
cómo se utilizan los labios, la lengua y la garganta
para articular los sonidos. En 1872 fundó una escuela
para sordomudos en Boston, y luego fue nombrado profesor de
Fisiología Vocal en la Universidad de esa ciudad.
Desde los dieciocho años, Alexander
Graham Bell se había interesado por la transmisión
del habla. En 1874, mientras trabajaba en un telégrafo
múltiple, desarrolló las ideas básicas
de lo que hoy conocemos como teléfono. Por fin, sus
experimentos junto a su ayudante Thomas Watson tuvieron éxito
definitivamente el 10 de marzo de 1876. Pero el verdadero
lanzamiento de su invento al mundo ocurrió durante
la Exposición del Centenario, en la ciudad norteamericana
de Filadelfia, ese mismo año.
Gracias a la entrega del premio Volta por
el gobierno francés, Graham Bell fundó el laboratorio
del mismo nombre, donde inventó el audiómetro,
para medir la agudeza del oído, y el primer cilindro
de cera para grabar, una de las bases del gramófono.
Después de 1895 se interesó
en la aeronáutica, y muchos de sus inventos en ese
campo los probó en su residencia canadiense. En 1907,
junto a su equipo, creó una cometa capaz de transportar
a una persona, y posteriormente desarrolló el alerón,
una sección móvil de un ala de avión
que controla el balanceo.
También fabricó el dispositivo
de aterrizaje de tres ruedas, lo que permitió por primera
vez el despegue y descenso en un campo de aviación.
Al aplicar los principios aeronáuticos a la propulsión
náutica, Graham Bell y su grupo fabricaron el Hydródromo,
en 1917, que fue durante muchos años el barco más
rápido del mundo.
Graham Bell murió en 1922,
y el gobierno canadiense conserva en un museo muchas de sus
creaciones.
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