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de diez mil instructores de arte en escuelas cubanas
Por Javier Dueñas Oquendo

El instructor de arte estimula la
creatividad en los niños y enriquece su espiritualidad.
(Foto: Nohema Díaz Muñoz) |
Frente a la erosión de identidades
por la globalización hegemónica, levanta Cuba
el trabajo de sus más de
9 500 bachilleres en Humanidades que integran actualmente
la Brigada
de Instructores de Arte José Martí, colectivo que se constituyó
el 20 de octubre del 2004. Ellos moldean la espiritualidad
de centenares de miles de pioneros y ayudan a que germine
un pensamiento anticolonial.
Sus jóvenes integrantes imparten conocimientos en las
especialidades de música, danza, teatro o artes plásticas
a los cientos de miles de niños matriculados en los
diferentes centros escolares de nuestro país, estimulando
hasta límites impensados sus posibilidades de creación
y apreciación artísticas.
Cuando surgió el programa para crear las escuelas de
Instructores de Arte, en mayo del 2000, la dirección
de la Revolución expuso públicamente el propósito
de formar 30 000 instructores en el término de diez
años.
A finales del 2006 la cifra de instructores llegó a
7 329, tras producirse las
dos primeras graduaciones de estos técnicos.
Según datos mencionados por Abel Prieto, ministro de
Cultura, en el acto de graduación de las escuelas de
Instructores de Arte de las provincias habaneras (26 de octubre
de ese año), se estimaba que para ese entonces aproximadamente
666 000 pioneros habían sido atendidos por los instructores,
y de ellos más de 225 000 ya formaban parte del movimiento
de aficionados.
Esta es solo una pequeña parte del trabajo que realiza
la Revolución para crear un pleno acceso a los conocimientos
y dotar a las nuevas generaciones de una sólida formación
cultural, necesaria para proyectar la identidad de la nación
más allá de cualquier acto de colonialismo cultural.
Los instructores de arte celebran su día el 18 de febrero
en homenaje al natalicio de Olga Alonso, joven que en 1960
se incorporó al llamado de la Revolución de
enseñar el arte en las granjas y cooperativas de todo
el país, y que murió en marzo de 1964, mientras
realizaba esta profesión en las montañas del
Escambray asediadas por las bandas contrarrevolucionarias.
(Tomado de Juventud Rebelde
Digital)
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