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Todas las muchachas no nacen con himen
La creencia de que la verdadera
“virgen” debe sangrar en su primera relación
sexual, sentir un dolor muy grande y hasta gritar si es necesario,
pone en duda la sinceridad de algunas féminas. Existen
diversos tipos de himen. No todas nacen con esta membrana.
Por Aracelys Bedevia

(Foto: Archivo) |
En plena revolución sexual, el himen
sigue siendo un dilema. Primero se exigía conservarlo
hasta el día de la boda. Ahora, las adolescentes que
todavía no desea tener relaciones sexuales no saben
qué hacer con él.
Muchas son las muchachas que
para ser aceptadas por el grupo y no ser objeto de burlas
y rechazos se entregan sin pensarlo a su primer captor. No
amor, que es diferente. Y es tan fuerte la crítica
que reciben quienes no marchan al compás del grupo,
que en algunos casos hablan de novios inexistentes y callan
su condición de vírgenes para no quedar en ridículo
frente a sus compañeros de estudio.
En la actualidad, a la mayoría de
los hombres cubanos no les preocupa si la mujer posee o no
himen. Sin embargo, en ocasiones se dejan llevar por los mitos
y creencias trasmitidas de una generación a otra y
que ponen en duda la sinceridad de algunas féminas.
La idea de que la verdadera “virgen”
debe sangrar en su primera relación sexual, sentir
un dolor muy grande y hasta gritar si es necesario, ha provocado
que algunas muchachas sean tildadas de mentirosas cuando al
consumarse el hecho no cumplen con uno de estos “requisitos”.
El dolor y el pequeño sangramiento
que se producen debido a la primera penetración no
deben ser considerados como sellos de “garantía”,
según afirman los estudiosos de la temática.
Aunque estas manifestaciones son muy frecuentes, no todas
las mujeres sangran la primera vez.
Tipos de himen
Existen diferentes tipos de himen: el imperforado, que impide
la salida del sangrado vaginal; el complaciente, “tan
elástico que no se desgarra durante las relaciones
sexuales”; y el normal, que se rompe desde la primera
penetración. En el primer caso las mujeres tienen que
ser operadas para que el fluido menstrual salga, pues al no
existir ningún orificio, se les acumula en la vagina
y da lugar a la llamada criptomenorrea; este
padecimiento es poco común, se presenta durante la
pubertad y en ocasiones puede ir acompañado de dolor.
También están las féminas
que nunca han tenido himen. Increíble, pero cierto.
No todas nacemos con esta membrana, como tampoco todas las
que la tienen llegan a su primera relación con el himen
intacto. Este puede romperse por diversas causas: como consecuencia
de un ejercicio forzado, un golpe, un flujo menstrual excesivo
o producto de la masturbación.
El himen, ubicado en la entrada de la vagina,
es solo un residuo embriológico de la formación
de los genitales externos femeninos y el aparato urinario.
No debe asociarse con la pureza y la sinceridad de una niña
que recién se inicia y, por cualquier razón,
no lo posee o simplemente no sangra.
La verdadera virginidad no es la del cuerpo,
sino la del alma. Con himen o sin él, virgen será
toda persona que entregue su corazón sin pedir nada
a cambio, defienda sus sentimientos por encima de todo y cada
vez que se desnude lo haga con la misma ilusión de
aquella primera vez; esa, que aunque pasen los años,
nunca se olvida.
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