| No
siempre tienen cabellos largos, ni mucho menos ideas cortas
Por Alicia
Centelles

Dora Alonso.
(Tomado de www.bnjm.cu) |
Por mucho tiempo se consideró a la
mujer incapaz de una actividad intelectual seria. En la esfera
artística, por ejemplo, su papel se reducía
a servir de modelo a pintores o escultores, o de musa inspiradora
de poetas y narradores. Aunque desde la Antigüedad grecolatina
nos llegaron los poemas de Safo, y ya en nuestra era Latinoamérica
tuvo el privilegio de contar con una Sor Juana Inés
de la Cruz, lo cierto es que el camino de la mujer hacia el
arte ha estado plagado de injustas y discriminatorias apreciaciones
acerca de su talento y posibilidades.
No en balde verdaderos intelectos femeninos
como Armandina Dupin y Mary Ann Evans tuvieron que esconder
sus femeninos nombres tras seudónimos como George Sand
y T.S. Eliot para poder desarrollar su carrera literaria.
¿Y qué decir de las hermanas Brontë, cuyo
primer libro de versos se editó como escrito por unos
supuestos hermanos Bell? La lista sería interminable.

Zaida del Río.
(Tomado de blogs.ya.com/luzmarinafornieles) |
Tan talentosas como
los hombres
Un famoso filósofo alemán llamó
a las mujeres animales de cabellos largos e ideas
cortas. Pero la obra femenina solamente en el campo
de las artes, bastaría para echar por tierra tan peyorativa
definición.
Incluso en un país pequeño
como el nuestro, abundan los nombres de las creadoras en el
ámbito artístico. Como Juana
Borrero, Dora
Alonso, Dulce
María Loynaz en el campo literario; Rita
Longa y Jilma
Madera en la escultura; Flora Fong, Zaida del Río,
Antonia Eiriz y Amelia
Peláez en la pintura; Zenaida Castro Romeu en la música;
la sin par Alicia
Alonso en la danza; Raquel
Revuelta en el teatro; Daisy Granados en el cine; Omara
Portuondo y Elena
Burke en la canción...
Sin olvidar a las que día a
día, en un aula de un conservatorio, al frente de un
coro o en un grupo artístico en la más recóndita
Casa de Cultura, dan su gigante granito de arena al enriquecimiento
espiritual de sus compatriotas.
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